Diagnóstico de la gastritis erosiva

Descripción general

La gastritis erosiva es una afección en la que se inflama y se daña la capa protectora del estómago. Los especialistas que pueden participar en el diagnóstico incluyen gastroenterólogos y patólogos. Para diagnosticarla, los profesionales de la salud pueden hacer varios exámenes, pruebas y procedimientos.

Estos son algunos exámenes, pruebas y procedimientos para diagnosticar la gastritis erosiva:

  • Examen físico: Un profesional de la salud hará un examen físico para evaluar signos o síntomas de gastritis erosiva. Puede revisar si hay dolor o molestias en el abdomen.
  • Historia clínica: El profesional le preguntará sobre su historia clínica, incluidos problemas digestivos previos, uso de medicamentos y hábitos de vida que puedan contribuir a la gastritis.
  • Endoscopia: Este procedimiento ambulatorio consiste en introducir un tubo flexible con una cámara (endoscopio) en el estómago para observar la capa interna del estómago y el duodeno. Durante la endoscopia, el profesional puede tomar pequeñas muestras de tejido (biopsias) para analizarlas. Esto ayuda a confirmar el diagnóstico de gastritis erosiva e identificar factores que contribuyen a la afección.
  • Análisis de sangre: Pueden ayudar a encontrar señales de inflamación y posibles causas de fondo de la gastritis erosiva, como trastornos autoinmunes (cuando el sistema de defensa ataca el propio cuerpo) o anemia por sangrado del estómago.
  • Pruebas de heces: Se pueden recoger muestras de heces para buscar rastros de sangre o la presencia de la bacteria Helicobacter pylori, que puede causar gastritis.
  • Prueba del aliento: Esta prueba detecta Helicobacter pylori al analizar muestras de aliento después de tomar un líquido especial.
  • Radiografías: En algunos casos, se pueden hacer radiografías del esófago, el estómago y el intestino delgado para evaluar qué tanto daño hay por la gastritis erosiva.

Con estos exámenes y pruebas, los médicos pueden diagnosticar con precisión la gastritis erosiva y determinar su tipo, gravedad o etapa. Esta información es clave para elaborar un plan de tratamiento adecuado a las necesidades de cada persona.