Acerca de la enteritis por Salmonella

Descripción general

La enteritis por Salmonella, también llamada salmonelosis, es una infección causada por la bacteria Salmonella. Es una enfermedad bacteriana que afecta los intestinos. Por lo general se contrae por agua o alimentos contaminados, en especial carne, aves y huevos.

Puede causar síntomas como retortijones en el estómago, heces con sangre, escalofríos, diarrea, fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, náuseas y vómitos. En casos poco frecuentes, la bacteria puede pasar a la sangre y causar enfermedades más graves, como infecciones de las arterias, endocarditis (infección del revestimiento interno del corazón) o artritis (inflamación dolorosa de las articulaciones).

Es importante saber que “enteritis por Salmonella” se refiere a la enfermedad causada por la bacteria Salmonella. Si sospecha que tiene salmonelosis o le preocupan sus síntomas, consulte con un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.

Causas y factores de riesgo

La enteritis por Salmonella (infección intestinal por Salmonella) es causada por la bacteria Salmonella enterica. La enteritis por Salmonella ocurre con:

  • Comer o beber alimentos o agua contaminados: La bacteria puede estar en huevos crudos o poco cocidos, pollo, pavo, carne, productos lácteos, y frutas y verduras contaminadas con heces de animales.
  • Transmisión de persona a persona: El contacto directo con personas infectadas o con sus heces puede propagar la Salmonella.

Los factores de riesgo no modificables (que usted no puede controlar o cambiar) para la enteritis por Salmonella son:

  • Edad: Los bebés, los niños pequeños y las personas adultas mayores tienen más riesgo de infecciones graves.
  • Estado de inmunodeficiencia: Las personas con defensas bajas, como quienes tienen el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) o reciben quimioterapia, tienen más riesgo.

Los factores de riesgo modificables (que usted puede cambiar o controlar) para la enteritis por Salmonella incluyen:

  • Malas prácticas de higiene: No lavarse las manos antes de manipular alimentos o después de ir al baño aumenta el riesgo de infección.
  • Manejo y preparación de alimentos inseguros: La contaminación cruzada entre alimentos crudos y cocidos, cocinar a temperaturas inadecuadas y el almacenamiento incorrecto pueden causar contaminación por Salmonella.
  • Viajar a áreas de alto riesgo: Visitar regiones con mal saneamiento y poca seguridad de los alimentos aumenta la probabilidad de exposición a Salmonella.

Tenga en cuenta que estos factores pueden variar según la situación y el estado de salud de cada persona. Para reducir el riesgo de enteritis por Salmonella, practique buena higiene, maneje los alimentos de forma segura y siga las recomendaciones de salud pública. Si le preocupa su riesgo o sus síntomas, consulte con un profesional de la salud para recibir orientación personalizada.

Síntomas

Síntomas comunes de la infección intestinal por Salmonella (enteritis por Salmonella) incluyen:

  • Diarrea (puede tener sangre)
  • Fiebre
  • Dolor o retorcijones en el vientre
  • Náuseas
  • Vómitos
  • Dolor de cabeza
  • Fiebre alta
  • Dolores en el cuerpo
  • Mucho cansancio o debilidad
  • Sarpullido
  • Sangre en la orina o en las heces

La mayoría de las personas con esta infección se mejora sola en 4 a 7 días, sin tratamiento. Sin embargo, algunas personas tienen más riesgo de síntomas graves, como los niños menores de 5 años, las mujeres embarazadas y las personas mayores de 65 años. Si sus síntomas no mejoran o empeoran, busque atención médica para un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.

Diagnóstico

Para diagnosticar la enteritis por Salmonella (inflamación del intestino causada por Salmonella), se suelen hacer los siguientes exámenes y procedimientos:

  • Historia médica y examen físico: Un profesional de la salud le hará preguntas sobre sus síntomas, cuándo empezaron, los alimentos que comió y otros factores que pueden causar enteritis. También puede preguntar si familiares o amistades han tenido síntomas parecidos.
  • Análisis de sangre y cultivo de sangre (hemocultivo): Se pueden tomar muestras de sangre para buscar la bacteria Salmonella en la sangre o encontrar otras señales de infección. Las pruebas pueden incluir:
  • Conteo sanguíneo completo: mide partes de la sangre, como glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Ayuda a ver qué tan grave es la infección y a vigilar cambios con el tiempo.
  • Proteína C reactiva (PCR): niveles altos indican inflamación en el cuerpo. Sirve para vigilar la evolución de la enteritis por Salmonella.
  • Cultivo de heces: Se recoge una muestra de heces y se analiza en el laboratorio para detectar la presencia de Salmonella. Las pruebas de antígenos virales en heces buscan virus como rotavirus y adenovirus, que pueden causar síntomas similares.
  • Serotipificación (serotipo y cepa): Si se detecta Salmonella, se hacen más pruebas para saber el serotipo o la cepa específica de la bacteria. Esto ayuda a rastrear brotes y a identificar posibles fuentes de infección.
  • Prueba de sensibilidad a antibióticos: Si se indica tratamiento con antibióticos, se hacen pruebas para saber qué antibióticos son eficaces contra la cepa específica de Salmonella.

Según los hallazgos iniciales y su situación personal, se le pueden recomendar otras pruebas o procedimientos.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento de la enteritis por Salmonella (infección del intestino causada por la bacteria Salmonella) son aliviar los síntomas, prevenir complicaciones y eliminar la infección. Estos son algunos tratamientos recomendados y cómo ayudan:

Medicamentos:

  • Antibióticos: Ayudan a eliminar la bacteria Salmonella del cuerpo. Un profesional de la salud los receta según el tipo específico de Salmonella y a qué antibióticos responde. Es importante terminar todo el tratamiento indicado, aunque empiece a sentirse mejor.

Tratamientos:

  • Rehidratación: Reemplaza los líquidos y las sales (electrolitos) perdidos por la diarrea y el vómito. Se pueden usar soluciones de rehidratación oral o líquidos intravenosos (por vena), según la gravedad de la deshidratación.
  • Probióticos: Son bacterias beneficiosas que ayudan a recuperar el equilibrio de las bacterias del intestino (flora intestinal) y a mejorar los síntomas. También pueden tener efectos contra la Salmonella.

Autocuidado y cambios de hábitos:

  • Higiene: Lávese las manos con agua y jabón con frecuencia, especialmente después de usar el baño o de manipular alimentos crudos, para evitar la propagación de Salmonella.
  • Seguridad alimentaria: Cocine bien los alimentos, evite la contaminación cruzada y refrigere los alimentos perecederos para reducir el riesgo de infección por Salmonella.

Es importante saber que las recomendaciones pueden variar según su situación. Consulte a un profesional de la salud para recibir orientación personalizada. La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Pregunte a su profesional de la salud cuál es la dosis adecuada para usted. Pueden presentarse efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer los posibles efectos secundarios.