Sobre las intolerancias alimentarias
Una intolerancia a los alimentos ocurre cuando una persona tiene dificultad para digerir ciertos alimentos. No es lo mismo que una alergia alimentaria. En una alergia, el sistema inmunitario reacciona a un alimento específico. En cambio, la intolerancia a los alimentos suele afectar el sistema digestivo, no el sistema inmunitario.
Las intolerancias son comunes. Pueden deberse a la falta de ciertas enzimas (proteínas que ayudan a descomponer los alimentos) necesarias para digerir algunos alimentos. Son más frecuentes en personas con trastornos del sistema digestivo como el síndrome del intestino irritable (SII).
Los síntomas pueden incluir diarrea, gases y náuseas.
Para manejar una intolerancia, puede ayudar identificar qué alimentos causan los síntomas. Elimínelos de su dieta y luego vuelva a introducirlos uno por uno, mientras observa si regresan los síntomas.
Algunos tipos comunes de intolerancia a alimentos incluyen:
- Intolerancia a la lactosa: ocurre cuando el cuerpo no tiene suficiente lactasa, una enzima necesaria para digerir la lactosa, un azúcar de la leche.
- Intolerancia al gluten: también llamada sensibilidad al gluten no celíaca. Es distinta de la enfermedad celíaca, pero puede causar síntomas parecidos.
- Intolerancia a la fructosa: la fructosa es un azúcar presente en frutas, algunas verduras y la miel. En casos poco comunes, algunas personas carecen de la enzima necesaria para digerirla bien. Esto puede causar dolor de abdomen e hinchazón.
- Sensibilidad a colorantes y conservantes de alimentos.
- Sensibilidad a la cafeína: la cafeína está en el café, el té, el chocolate y algunas bebidas gaseosas. Las personas con sensibilidad a la cafeína pueden presentar inquietud, latidos rápidos, insomnio o malestar digestivo después de consumirla.
- Sensibilidad a los sulfitos: los sulfitos son compuestos comunes en el vino y la cerveza. Algunas personas pueden tener intolerancia a los sulfitos y presentar dolor de cabeza, enrojecimiento de la piel o dificultad para respirar.
- Sensibilidad al glutamato monosódico (GMS): el GMS es un potenciador del sabor que se usa a menudo en alimentos procesados y en ciertas cocinas. Algunas personas pueden tener intolerancia al GMS y presentar dolor de cabeza o enrojecimiento.
- Alimentos con alto contenido de oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables (FODMAP): son tipos de carbohidratos que a algunas personas les cuesta digerir. Los alimentos altos en FODMAP incluyen legumbres (como los frijoles), ciertas verduras (como la cebolla y el ajo) y alcoholes de azúcar (presentes en algunos endulzantes).
Las causas de la intolerancia a los alimentos pueden incluir:
- Falta de enzimas: Cuando faltan ciertas enzimas que descomponen partes de los alimentos, pueden aparecer síntomas. Por ejemplo, la intolerancia a la lactosa ocurre cuando el cuerpo no produce suficiente lactasa, la enzima que ayuda a digerir la lactosa (el azúcar de la leche y los productos lácteos). Sin suficiente lactasa, la lactosa no se digiere y puede causar hinchazón, gases y diarrea.
- Sensibilidad a los aditivos alimentarios: Estos aditivos pueden causar síntomas como dolor de cabeza, erupciones en la piel o problemas del estómago e intestinos.
Factores de riesgo de la intolerancia a los alimentos:
- Genética: Algunas personas pueden tener una tendencia hereditaria a desarrollar intolerancia a ciertos alimentos. Cambios en los genes pueden afectar cómo el cuerpo procesa y reacciona a alimentos específicos.
- Edad: La intolerancia a los alimentos puede empezar a cualquier edad, pero algunos tipos son más comunes en ciertos grupos. Por ejemplo, la intolerancia a la lactosa es más frecuente en adultos que en niños.
- Mala salud intestinal: La salud de la microbiota intestinal (los microbios “buenos” del intestino) influye en la tolerancia a los alimentos. Un desequilibrio de estas bacterias o condiciones como el síndrome de intestino permeable (cuando el revestimiento del intestino deja pasar sustancias que no debería) puede aumentar el riesgo de desarrollar intolerancia.
Si le preocupa su riesgo de intolerancia a los alimentos o cualquier otra afección, lo mejor es consultar con su profesional de la salud para recibir consejos y orientación personalizados.
La intolerancia a los alimentos puede causar varios síntomas. Estos pueden variar de una persona a otra. También pueden cambiar en intensidad, de leves a graves. Los síntomas comunes incluyen:
- Hinchazón del abdomen
- Exceso de gases
- Dolor de estómago
- Diarrea
- Migrañas (dolores de cabeza muy fuertes)
- Nariz que gotea
- Malestar general
- Cólicos
- Náuseas y vómitos
- Acidez estomacal
Para diagnosticar la intolerancia a los alimentos, pueden hacerse varios exámenes, pruebas y procedimientos. Estos incluyen:
- Dieta de eliminación: consiste en quitar alimentos específicos de su alimentación para ver si sus síntomas mejoran. Después de un tiempo, se vuelven a incluir poco a poco para ver si provocan síntomas.
- Diario de síntomas: llevar un registro detallado de sus síntomas y de lo que come puede ayudar a encontrar patrones y posibles alimentos que los provocan.
- Pruebas del aliento: ayudan a diagnosticar la intolerancia a la lactosa midiendo la cantidad de hidrógeno en su aliento después de consumir lactosa. También se usan para otras posibles intolerancias a carbohidratos (azúcares), como a la fructosa o al sorbitol.
- Endoscopia: en algunos casos, se puede hacer una endoscopia (un procedimiento con una cámara delgada para mirar por dentro del aparato digestivo) para buscar problemas o señales de inflamación.
Para determinar el tipo específico de intolerancia a los alimentos que se sospecha, pueden hacerse exámenes, pruebas y procedimientos adicionales. Estos pueden variar según la sospecha e incluyen:
- Prueba de provocación con alimentos: consiste en consumir pequeñas cantidades de los alimentos sospechosos bajo supervisión médica para observar si hay reacciones no deseadas.
- Pruebas genéticas: en algunos casos, se hacen para identificar cambios en los genes (mutaciones) asociados con ciertos tipos de intolerancia a los alimentos.
La meta general del tratamiento es reducir o eliminar los síntomas de la intolerancia alimentaria. Las opciones de tratamiento incluyen:
- Asesoría nutricional: Consiste en trabajar con un profesional de la salud, como un dietista registrado, para crear un plan de alimentación personal que evite el alimento que le causa síntomas y que asegure una buena nutrición. Esto puede ayudar a prevenir deficiencias de nutrientes y a apoyar su salud en general.
- Cambios en el estilo de vida: Hacer cambios en su estilo de vida es una parte importante del manejo de la intolerancia alimentaria. Esto puede incluir evitar alimentos o ingredientes específicos que le provocan síntomas, leer con atención las etiquetas de los alimentos y aprender a identificar fuentes ocultas del alimento que le causa síntomas.
- Suplementos de enzimas: En algunas intolerancias, usted puede tomar en pastillas la enzima que le falta. Por ejemplo, las pastillas de lactasa, tomadas antes de consumir productos lácteos, aportan la enzima que permite a una persona con deficiencia de lactasa digerir la leche.
Es importante saber que las opciones de tratamiento para la intolerancia alimentaria pueden variar según su situación y el tipo de intolerancia. Trabajar con profesionales de la salud, como médicos y dietistas, puede ayudarle a desarrollar un plan de tratamiento personal que responda a sus necesidades y metas.
Las intolerancias alimentarias varían de una persona a otra. Cómo evoluciona una intolerancia con el tiempo depende del tipo específico. Por lo general, duran toda la vida, porque implican dificultad para digerir ciertos alimentos. Los síntomas pueden cambiar con el tiempo. Además, con la edad, algunas personas desarrollan nuevas intolerancias a otros alimentos. Si tiene intolerancias, identifique los alimentos que le causan síntomas y ajuste su alimentación.
Complicaciones si no se atienden ni se controlan:
- Problemas o síntomas digestivos crónicos (a largo plazo)
- Síndrome del intestino irritable (SII), un trastorno que causa dolor abdominal y cambios en las heces
- Anemia (baja de glóbulos rojos)
Aunque estos patrones son comunes, cada persona es diferente. Para recibir consejos y orientación personalizados, consulte siempre con un profesional de la salud.