Enfermedad celíaca y autismo
La enfermedad celíaca y el autismo son dos afecciones distintas, pero hay evidencia que sugiere una posible relación. No todas las personas con enfermedad celíaca tendrán autismo, y no todas las personas con autismo tendrán enfermedad celíaca.
Enfermedad celíaca: es una enfermedad autoinmunitaria (cuando el sistema de defensa ataca por error) que afecta sobre todo al intestino delgado y se activa al comer gluten, una proteína del trigo, la cebada y el centeno. Puede dañar la pared del intestino delgado y causar dolor abdominal, diarrea, pérdida de peso y falta de nutrientes.
Trastorno del espectro autista (TEA): es una condición del desarrollo del cerebro. Se caracteriza por dificultades para relacionarse, comunicarse y por conductas repetitivas. Las causas exactas no se conocen por completo. Probablemente incluyen una combinación de factores genéticos y ambientales.
Aunque no están claros los mecanismos que vinculan la enfermedad celíaca y el autismo, algunos estudios sugieren que problemas del sistema inmunitario podrían contribuir al autismo en algunas personas. Esta posible relación aún se estudia y no se entiende del todo.
Factores de riesgo de autismo: los genes y algunos factores del ambiente. Los antecedentes familiares influyen: quien tiene un padre o un hermano con autismo tiene más probabilidad de tenerlo. Otros posibles factores incluyen tener ciertos genes relacionados con el autismo, exposición temprana al gluten y haber tenido muchas infecciones virales en la primera infancia. También se ha observado una asociación con la enfermedad celíaca en personas con síndrome de Down y en personas con autismo.
Los síntomas del autismo varían mucho entre personas. En lo social, una persona con autismo puede:
- tener dificultad para iniciar o mantener conversaciones
- responder de forma no esperada
- hablar con mucho detalle sobre sus intereses
- evitar o mantener poco contacto visual
- no entender bien el punto de vista de otra persona
Su conducta puede incluir:
- hacer acciones repetitivas
- aislarse de los demás
- tener intereses muy intensos en temas específicos
- tener dificultad para tolerar cambios en la rutina o el ambiente
- fijarse en partes específicas de un objeto
- ser más o menos sensible a luces, sonidos, texturas u otros estímulos que las personas sin autismo (neurotípicas)
El objetivo del tratamiento del autismo es apoyar a cada persona para hacer más fácil la vida diaria. El enfoque cambia según las necesidades. Algunas personas con autismo pueden beneficiarse de:
- terapia del habla y del lenguaje o entrenamiento de habilidades sociales, para mejorar la comunicación y la interacción
- apoyos escolares
- fisioterapia
En algunos casos, se pueden indicar medicamentos para tratar problemas que ocurren junto con el autismo, como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) o trastornos del estado de ánimo.
Sobre la prevención del autismo y de la enfermedad celíaca, hay poca información. La investigación continúa para entender los factores que podrían influir en si un bebé nacerá autista. Los antecedentes familiares y los genes no se pueden cambiar, pero podría haber otras medidas para reducir, en general, la probabilidad de autismo. Por ejemplo, el bajo peso al nacer se ha señalado como un posible factor que podría influir en su desarrollo. Sin embargo, no hay formas garantizadas de prevenir el autismo ni la enfermedad celíaca en este momento.
Si le preocupa su riesgo o el de su hijo de presentar autismo, enfermedad celíaca u otra condición de salud, consulte con un profesional de la salud. Podrá darle orientación personalizada según su situación.