Causas y factores de riesgo del trastorno de la motilidad esofágica

Descripción general

El trastorno de la motilidad esofágica (TME) es una afección en la que los músculos del esófago (el tubo que conecta la garganta con el estómago) se mueven y se coordinan de forma anormal. Esto puede afectar la capacidad del esófago para empujar la comida y los líquidos desde la boca hasta el estómago. Puede causar síntomas como dificultad para tragar (disfagia), dolor en el pecho, regurgitación (devolución de comida a la boca) y ardor o acidez. Los TME pueden causar dificultad para tragar, espasmos dolorosos o regurgitación de alimentos.

Este trastorno puede deberse a varios factores, entre ellos:

  • Anomalías en las estructuras y la función neuromusculares: Los problemas en los nervios y los músculos que realizan los movimientos que empujan la comida (peristaltismo) pueden causar TME.
  • Ataques autoinmunes: En la acalasia, un tipo de TME, puede haber pérdida de células nerviosas en el esófago. Esta pérdida puede deberse a ataques autoinmunes de las propias defensas del cuerpo contra los nervios del esófago.
  • Disminución de los niveles de óxido nítrico (NO): El óxido nítrico es un neurotransmisor (un mensajero químico) que ayuda a relajar los músculos lisos. En TME como la acalasia, hay menos óxido nítrico, lo que reduce la relajación del esfínter esofágico inferior (EEI) y dificulta el peristaltismo.
  • Otras afecciones subyacentes: Los TME también pueden asociarse con otras enfermedades, como la enfermedad de Crohn, que afecta sobre todo los intestinos pero también puede afectar el esófago y el estómago. Los síntomas del Crohn del esófago pueden parecerse a los de la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) e incluyen ardor o acidez, dolor en el pecho, dificultad para tragar, regurgitación, vómitos y pérdida de peso.

Es importante saber que los tratamientos para los TME varían según la causa específica. Su médico puede recomendar cambios en el estilo de vida, medicamentos o intervenciones quirúrgicas, según su situación.

Factores de riesgo no modificables (factores de riesgo que no se pueden cambiar)

Los factores de riesgo no modificables son factores que no se pueden cambiar. Los factores de riesgo no modificables del trastorno de la motilidad del esófago pueden incluir:

  • Edad: A medida que las personas envejecen, los músculos del esófago pueden debilitarse y perder la capacidad de contraerse bien. Esto puede causar este trastorno.
  • Sexo asignado al nacer: Aunque no se conocen bien las razones, este trastorno suele ser más común en personas asignadas masculinas al nacer que en personas asignadas femeninas al nacer.
  • Genética: Ciertas variaciones o cambios en los genes (mutaciones) pueden aumentar la probabilidad de desarrollar algunos tipos de este trastorno. Sin embargo, se necesita más investigación para entender bien la base genética de este trastorno. Las personas con ciertas afecciones genéticas, como la esclerosis múltiple y la distrofia muscular, tienen mayor riesgo de presentar este trastorno.
  • Antecedentes de estrechamiento del esófago.
Factores de riesgo modificables (factores que usted puede cambiar)

Los factores de riesgo modificables son los que se pueden cambiar o influir. Los factores de riesgo modificables para el trastorno de la motilidad del esófago (cuando el esófago no se mueve bien para llevar la comida al estómago) pueden incluir:

  • Obesidad: Tener sobrepeso u obesidad es un factor de riesgo para este trastorno. La obesidad pone presión extra sobre el esófago y puede afectar su capacidad de contraerse y mover la comida bien.
  • Fumar: Fumar es un factor de riesgo conocido para muchas afecciones, incluido este trastorno. Los químicos del humo del tabaco pueden debilitar los músculos del esófago y afectar su función.
  • Consumo de alcohol: Beber mucho alcohol se ha relacionado con un mayor riesgo de este trastorno. El alcohol puede relajar los músculos del esófago e interferir con sus contracciones normales.

Es importante saber que tener factores de riesgo no significa que usted siempre tendrá este trastorno, y algunas personas con este trastorno no tienen factores de riesgo conocidos. Conocer estos factores puede ayudar al personal de salud a identificar a quienes podrían tener un riesgo más alto y ofrecer la atención y las estrategias de manejo adecuadas.

Reducir riesgos

Para prevenir o reducir las posibilidades de tener un trastorno de la motilidad del esófago (cuando el esófago no mueve bien la comida), hay varias acciones que pueden bajar su riesgo. Estas acciones pueden ayudar, pero no garantizan prevenirlo por completo. Siempre es buena idea consultar a su médico para recibir consejos personalizados. Pasos que puede seguir:

  • Dejar de fumar
  • Limitar o evitar el alcohol
  • Mantener un peso saludable

Recuerde: estas son recomendaciones generales y quizá no apliquen a todas las personas. Lo mejor es consultar con un profesional de la salud que pueda darle consejos según su situación.