Diagnóstico de la disfagia esofágica (dificultad para tragar por un problema en el esófago)
La disfagia esofágica ocurre cuando es difícil tragar porque la comida o el líquido se quedan atascados en el esófago.
Para diagnosticar la disfagia esofágica, los médicos pueden hacer varios exámenes, pruebas de detección y procedimientos. Esto ayuda a confirmar el diagnóstico y a determinar el tipo y la gravedad de la disfagia esofágica. Los especialistas que pueden participar incluyen gastroenterólogos, otorrinolaringólogos (médicos de oído, nariz y garganta) y radiólogos.
A continuación, algunos de los exámenes, pruebas y procedimientos usados para diagnosticar la disfagia esofágica:
- Examen físico: durante el examen físico, los médicos revisan síntomas como dificultad para tragar o dolor en la parte alta del abdomen. También toman en cuenta los factores de riesgo de esta afección.
- Procedimientos de imagen: varios estudios de imagen pueden detectar cambios e irritación en las paredes del esófago. Incluyen:
- Esofagograma con bario: es una radiografía especial que se toma después de tragar bario líquido. Permite ver el interior del esófago.
- Endoscopia: se introduce un endoscopio, un tubo delgado con cámara y luz, por la nariz o la boca hasta el esófago para examinarlo por dentro.
- Ultrasonido endoscópico (USE): usa un endoscopio con una sonda de ultrasonido para crear imágenes detalladas de la pared del esófago y de los tejidos cercanos.
- Tomografía computarizada (TC): usa rayos X para crear imágenes en 3D del esófago y de los órganos cercanos.
- Resonancia magnética (RM): usa campos magnéticos para crear imágenes detalladas de los órganos y tejidos.
- Tomografía por emisión de positrones con fluorodesoxiglucosa (PET-FDG): es un tipo de tomografía computarizada (TC) que consiste en inyectar un azúcar radiactivo para resaltar en las imágenes áreas donde podría haber cáncer.
- Biopsia: es un procedimiento que ayuda a identificar los tipos de células en el esófago, incluso cómo se ven y funcionan al microscopio, en personas con problemas para tragar. Durante una biopsia, se toma una pequeña muestra de tejido del esófago para analizarla.
Según los primeros hallazgos y factores personales, pueden hacerse otros exámenes, pruebas o procedimientos, como:
- Manometría esofágica de alta resolución: mide los cambios de presión a lo largo del esófago para evaluar la función de sus músculos y detectar anormalidades.
- Videofluoroscopia o Evaluación endoscópica de la deglución con fibra óptica (FEES): son exámenes instrumentales que evalúan la deglución al observar el movimiento de la comida y el líquido por la garganta.
- Esofagoscopia transnasal: se introduce un tubo delgado llamado endoscopio por la nariz para examinar el esófago.
- Impedanciometría intraluminal multicanal y monitoreo de pH: mide el reflujo de ácido en el esófago para evaluar su impacto en la deglución.
Además de estos exámenes y pruebas, pueden usarse instrumentos de detección validados para evaluar la gravedad de los síntomas y los resultados del tratamiento en la disfagia esofágica. Incluyen cuestionarios como el Swallowing Quality of Life Questionnaire (SWAL-QOL) o el Dysphagia Handicap Index (DHI).
Recuerde que es importante consultar con un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento personalizado para la disfagia esofágica.