Causas y factores de riesgo de las várices esofágicas
Las várices esofágicas son venas hinchadas en el esófago (el tubo que lleva la comida de la boca al estómago). Se forman por presión alta en la vena porta (hipertensión portal). La vena porta lleva sangre de los órganos digestivos al hígado. Cuando la presión sube por bloqueos, como cirrosis del hígado o coágulos de sangre, las venas del esófago se agrandan.
La cirrosis, a menudo por consumo excesivo de alcohol o infecciones por hepatitis, es la causa más común de la hipertensión portal. En casos raros, no se conoce la causa; a esto se le llama hipertensión portal idiopática (de causa desconocida). Los factores de riesgo de sangrado por várices incluyen presión alta en la vena porta, várices grandes, enfermedad del hígado grave y consumo continuo de alcohol.
El sangrado de las várices esofágicas puede poner en peligro la vida. Busque atención médica de inmediato si tiene síntomas.
Los factores de riesgo no modificables de las várices esofágicas (venas hinchadas en el esófago) son factores que las personas no pueden cambiar ni controlar. Estos factores incluyen:
- Enfermedad del hígado: Cualquier tipo de enfermedad del hígado puede aumentar el riesgo de tener várices esofágicas. La cirrosis (cicatrización grave del hígado) es la causa más común. Quienes tienen enfermedad del hígado pero no cirrosis tienen menor riesgo de desarrollar várices.
- Edad: A medida que aumenta la edad, también puede aumentar el riesgo de presentar várices esofágicas.
- Genética: Los factores hereditarios (genes) también pueden contribuir. Tener antecedentes familiares de enfermedad del hígado u otros problemas relacionados puede aumentar el riesgo.
Es fundamental recordar que los factores de riesgo no modificables no se pueden cambiar ni controlar. Sin embargo, conocer estos factores ayuda a los profesionales de la salud a identificar a quienes podrían tener mayor riesgo y a ofrecer el seguimiento y el tratamiento adecuados.
Hay factores de riesgo que usted puede cambiar. Estos incluyen:
- Obesidad: Tener sobrepeso u obesidad es un factor de riesgo para las várices esofágicas. La obesidad pone más presión sobre el hígado y puede contribuir a desarrollar enfermedad del hígado, incluida la cirrosis.
- Consumo excesivo de alcohol: Tomar demasiado alcohol puede dañar el hígado y aumentar el riesgo de enfermedad del hígado, incluida la cirrosis. Limitar el consumo de alcohol o no beber alcohol puede ayudar a reducir el riesgo de várices esofágicas.
- Infección por hepatitis: Algunos tipos de hepatitis viral, como la hepatitis B y la hepatitis C, pueden causar inflamación y daño del hígado con el tiempo. Tener hepatitis crónica aumenta el riesgo de enfermedad del hígado y, después, de várices esofágicas. Es importante tomar precauciones para prevenir la hepatitis, como tener relaciones sexuales con protección y no compartir agujas.
Es importante saber que, aunque estos factores se pueden cambiar o manejar, debe consultar con un profesional de la salud para recibir guía y apoyo al hacer cambios en su estilo de vida. Además, manejar estos factores no garantiza prevenir las várices esofágicas, porque puede haber otros factores de fondo.
Para prevenir o reducir la probabilidad de tener várices esofágicas (venas dilatadas en el esófago), usted puede:
- Aborde la causa principal: La mejor manera de prevenir las várices esofágicas es tratar la causa de fondo. Si tiene enfermedad del hígado, siga su plan de tratamiento y asista a sus citas regulares con su profesional de la salud.
- Coma de forma equilibrada: Una alimentación equilibrada puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollar várices esofágicas. Enfóquese en comer alimentos bajos en sal, proteínas bajas en grasa, cereales integrales, frutas y verduras.
- Evite el alcohol: Beber alcohol puede empeorar la enfermedad del hígado y aumentar el riesgo de desarrollar várices esofágicas. Es importante no beber alcohol para proteger la salud de su hígado.
- Mantenga un peso saludable: Mantener un peso saludable beneficia su salud en general y puede ayudar a reducir el riesgo de várices. El ejercicio regular y una alimentación equilibrada pueden ayudarle a lograr y mantener un peso saludable.
- Practique sexo más seguro: Reduzca su riesgo de hepatitis practicando sexo más seguro. Esto puede ayudar a prevenir infecciones por hepatitis, que son una de las principales causas de cirrosis (cicatrización del hígado) que puede llevar a várices esofágicas.
- Tome precauciones contra la hepatitis: No comparta agujas ni rasuradoras y evite el contacto con la sangre y otros líquidos corporales de una persona que tenga hepatitis. Además, los niños, los adolescentes jóvenes, los trabajadores de la salud y las personas adultas mayores con riesgo de hepatitis B deben vacunarse contra la enfermedad.
- Busque atención médica inmediata por várices rotas: Si cree que sus várices esofágicas se han roto, es crucial llamar a los servicios de emergencia locales o ir al hospital de inmediato. El sangrado por várices esofágicas pone en riesgo la vida y requiere atención médica inmediata.
Recuerde: estas acciones pueden ayudar a reducir el riesgo de desarrollar várices esofágicas, pero siempre es importante consultar con su médico o profesional de la salud para recibir consejos personalizados según su condición de salud.