Causas y factores de riesgo de la acalasia (cardioespasmo)
La acalasia es un trastorno poco común que afecta el esófago (el tubo que lleva los alimentos de la boca al estómago) y dificulta tragar. Ocurre cuando el esfínter esofágico inferior (EEI), el anillo de músculo en la parte baja del esófago, no se relaja bien. Esto impide que los alimentos y los líquidos pasen al estómago. Esto hace que se acumulen en el esófago y cause síntomas como dificultad para tragar, dolor en el pecho y regurgitación (devolver alimentos o líquidos).
La causa exacta de la acalasia no se entiende por completo. Hay varias teorías sobre por qué ocurre. Estos son puntos clave para explicar las posibles causas:
- Una teoría propone que se dañan o se pierden nervios del plexo de Auerbach, una red de nervios que ayuda a mover los alimentos por el esófago.
- Otra teoría sugiere que el daño de los nervios que controlan la garganta, el estómago y otras partes del aparato digestivo puede contribuir a la acalasia.
- No se sabe con certeza qué factores dañan estos nervios ni por qué dejan de funcionar. Sin embargo, podrían influir la herencia (factores genéticos), una enfermedad autoinmunitaria (cuando las defensas atacan por error al propio cuerpo) y algunas infecciones. No hay patrones claros por sexo o raza en quién desarrolla acalasia. Afecta sobre todo a adultos de entre 20 y 50 años.
Los siguientes factores aumentan la probabilidad de presentar acalasia (un problema que dificulta que la comida pase del esófago al estómago). Estos incluyen:
- Edad: Envejecer es un factor de riesgo que no se puede cambiar. A medida que las personas envejecen, aumenta su riesgo de acalasia.
- Sexo asignado al nacer: Aunque no se entiende del todo la razón, los estudios muestran que tener sexo masculino asignado al nacer puede ser un factor de riesgo que no se puede cambiar. Sin embargo, la acalasia puede afectar a personas de todos los géneros.
- Genética: Tener antecedentes familiares de acalasia puede aumentar el riesgo. Si tiene un familiar cercano, como su madre o su padre, o un hermano o una hermana, con diagnóstico de acalasia, su riesgo puede ser mayor.
- Raza u origen étnico: Aunque hay poca investigación, algunos datos sugieren que ciertos grupos raciales o étnicos pueden tener un mayor riesgo de acalasia. Sin embargo, esto no significa que otras personas estén libres de la enfermedad.
Para prevenir o reducir las probabilidades de desarrollar acalasia, hay varias acciones que pueden ayudar a modificar los factores de riesgo. Estas incluyen:
- Mantener un peso saludable: El sobrepeso u obesidad pueden aumentar el riesgo de acalasia. Mantener un peso saludable con ejercicio regular y una alimentación equilibrada puede reducir el riesgo.
- Evitar fumar: Fumar es un factor de riesgo conocido para la acalasia. Dejar de fumar o evitar la exposición al humo de segunda mano puede ayudar a bajar el riesgo.
- Manejar el estrés: El estrés crónico se ha relacionado con varios problemas de salud, incluida la acalasia. Hacer actividades que reduzcan el estrés, como ejercicio, meditación o pasatiempos, puede ser útil.
- Comer despacio y masticar bien: Comer muy rápido o no masticar bien puede contribuir a la acalasia. Tómese el tiempo para comer despacio y masticar bien los alimentos.
- Evitar alimentos que empeoran los síntomas: Algunas personas con acalasia notan que ciertos alimentos empeoran sus síntomas. Es importante identificar y evitar esos alimentos.
- Buscar tratamiento para el reflujo ácido: El reflujo ácido crónico, también llamado enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), se asocia con más riesgo de acalasia. Manejar la ERGE con cambios en el estilo de vida y medicamentos puede ayudar a reducir el riesgo.
- Hablar con su médico sobre sus medicamentos: Ciertos medicamentos pueden aumentar el riesgo de acalasia. Si toma algún medicamento, es importante hablar con su médico para evaluar su posible impacto en su riesgo.
Recuerde: estas acciones son recomendaciones generales y pueden no aplicar a todas las personas. Siempre es buena idea consultar a un profesional de la salud para recibir consejos y orientación personalizados sobre cómo prevenir o reducir las probabilidades de acalasia según su situación y su historia clínica.