Enfermedad celíaca y eccema

Descripción general

La enfermedad celíaca no causa eccema de forma directa, pero puede producir un tipo específico de sarpullido llamado dermatitis herpetiforme, que se parece en algunas cosas al eccema. La dermatitis herpetiforme es una manifestación de la hipersensibilidad al gluten (una reacción del cuerpo al gluten), que es característica de la enfermedad celíaca. Sin embargo, la causa exacta de la dermatitis herpetiforme no se conoce por completo; se cree que la genética influye.

Los factores de riesgo para desarrollar eccema son distintos de los de la dermatitis herpetiforme. Aunque en ambas influyen la genética y la inflamación por reacciones del sistema de defensas, el eccema también puede desencadenarse por factores externos como mucha humedad, mucho calor, ácaros del polvo, ciertos alimentos (como pescado, soya y leche), ciertas sustancias e irritantes (como jabones), ciertas telas (como acrílico y lana), estrés e infecciones.

Los síntomas del eccema incluyen piel roja y con picazón. Si se rasca, la piel puede engrosarse y picar aún más. El eccema no es contagioso y puede durar mucho tiempo. Además del malestar físico, las personas con eccema también pueden tener asma y rinitis alérgica (fiebre del heno). En casos poco comunes, el eccema puede causar infecciones graves de la piel que pueden poner en riesgo la vida.

El tratamiento del eccema se enfoca en controlar los síntomas y prevenir daño en la piel. Es importante buscar atención médica para un diagnóstico preciso antes de empezar cualquier tratamiento. Medidas generales que pueden ayudar a reducir el riesgo de brotes incluyen usar productos para la piel y detergentes sin colorantes ni fragancias, humectar la piel con regularidad, evitar temperaturas y climas extremos, usar ropa holgada de telas que dejen respirar la piel y bañarse con agua tibia.

Un dermatólogo o dermatóloga puede ofrecer opciones específicas para el eccema. Estas pueden incluir medicamentos por boca o para aplicar en la piel, consejos de cuidado de la piel, terapia con luz (fototerapia) u otros tratamientos según la gravedad. Los corticoesteroides para uso en la piel (cremas o pomadas antiinflamatorias) suelen ser la base del cuidado del eccema. Otros tratamientos pueden incluir inmunosupresores por boca o inyectados (medicamentos que bajan las defensas).

Aunque no hay una forma garantizada de prevenir el eccema en personas con enfermedad celíaca, tomar medidas para disminuir el riesgo es beneficioso. Esto incluye seguir una dieta sin gluten para manejar bien la enfermedad celíaca. Además, tener buenos hábitos de cuidado de la piel, como usar jabones suaves, limitar el tiempo de las duchas y baños, humectar con regularidad y evitar rascarse, puede ayudar a reducir el riesgo de que los síntomas aparezcan o empeoren.

Recuerde consultar siempre con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados según su situación.