Acerca de la acalasia (cardioespasmo)

Descripción general

La acalasia es una enfermedad poco común que dificulta tragar por un problema con el esfínter esofágico inferior (EEI), un anillo de músculo que debe relajarse para dejar pasar la comida al estómago. Cuando el EEI no se relaja bien, la comida se queda atascada en el esófago. Esto causa síntomas como dificultad para tragar, dolor en el pecho y devolver comida a la boca (regurgitación). Este trastorno afecta a cerca de 1 de cada 100,000 personas al año. Se puede diagnosticar con una prueba llamada manometría de alta resolución (MAR), que mide la presión dentro del esófago.

La causa de la acalasia es desconocida. Puede deberse a daño en los nervios del esófago (plexo de Auerbach) o, en raras ocasiones, ser hereditaria. Los síntomas pueden incluir dificultad para tragar, dolor en el pecho, regurgitación de alimentos, tos por la noche y bajar de peso. En casos graves, la comida puede pasar a los pulmones y causar neumonía. Las opciones de tratamiento incluyen medicamentos como isosorbida o nifedipino, dilatación con balón neumático (para ensanchar el EEI) y cirugía para liberar la tensión del músculo del EEI.

Causas y factores de riesgo

Aunque las causas exactas de la acalasia (un trastorno del esófago) aún no están claras, se cree que puede estar relacionada con la degeneración de una red de nervios llamada plexo de Auerbach (Auerbach's plexus). En algunos casos, la acalasia también puede ser hereditaria.

Los factores que aumentan la probabilidad de desarrollar esta afección incluyen:

  • Edad: La edad avanzada es un factor de riesgo que no se puede cambiar. A medida que las personas envejecen, aumenta el riesgo de acalasia.
  • Sexo asignado al nacer: Aunque la razón exacta no se entiende del todo, estudios han mostrado que haber sido asignado hombre al nacer puede ser un factor de riesgo que no se puede cambiar. Sin embargo, es importante recordar que la acalasia puede afectar a personas de todos los géneros.
  • Genética: Tener antecedentes familiares de acalasia puede aumentar el riesgo de desarrollar la afección. Si tiene un pariente cercano, como una madre o un padre, o un hermano o hermana, con diagnóstico de acalasia, su riesgo puede ser mayor.

Es importante saber que estos factores de riesgo no garantizan que se desarrolle acalasia, y que las personas sin estos factores también pueden presentarla. Si le preocupa su riesgo de acalasia, lo mejor es consultar con su profesional de salud para recibir consejos personalizados.

Síntomas

Los síntomas de la acalasia (un problema que dificulta que el esófago lleve la comida al estómago) pueden variar según la etapa, cómo avanza y qué tan grave es. Estos son los síntomas tempranos más comunes:

  • Dificultad para tragar alimentos sólidos: Uno de los síntomas principales es tener dificultad para tragar comida sólida. Esto significa que le cuesta que la comida baje de la boca al estómago.
  • Devolver o vomitar alimentos sin digerir: Otro síntoma es devolver o vomitar comida sin digerir. Esto significa que la comida que ya tragó vuelve a subir a la boca.
  • Dolor, molestia o sensación de llenura en el pecho, debajo del esternón: Algunas personas con acalasia sienten dolor, molestia o llenura debajo del esternón. Esto puede pasar sobre todo después de comer.

A medida que el problema avanza o se hace más grave, pueden aparecer otros síntomas. Estos pueden incluir:

  • Dificultad para eructar: Eructar (sacar gas del estómago por la boca) puede volverse difícil.
  • Dificultad para tragar sólidos y líquidos: En etapas posteriores, puede ser difícil tragar tanto alimentos sólidos como líquidos.
  • Pérdida de peso: Puede perder peso en etapas avanzadas porque el esófago no se vacía bien y porque usted come menos o cambia cómo come.
Diagnóstico

Para diagnosticar la acalasia, los profesionales de salud suelen hacer estos exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Examen físico: El profesional busca señales de un problema, como dolor, hinchazón, bultos o acumulación de líquido en el cuerpo.
  • Esofagogastroduodenoscopia (endoscopia): Se introduce un tubo flexible con una cámara por la boca hasta el esófago para mirar su revestimiento y ver si hay cambios fuera de lo normal.
  • Trago de bario: Usted bebe un líquido con bario que recubre el esófago y se ve en radiografías. Esto ayuda a encontrar bloqueos o cambios inusuales en el esófago.
  • Manometría esofágica: Mide la presión y el movimiento del esófago. Se introduce un tubo delgado por la nariz hasta el esófago para ver qué tan bien funciona.
  • Manometría esofágica de alta resolución: Es una manometría más detallada. Puede ayudar a predecir cómo podría funcionar el tratamiento y a elegir el procedimiento adecuado para la acalasia.

Para determinar la etapa o la gravedad de la acalasia, podrían recomendar exámenes, pruebas y procedimientos adicionales:

  • Estudios de pH (pHmetría esofágica de 24 horas): Miden el ácido en el esófago durante 24 horas para ver si hay reflujo ácido. Esto ayuda a saber si también hay enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE).
  • Estudios de imagen: Radiografías o resonancia magnética (RM) para ver con claridad la forma del esófago y cómo está funcionando.
  • Escalas de síntomas: El profesional puede usar cuestionarios como el Reflux Symptom Index (RSI), el Eating Assessment Tool-10 (EAT-10) y el Voice Handicap Index-10 (VHI-10) para seguir sus síntomas antes y después del tratamiento.

Es importante darle seguimiento con su profesional de salud si sus síntomas empeoran o cambian después de estos exámenes, pruebas y procedimientos. Su profesional de salud puede darle más indicaciones según su situación particular.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento de la acalasia (un problema que afecta el movimiento del esófago y dificulta tragar) son aliviar los síntomas y mejorar su calidad de vida. Estas opciones de tratamiento pueden ayudar:

Tipos de medicamentos:

  • Medicamentos relajantes musculares: Como óxido nítrico, bloqueadores de los canales de calcio o sildenafil. Estos fármacos pueden relajar los músculos del esófago. Sin embargo, su efecto suele ser temporal y puede no funcionar bien en todas las personas.

Terapias:

  • Inyección de toxina botulínica (Botox): Se inyecta toxina botulínica en el esfínter esofágico inferior (EEI), la válvula donde el esófago se une al estómago, para relajar el músculo y reducir la obstrucción.
  • Dilatación endoscópica con balón: Se introduce un balón en el esófago por endoscopia y se infla para ensanchar la abertura del EEI. Esto ayuda a mejorar al tragar y a aliviar los síntomas.

Procedimientos terapéuticos:

  • Miotomía endoscópica por vía oral (POEM): En este procedimiento mínimamente invasivo, se pasa un tubo por la boca y se hace un pequeño corte para aflojar los músculos del EEI. La POEM es muy eficaz para mejorar los síntomas de la acalasia.
  • Miotomía de Heller por laparoscopia (MHL): Esta cirugía corta los músculos del EEI para facilitar el acto de tragar y es una opción principal de tratamiento para la acalasia, con alta tasa de éxito.

Cambios en el estilo de vida:

  • Cambios en la alimentación: Comer porciones más pequeñas con más frecuencia, evitar alimentos que le causen síntomas (como los picantes o grasos) y masticar bien puede ayudar a controlarlos.
  • Comer despacio y dar bocados más pequeños: Estos hábitos facilitan que la comida pase por el esófago.

La acalasia es una afección permanente, por lo que el tratamiento se enfoca en controlar los síntomas y no en curarla. La elección del tratamiento depende de sus síntomas, otras enfermedades, su edad, el tipo de acalasia, sus preferencias y la experiencia del centro médico. Es importante que usted trabaje de cerca con su profesional de la salud para decidir cuál opción es la más adecuada para sus necesidades y circunstancias.