Acerca de la gastritis no erosiva
La gastritis no erosiva es un tipo de gastritis. Es una inflamación del revestimiento del estómago, pero sin llagas ni heridas visibles en ese revestimiento. En general, la gastritis ocurre cuando la capa protectora del estómago se debilita y los jugos digestivos la irritan.
En la gastritis no erosiva, ese daño no se ve durante una endoscopia digestiva alta (un estudio con una cámara que entra por la boca para mirar el estómago). Este tipo de gastritis puede ser crónica o aguda. La crónica aparece poco a poco y dura mucho tiempo. La aguda aparece rápido y también mejora rápido.
La gastritis no erosiva puede causar cambios en el revestimiento del estómago, más que un desgaste visible. Puede presentarse como respuesta a ciertos factores, como el estrés u otros problemas de salud.
Si usted cree que tiene gastritis no erosiva, consulte a un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento adecuado.
La gastritis no erosiva es una afección en la que se inflama el revestimiento del estómago sin que haya erosiones ni úlceras. Las causas no se conocen por completo, pero se cree que intervienen varios factores, como:
- Respuesta autoinmunitaria: en la gastritis autoinmune, el sistema inmunitario ataca por error las células sanas del revestimiento del estómago y causa inflamación.
- Infección por Helicobacter pylori (H. pylori): aunque se asocia más a la gastritis erosiva, esta bacteria también puede contribuir a la gastritis no erosiva.
- Medicamentos: algunos medicamentos, como los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), pueden irritar el estómago y causar inflamación.
Los factores de riesgo que no se pueden cambiar son:
- Edad: a mayor edad, mayor riesgo de esta afección.
- Predisposición genética: tener familiares con gastritis u otros problemas relacionados puede aumentar el riesgo.
Los factores de riesgo que sí se pueden cambiar son:
- Alimentación y estilo de vida: comer de forma poco saludable, consumir comidas muy picantes o muy ácidas y beber alcohol en exceso puede contribuir a la gastritis.
- Uso de medicamentos: el uso prolongado de AINE, como aspirina e ibuprofeno, puede irritar el estómago y aumentar el riesgo.
Estos factores de riesgo pueden variar entre personas. Siempre es recomendable consultar con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados sobre las posibles causas de la gastritis no erosiva.
Síntomas comunes de la gastritis no erosiva (inflamación de la capa interna del estómago sin llagas) incluyen:
- Molestia en el abdomen
- Dolor constante entre el ombligo y las costillas inferiores
- Náuseas, a veces con vómitos
- Falta de apetito
- Eructos, hinchazón del abdomen o sensación de llenura en el abdomen
Si la gastritis no erosiva progresa o se vuelve más grave, otros síntomas pueden incluir:
- Dolor agudo, punzante o ardor en la parte alta del abdomen, en el centro o del lado izquierdo
- Dolor que se extiende hacia la espalda
- Hinchazón del abdomen y náuseas
- Vómitos que pueden ser claros, amarillos o verdes
- Dificultad para respirar
- Dolor en el pecho
- Vómito con sangre
- Dolor intenso en el abdomen
- Heces con mal olor
Si presenta cualquiera de estos síntomas graves o le preocupa su salud, busque atención médica urgente para recibir evaluación y diagnóstico.
Para diagnosticar la gastritis no erosiva, su profesional de la salud puede realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Historia clínica: Le preguntará sobre sus síntomas y factores de riesgo, como uso de medicamentos o consumo de alcohol.
- Examen físico: Buscará señales de gastritis, como sensibilidad o dolor al tocar el abdomen.
- Endoscopia: Este procedimiento se hace sin hospitalización. Se usa un tubo flexible con una cámara para mirar el revestimiento del estómago y el duodeno (la primera parte del intestino delgado). Se pueden tomar muestras de tejido (biopsias) para analizarlas.
- Análisis de sangre: Estos análisis pueden detectar señales de inflamación y posibles causas, como trastornos autoinmunes (cuando el sistema de defensas ataca al propio cuerpo).
- Pruebas de heces: Se pueden recoger muestras de heces para buscar rastros de sangre (sangre oculta) o la bacteria Helicobacter pylori.
- Estudios de imagen: Según sus síntomas, su profesional de la salud puede recomendar estudios como una serie gastrointestinal alta (radiografías con bario) o un estudio de deglución con bario (trago de bario) para ver mejor su sistema digestivo.
Es importante consultar con su profesional de la salud para recibir recomendaciones específicas para su situación.
Las metas del tratamiento de la gastritis no erosiva son aliviar los síntomas, ayudar a que sane el revestimiento del estómago y prevenir complicaciones. Las opciones de tratamiento pueden incluir:
Medicamentos:
- Inhibidores de la bomba de protones (IBP): estos medicamentos reducen la producción de ácido del estómago y permiten que sane el revestimiento del estómago.
- Antagonistas de los receptores H2 de histamina (bloqueadores H2): también reducen el ácido del estómago, alivian los síntomas y favorecen la curación.
- Antiácidos: neutralizan el ácido del estómago y brindan alivio temporal de los síntomas.
- Antibióticos: si hay una infección que causa la gastritis, se pueden recetar para eliminarla.
- Suplementos de vitaminas y minerales: en algunos casos, se pueden recomendar hierro, ácido fólico o vitamina B12 para corregir deficiencias que contribuyen a la gastritis no erosiva.
Cuidados personales y cambios en los hábitos de salud:
- Cambios en la alimentación: evitar comidas picantes, alcohol, cafeína y alimentos ácidos puede ayudar a reducir los síntomas.
- Manejo del estrés: practicar técnicas de relajación, como la meditación o el yoga, puede ayudar cuando la gastritis se relaciona con el estrés.
Consulte con su profesional de la salud antes de empezar a tomar cualquier medicamento o hacer cambios importantes en sus hábitos. La dosis de los medicamentos puede variar por muchos factores. Pregunte a su profesional de la salud cuál es la dosis adecuada para su caso. Para conocer los efectos secundarios, consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento.