Enfermedad celíaca y artritis reumatoide
La enfermedad celíaca y la artritis reumatoide (AR) son dos afecciones distintas, pero a veces pueden estar relacionadas. La enfermedad celíaca es una enfermedad autoinmunitaria (cuando el sistema inmunitario ataca al propio cuerpo) en la que el organismo reacciona al gluten, una proteína que está en el trigo, el centeno y la cebada. Esta reacción daña el revestimiento del intestino delgado. Por su parte, la artritis reumatoide es una enfermedad autoinmunitaria inflamatoria crónica en la que el sistema inmunitario ataca el tejido sano de las articulaciones.
Aunque no hay un vínculo de causa directa entre la enfermedad celíaca y la artritis reumatoide, ambas comparten factores de riesgo genéticos y ambientales. Los factores genéticos, como variaciones en genes del antígeno leucocitario humano (HLA), influyen en la susceptibilidad a ambas enfermedades. Se cree que factores ambientales, como cambios en la microbiota intestinal (los microbios que viven en el intestino) y la inflamación, también contribuyen al desarrollo de ambas. Las investigaciones han encontrado que las personas con artritis reumatoide tienen más probabilidad de presentar anticuerpos contra el gluten que quienes no tienen artritis reumatoide.
Aunque no hay una respuesta definitiva sobre cómo la enfermedad celíaca aumenta el riesgo de artritis reumatoide, estudios han mostrado que las personas con enfermedad celíaca pueden tener mayor riesgo de desarrollar AR. La inflamación causada por la enfermedad celíaca podría contribuir al desarrollo de artritis reumatoide en personas susceptibles.
Aún no se sabe bien cómo prevenir que la artritis reumatoide se desarrolle específicamente por la enfermedad celíaca. Sin embargo, hay medidas que pueden ayudar a reducir el riesgo general de desarrollar artritis reumatoide. La parte más importante para manejar la enfermedad celíaca y sus complicaciones es mantener una dieta estrictamente sin gluten para reducir la inflamación. Otras medidas incluyen llevar un estilo de vida saludable: comer de forma equilibrada, hacer ejercicio con regularidad, evitar fumar, manejar el estrés y acudir a chequeos regulares con un profesional de la salud.
Es importante saber que, aunque los remedios caseros o los medicamentos de venta libre pueden dar alivio temporal de los síntomas de la artritis reumatoide o la enfermedad celíaca, siempre es mejor consultar con un profesional de la salud antes de probar un tratamiento nuevo o hacer cambios en su plan actual.