Causas y factores de riesgo de la esofagitis
La esofagitis ocurre cuando el esófago, el tubo que lleva la comida y las bebidas de la boca al estómago, se irrita o se inflama. La esofagitis puede tener varias causas, como:
- Reflujo ácido: es la causa más común. Ocurre cuando el ácido del estómago sube al esófago y lo irrita e inflama.
- Infecciones: algunas infecciones pueden causar esofagitis, sobre todo en personas con el sistema inmunitario debilitado. Ejemplos:
- Infección por virus del herpes simple (VHS): en casos raros, una infección por herpes en la garganta puede causar esofagitis.
- Infección por citomegalovirus (CMV): esta infección viral también puede causar esofagitis.
- Infecciones por hongos: por ejemplo, candidiasis.
- Lesión química: puede ocurrir por ingerir sustancias muy alcalinas o muy ácidas. Por ejemplo, si un niño bebe productos de limpieza o si una persona ingiere una sustancia dañina durante un intento de suicidio.
- Otros factores que pueden contribuir incluyen:
- Consumo excesivo de alcohol
- Radioterapia
- Sondas nasogástricas (tubos que van de la nariz al estómago)
- Irritación por ciertos medicamentos, como antibióticos o antiinflamatorios no esteroideos (AINE)
- Alergias
- Esofagitis eosinofílica (un tipo de esofagitis causada por una respuesta alérgica)
Es importante saber que, si no se trata, la esofagitis puede causar complicaciones como úlceras, formación de cicatrices y un estrechamiento grave del esófago. Si usted tiene síntomas como dolor en el pecho, dolor al tragar, acidez o si la comida se queda atascada en el esófago, busque atención médica para recibir un diagnóstico y tratamiento adecuados.
Los factores de riesgo no modificables de la esofagitis (inflamación del esófago) no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:
- Edad: A medida que las personas envejecen, aumenta el riesgo de tener esofagitis.
- Sexo asignado al nacer: La esofagitis por reflujo es más común en personas de sexo masculino.
- Genética: Tendencia hereditaria o tener antecedentes familiares de esofagitis.
- Antecedentes familiares de cáncer: Tener familiares con cáncer, incluido el cáncer de esófago, se considera un factor de riesgo para la esofagitis. Es importante conocer los antecedentes médicos de su familia y comentarlos con su profesional de la salud.
- Antecedentes de hepatitis crónica o cirrosis: Las personas con antecedentes de hepatitis crónica o cirrosis tienen más riesgo de desarrollar esofagitis. Controlar estas afecciones con atención médica adecuada y cambios en el estilo de vida puede ayudar a reducir el riesgo.
Recuerde que estos factores de riesgo no modificables no se pueden cambiar ni controlar. Sin embargo, entenderlos ayuda a usted y a los profesionales de la salud a identificar a quienes pueden tener más riesgo y a tomar medidas preventivas o hacer pruebas de detección.
Hay factores de riesgo de esofagitis que usted puede cambiar. Estos incluyen:
- Beber agua de pozo o de fuentes superficiales (como ríos o lagos): Consumir agua de pozo o de superficie se ha asociado con un mayor riesgo de esofagitis. Se recomienda beber agua potable y segura de fuentes confiables para reducir este riesgo.
- Dieta alta en sal: Consumir mucha sal es un factor de riesgo para la esofagitis. Limitar los alimentos muy salados, como alimentos procesados y sopas enlatadas, puede ayudar a reducir el riesgo.
- Exposición a pesticidas: La exposición a pesticidas es un factor de riesgo modificable importante. Tome precauciones para reducirla, como usar ropa protectora y seguir las pautas de seguridad cuando manipule pesticidas.
Es importante saber que estos factores de riesgo modificables se asocian con una mayor probabilidad de desarrollar esofagitis, pero no garantizan que usted la desarrolle. Hacer cambios positivos en su estilo de vida y buscar atención médica adecuada pueden ayudar a reducir estos riesgos.
Para prevenir o reducir las probabilidades de tener esofagitis (inflamación del esófago), usted puede:
- Evitar fumar y beber alcohol: Fumar y el consumo excesivo de alcohol aumentan el riesgo de esofagitis. Al evitar estos hábitos, usted reduce su riesgo.
- Comer de forma nutritiva: Una alimentación rica en frutas y verduras puede bajar el riesgo. Estos alimentos aportan nutrientes y antioxidantes (sustancias que protegen las células) que ayudan a mantener un esófago sano.
- Hacer ejercicio con regularidad: La actividad física tiene muchos beneficios, incluso reducir el riesgo de esofagitis. Procure hacer al menos 150 minutos a la semana de ejercicio de intensidad moderada, como caminar a paso rápido o andar en bicicleta.
- Prestar atención a los síntomas: Si tiene dificultad para tragar o acidez estomacal frecuente, consulte al médico. Estos síntomas pueden ser señales de esofagitis u otros problemas que necesitan atención.
- Limitar o evitar el tabaco y el alcohol: Tanto fumar como beber alcohol en exceso pueden irritar el esófago y aumentar el riesgo. Dejar de fumar y limitar el alcohol puede reducir mucho su riesgo.
- Mantener un peso saludable: El sobrepeso y la obesidad aumentan el riesgo de esofagitis. Mantener un peso saludable con una alimentación balanceada y ejercicio regular ayuda a bajar el riesgo.
- Ponerse la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH): La infección por VPH se ha relacionado con más riesgo de cáncer de esófago, que puede causar esofagitis. Vacunarse contra el VPH puede ayudar a reducir su riesgo.
- Practicar sexo oral seguro: Usar condón u otros métodos de barrera durante el sexo oral reduce el riesgo de infección por VPH, que se asocia con el cáncer de esófago.
- Tomar, si es necesario, un medicamento para reducir el ácido del estómago: Si tiene acidez frecuente a pesar de cambios en el estilo de vida, su médico puede recomendarle un medicamento preventivo para disminuir el ácido y reducir el riesgo de esofagitis.
Recuerde: es importante consultar con su profesional de salud antes de hacer cambios importantes o empezar nuevos medicamentos o tratamientos. Él o ella puede darle consejos personalizados según su salud y sus antecedentes médicos.