Causas y factores de riesgo de los espasmos esofágicos
Los espasmos esofágicos son contracciones musculares repentinas y dolorosas en el esófago, el tubo que lleva la comida y los líquidos de la boca al estómago. Interrumpen la forma normal de tragar. La causa no se conoce bien, pero hay varios factores que pueden contribuir:
- Nervios que no funcionan bien: pueden fallar los nervios que controlan los músculos del esófago. Esto causa contracciones anormales.
- Enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE): las personas con ERGE, en especial si causó cicatrices o estrechamiento del esófago, pueden tener más riesgo de espasmos.
- Ciertos alimentos y bebidas: algunos, como el vino tinto, la comida picante y los alimentos demasiado calientes o demasiado fríos, pueden provocar espasmos en algunas personas.
- Tratamientos contra el cáncer: algunos tratamientos, como la cirugía del esófago o la radioterapia en el pecho, el cuello o la cabeza, pueden aumentar el riesgo de espasmos.
- Ansiedad y depresión: estas condiciones de salud mental se han asociado con más posibilidad de tener espasmos esofágicos.
Es importante saber que, aunque estos factores pueden influir, la causa exacta sigue sin estar clara. También hay diferentes tipos de espasmos esofágicos, como los espasmos esofágicos difusos y el esófago en cascanueces.
Los espasmos esofágicos difusos pueden causar regurgitación (la comida o el líquido suben a la boca sin vomitar) y pueden ser dolorosos. El esófago en cascanueces causa espasmos dolorosos sin regurgitación. Tratar los problemas de salud de base y hacer cambios en el estilo de vida puede ayudar a controlar y reducir los síntomas de los espasmos esofágicos.
Factores de riesgo no modificables de los espasmos esofágicos: son factores que una persona no puede cambiar ni controlar.
- Edad: Las personas entre 60 y 80 años tienen más probabilidad de tener espasmos esofágicos. Al envejecer, los músculos del cuerpo, incluido el esófago, pueden volverse más débiles y menos eficientes.
- Genética: La genética puede influir en el desarrollo de los espasmos esofágicos. Si tiene antecedentes familiares de espasmos esofágicos o de afecciones relacionadas, como la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), puede tener un riesgo más alto.
Es importante saber que estos factores de riesgo no modificables no garantizan que una persona vaya a tener espasmos esofágicos. Solo indican una mayor probabilidad por ciertas características o por factores genéticos.
Algunos factores de riesgo de los espasmos del esófago se pueden cambiar. Incluyen:
- Ansiedad y depresión: Son problemas de salud mental. Manejarlos con terapia, medicamentos y técnicas de autocuidado puede ayudar a reducir con qué frecuencia ocurren los espasmos y qué tan fuertes son.
- Alimentos o bebidas que los provocan: En algunas personas, ciertos alimentos o bebidas pueden provocar espasmos del esófago. Estos factores varían según la persona, pero ejemplos comunes incluyen el vino tinto, alimentos muy calientes o muy fríos, y alimentos ácidos o picantes. Evitar o limitar estos alimentos o bebidas puede ayudar a reducir los espasmos.
- Enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE): Es una afección crónica en la que el ácido del estómago sube al esófago y causa irritación e inflamación. Es un factor de riesgo que se puede modificar, porque controlar la ERGE con cambios en el estilo de vida, medicamentos y otros tratamientos puede bajar la probabilidad de tener espasmos.
Es importante saber que estos factores de riesgo modificables no significan que usted tendrá espasmos del esófago. Solo aumentan la probabilidad de tenerlos. Además, consulte a un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y consejos personalizados sobre cómo manejar estos factores.
Para prevenir o reducir la probabilidad de tener espasmos esofágicos (contracciones del esófago), usted puede:
- Identificar alimentos que los desencadenan: Eliminar los alimentos que provocan los espasmos puede reducir con qué frecuencia ocurren. Lleve un registro de alimentos y anote cualquier síntoma para encontrar posibles desencadenantes.
- Hacer cambios en la alimentación: Además de evitar los desencadenantes, hacer cambios generales puede ayudar. Coma porciones más pequeñas con más frecuencia y evite comidas grandes antes de dormir.
- Manejar el estrés y la ansiedad: Los momentos de ansiedad o depresión pueden aumentar el riesgo de espasmos esofágicos. Hacer actividades para reducir el estrés, como ejercicio, meditación o terapia, puede ayudar a manejar estas emociones y quizá reducir los espasmos.
- Tratar problemas de base: Los espasmos esofágicos pueden deberse a problemas como la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) o la depresión. Tratar estas afecciones con medicamentos recetados u otras terapias puede aliviar los síntomas y prevenir espasmos.
- Consultar al médico: Si presenta espasmos esofágicos, es importante ver a un médico para determinar la causa y recibir el mejor tratamiento. El profesional puede darle consejos personalizados según su situación.
Recuerde: aunque estas acciones pueden ayudar a prevenir o reducir los espasmos esofágicos, siempre es importante consultar a un profesional de la salud para recibir orientación y recomendaciones personalizadas.