Acerca de los espasmos del esófago
Los espasmos del esófago pueden ocurrir cuando los nervios que controlan los músculos del esófago (el tubo que lleva la comida de la boca al estómago) no funcionan bien. Esto hace que los músculos se contraigan de forma anormal y descoordinada.
Aunque no se conocen por completo las causas exactas de los espasmos del esófago, hay varios factores que pueden contribuir a que se presenten:
- Edad: Las personas entre 60 y 80 años tienen más probabilidad de tener espasmos del esófago.
- Enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE): Esta enfermedad, en especial si causa cicatrización o estrechamiento del esófago, puede aumentar el riesgo de espasmos del esófago.
- Ansiedad y depresión: Épocas de ansiedad o depresión pueden aumentar la posibilidad de tener espasmos del esófago.
- Alimentos o bebidas que los provocan: Consumir ciertos alimentos o bebidas, como vino tinto o cosas muy calientes o muy frías, puede provocar espasmos del esófago.
Es importante saber que estos factores de riesgo no garantizan que tendrá espasmos del esófago, pero pueden aumentar la posibilidad. Si le preocupa su riesgo o tiene síntomas, lo mejor es consultar con un profesional de la salud para recibir un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado.
Los espasmos esofágicos pueden causar síntomas de leves a graves. Por lo general, los síntomas se quitan solos después de unos minutos; sin embargo, en algunas personas pueden durar más tiempo. Los síntomas comunes de los espasmos esofágicos incluyen:
- Dolor fuerte en el pecho, que puede parecerse al dolor de un ataque al corazón. Si el dolor en el pecho se siente diferente de episodios previos de espasmo esofágico, dura más de unos minutos, o es muy fuerte o empeora, llame al 911 o vaya a la sala de emergencias para evaluación médica.
- Sensación de que algo está atascado en la garganta o el pecho
- Dificultad para tragar
- Acidez estomacal
- Que la comida o la bebida se le regrese a la boca
Otros síntomas incluyen:
- Tos crónica
- Pérdida de peso sin causa aparente
- Vómitos
- Voz ronca
Otras afecciones pueden causar algunos de estos síntomas. Es importante buscar atención médica si presenta estos síntomas para descartar afecciones graves o que pongan en riesgo su vida.
Para diagnosticar los espasmos esofágicos, los médicos suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Evaluación detallada de los síntomas: Su médico le preguntará qué siente, qué lo desencadena y qué lo mejora. Esto ayuda a evaluar el problema.
- Electrocardiograma (ECG) o prueba de esfuerzo: Estas pruebas del corazón ayudan a descartar problemas más graves, como la angina (dolor en el pecho).
- Manometría esofágica: Esta prueba mide las contracciones de los músculos del esófago mientras usted traga agua.
- Trago de bario: Usted bebe un líquido de contraste con bario. Esto permite ver mejor su esófago en una radiografía.
- Endoscopia: El médico introduce por la garganta un tubo delgado y flexible con una cámara para mirar el interior del esófago e identificar cambios inusuales.
- pHmetría esofágica: Esta prueba mide el nivel de acidez (pH) en el esófago y revisa si hay reflujo ácido y regurgitación (cuando el contenido del estómago se devuelve).
Recuerde: estas son pautas generales. Es importante consultar con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados.
Las metas del tratamiento para los espasmos esofágicos son controlar y prevenir los síntomas, y también tratar problemas de salud que puedan estar contribuyendo a los espasmos. Algunas personas sin síntomas o con síntomas leves pueden no necesitar tratamiento. Estas son las opciones y cómo funcionan:
Tipos de medicamentos:
- Inhibidores de la bomba de protones (IBP) o bloqueadores H2: Pueden ayudar a reducir los espasmos de la garganta al tratar la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), que es una causa frecuente de los espasmos esofágicos.
- Antidepresivos: Pueden ayudar con problemas de los nervios que causan los espasmos y aliviar el dolor. Además, pueden ayudar a tratar la depresión si está presente y contribuye a los espasmos.
- Bloqueadores de los canales de calcio: Ayudan a relajar los músculos del esófago y pueden reducir los espasmos o hacerlos menos intensos.
Terapias:
- Técnicas de manejo del estrés: Actividades como ejercicios de relajación o terapia pueden ayudar a controlar el estrés que puede contribuir a los espasmos esofágicos.
Procedimientos terapéuticos:
- Inyecciones de toxina botulínica (Botox): Se usan para relajar los músculos del esófago y reducir los espasmos.
- Miotomía: Cirugía en la que se cortan músculos en la parte baja del esófago para debilitar los espasmos. Se puede considerar en casos graves si otras opciones no funcionan.
- Miotomía endoscópica peroral (POEM): Cirugía mínimamente invasiva en la que se hace un corte en el esófago para debilitar los espasmos. Se puede considerar en casos graves si otras opciones no funcionan.
Cambios en los hábitos de salud:
- Identificar alimentos y bebidas desencadenantes: Llevar un diario de alimentos puede ayudar a encontrar qué cosas provocan los síntomas. Evitarlas puede prevenir espasmos futuros.
- Comer comidas más pequeñas y más frecuentes: Ayuda a evitar presión excesiva en el esófago y reduce la posibilidad de espasmos.
- Aumentar la fibra: Consumir más fibra puede mejorar la salud digestiva en general y reducir los espasmos.
Otros tratamientos:
- Remedios naturales: El extracto estandarizado de regaliz desglicirrizinado (DGL) y el aceite de menta pueden ayudar a reducir los espasmos esofágicos. El DGL se puede tomar antes y después de las comidas para disminuir los espasmos. El aceite de menta se puede usar en solución o en pastillas para chupar.
Recuerde: es importante consultar con su profesional de salud antes de probar cualquier medicamento o tratamiento, incluidos los remedios naturales. Esto es especialmente importante si tiene otras afecciones o toma otros medicamentos. Su profesional puede darle consejos personalizados según su situación.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de salud sobre la dosis adecuada para su caso. Pueden ocurrir otros efectos secundarios. Hable con su profesional de salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.