Acerca del esófago de Barrett

Descripción general

El esófago de Barrett es un problema en el que la capa interna de la parte baja del esófago (el tubo que conecta la boca con el estómago) se cambia por un tejido especial que normalmente está en el intestino. Este cambio es anormal y puede aparecer por tener reflujo gastroesofágico por mucho tiempo (enfermedad por reflujo gastroesofágico, ERGE).

La presencia de este tejido especial, llamado metaplasia intestinal (un cambio del tejido hacia uno parecido al del intestino), es clave para diagnosticar el esófago de Barrett.

Por lo general se diagnostica con una endoscopia alta. En este procedimiento, el médico usa un tubo largo y delgado con una cámara para mirar por dentro del esófago y el estómago. Se toman pequeñas muestras de tejido (biopsias) para confirmar la metaplasia intestinal.

El esófago de Barrett es una condición precancerosa. Aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de esófago. Se recomienda seguimiento y manejo regulares para vigilar si hay algún avance hacia cáncer.

Causas y factores de riesgo

El esófago de Barrett es una afección en la que la capa interna del esófago cambia y se vuelve parecida a la del intestino. Aunque no se conocen bien las causas exactas, suele estar relacionado con daño crónico en el esófago.

La mayoría de las personas con esófago de Barrett también tienen enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE). En la ERGE, el ácido del estómago sube hacia el esófago durante mucho tiempo. Esto puede cambiar la capa interna del esófago y causar esófago de Barrett.

Factores de riesgo que no se pueden cambiar:

  • Edad: el riesgo aumenta con la edad.
  • Sexo: los hombres tienen más probabilidad que las mujeres.
  • Antecedentes familiares: tener familiares con esófago de Barrett o cáncer de esófago aumenta el riesgo.

Factores de riesgo que sí se pueden cambiar:

  • Obesidad: tener sobrepeso u obesidad aumenta el riesgo.
  • Uso de tabaco: fumar o usar otros productos de tabaco aumenta el riesgo.
  • Consumo de alcohol: el consumo elevado de alcohol se ha asociado con un mayor riesgo.

Es importante saber que estos factores aumentan el riesgo, pero no todas las personas con esos factores desarrollarán esófago de Barrett. Si le preocupa su riesgo o tiene síntomas, consulte a su profesional de la salud.

Síntomas

Los síntomas iniciales del esófago de Barrett a menudo no se notan. Sin embargo, a medida que la afección avanza o se vuelve más grave, pueden presentarse los siguientes síntomas:

  • Dificultad para tragar (disfagia)
  • Tos crónica
  • Pérdida de peso sin causa aparente
  • Vómitos
  • Voz ronca
  • Dolor en el pecho
  • Sangrado en el esófago, que puede causar heces negras

Es importante saber que estos síntomas también pueden deberse a otras afecciones. Por eso, consulte a un profesional de la salud para un diagnóstico exacto. Un profesional de la salud puede evaluar sus síntomas, hacer las pruebas necesarias y ofrecerle opciones de tratamiento adecuadas.

Diagnóstico

Para diagnosticar el esófago de Barrett, los médicos suelen hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Examen físico: un médico hará un examen completo para evaluar sus síntomas y su salud en general.
  • Endoscopia alta: consiste en introducir por la boca un tubo delgado con una cámara para mirar el esófago y tomar muestras de tejido para biopsia.
  • Biopsia: durante la endoscopia, el médico puede tomar pequeñas muestras de tejido del esófago para analizarlas en un laboratorio.

Para determinar la etapa o gravedad del esófago de Barrett, se pueden hacer exámenes, pruebas y procedimientos adicionales:

  • Pruebas de imagen: pueden incluir tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM) para evaluar la extensión de cualquier anomalía en el esófago.
  • Ultrasonido endoscópico (USE): combina la endoscopia con ultrasonido para obtener imágenes detalladas de la pared del esófago y de los ganglios linfáticos cercanos.

Es importante que consulte con su profesional de la salud sobre cuáles exámenes, pruebas y procedimientos son adecuados para su situación.

Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento del esófago de Barrett son:

  • Controlar los síntomas de la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE): Los medicamentos como los inhibidores de la bomba de protones (IBP) y los bloqueadores de los receptores H2 (antagonistas H2) ayudan a reducir la producción de ácido en el estómago. Así alivian síntomas como ardor en el pecho (acidez) y regurgitación ácida. Estos medicamentos actúan al bloquear enzimas (proteínas) que producen ácido en el estómago. Es importante consultar con un profesional de la salud para definir la dosis y el tiempo de tratamiento adecuados para usted.
  • Curar la esofagitis asociada: Los IBP y los antagonistas H2 también ayudan a curar la inflamación del esófago causada por la ERGE. Al reducir el ácido del estómago, permiten que el esófago sane con el tiempo.
  • Prevenir el desarrollo de adenocarcinoma (un tipo de cáncer): Existe debate sobre qué tanto los tratamientos médicos evitan que el esófago de Barrett progrese a adenocarcinoma. Aun así, se recomiendan endoscopias periódicas para vigilar si hay signos de cambios cancerosos en el tejido del esófago.

Además de controlar la ERGE y permitir la curación del esófago, podrían recomendarse otras terapias y procedimientos, como:

  • Resección endoscópica de la mucosa (REM): procedimiento en el que se elimina tejido anormal del esófago con un endoscopio.
  • Métodos endoscópicos de ablación: la terapia fotodinámica (TFD) u otras técnicas de ablación pueden usarse para destruir células anormales en el esófago.
  • Esofagectomía: si el esófago de Barrett progresa a cáncer, puede ser necesaria la cirugía para retirar una parte o todo el esófago.

Además de los tratamientos médicos y los procedimientos, ciertos cambios en la salud y el estilo de vida también ayudan a manejar el esófago de Barrett:

  • Cambios en la alimentación: Evitar alimentos que empeoran la ERGE, como los picantes o los grasos, puede reducir los síntomas.
  • Cambios en el estilo de vida: Elevar la cabecera de la cama al dormir, mantener un peso saludable, dejar de fumar y evitar el alcohol también pueden aliviar los síntomas.

Recuerde: el plan de tratamiento debe adaptarse a su situación y debe hablarse con un profesional de la salud. La dosis de los medicamentos puede depender de muchos factores. Consulte a su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para usted. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para más detalles sobre los efectos secundarios.