Cómo se diagnostica el trastorno del movimiento del esófago
El trastorno de la motilidad del esófago es cuando los músculos del esófago no trabajan bien para mover la comida y los líquidos desde la boca hasta el estómago.
Para diagnosticar un trastorno de la motilidad del esófago, el personal de salud puede usar sus síntomas, el examen físico y pruebas diagnósticas. Estos son los exámenes y procedimientos más comunes:
- Manometría esofágica: mide la fuerza y la coordinación de los músculos del esófago. Ayuda a detectar problemas de motilidad que pueden causar dificultad para tragar o reflujo ácido.
- Endoscopia digestiva alta (esofagogastroduodenoscopia, EDA): es un procedimiento en el que se pasa por la boca un tubo delgado y flexible con una cámara para mirar el esófago, el estómago y la parte alta del intestino delgado. Ayuda a diagnosticar problemas como el esófago de Barrett, inflamación (esofagitis por ácido) o vasos sanguíneos anormales en el revestimiento del estómago (estómago en sandía).
- Pruebas de pH e impedancia: miden el reflujo ácido y cómo se mueven los líquidos o sólidos por el esófago. Son útiles para identificar problemas de motilidad y guiar el tratamiento.
Los especialistas que participan en el diagnóstico pueden ser gastroenterólogos o especialistas en trastornos de la motilidad gastrointestinal. Para determinar el tipo, la gravedad o la etapa del trastorno de la motilidad del esófago, a menudo se necesitan más estudios:
- Pruebas diagnósticas convencionales: los exámenes físicos y la revisión de síntomas ayudan a identificar náuseas, vómitos, pérdida de peso, dificultad para tragar o dolor en la parte alta del abdomen. Las pruebas de imagen, como el trago de bario, la endoscopia, la tomografía computarizada (TC) o la resonancia magnética (RM), pueden mostrar cambios en las paredes del esófago.
- Biopsia: consiste en tomar una muestra de tejido del esófago para estudiar los tipos de células y entender la afección a nivel celular.
- Prueba del aliento con glucosa: mide hidrógeno o metano en el aliento para detectar bacterias en exceso en el intestino.
- Prueba de tránsito del intestino delgado: sigue cómo se mueve la comida por los intestinos para evaluar la digestión.
- Pruebas de imagen (enterografía por TC o por RM): dan imágenes detalladas de los intestinos para identificar anomalías o inflamación.
- Manometría del intestino delgado: evalúa la actividad muscular del tubo digestivo para detectar problemas de motilidad.
Estos estudios ayudan a confirmar el diagnóstico de un trastorno de la motilidad del esófago al identificar problemas específicos de motilidad o cambios en la estructura del esófago. También ayudan a determinar la gravedad de los síntomas y a guiar un plan de tratamiento adecuado para esta afección. Recuerde consultar con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados según su situación.