Diagnóstico del reflujo biliar

Descripción general

El reflujo biliar, también llamado reflujo duodenogástrico, es cuando el contenido del duodeno (la primera parte del intestino delgado), en especial la bilis, regresa hacia el estómago. Esto puede pasar por causas como problemas en el movimiento del aparato digestivo y desequilibrios hormonales. El reflujo biliar puede inflamar y dañar la capa interna del estómago y causar una afección llamada gastritis por reflujo biliar. Se asocia con síntomas como dolor abdominal, acidez estomacal y náuseas. El reflujo biliar se considera un posible factor de riesgo para algunos cánceres, como el cáncer de estómago y el cáncer de esófago.

Para diagnosticar el reflujo biliar, los médicos pueden hacer varios exámenes, pruebas de detección y procedimientos. Estos ayudan a confirmar el diagnóstico y a saber qué tan grave es el reflujo. Pueden participar especialistas del aparato digestivo, cirujanos y otros profesionales de la salud.

Exámenes, pruebas de detección y procedimientos que se usan para diagnosticar el reflujo biliar:

  • Historia clínica: El médico le hará preguntas detalladas para saber si tiene factores de riesgo de reflujo biliar y cuáles son sus síntomas.
  • Examen físico: El médico hará un examen para buscar señales de reflujo biliar u otras causas de los síntomas.
  • Pruebas de sangre: Pueden ayudar con el diagnóstico. Las pruebas de función del hígado miden la bilirrubina en la sangre, lo que puede indicar problemas en el conducto biliar, el hígado o la vesícula biliar. También se pueden pedir marcadores tumorales, como el antígeno carcinoembrionario (CEA) y el CA 19-9, para ver si están elevados, lo que puede sugerir reflujo biliar.
  • Pruebas de imagen: Se pueden usar varias para diagnosticar el reflujo biliar y saber su tipo, gravedad o etapa. Estas incluyen:
  • Ecografía abdominal (ultrasonido): Usa ondas de sonido para crear imágenes de la vesícula biliar y otros órganos.
  • Colangiopancreatografía por resonancia magnética (CPRM): Da una vista detallada de los conductos biliares.
  • Colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE): Ayuda a localizar y, a veces, a retirar cálculos biliares.
  • Gammagrafías hepatobiliares (HIDA): Muestran cómo funcionan el hígado, la vesícula biliar y los conductos biliares.
  • Tomografía computarizada (TC) de abdomen: Ofrece imágenes detalladas de los riñones y la vejiga.
  • Pielografía intravenosa y pielografía retrógrada: Usan un medio de contraste (tinte) inyectado en las vías urinarias para revisar su estructura.
  • Biopsia: En algunos casos, el médico puede hacer una endoscopia gastrointestinal alta y tomar una muestra de tejido (biopsia) del estómago para evaluar mejor el reflujo biliar.

Estos exámenes, pruebas y procedimientos ayudan a confirmar el diagnóstico de reflujo biliar al identificar factores o señales como cálculos biliares, funcionamiento anormal de los conductos biliares, niveles altos de bilirrubina o marcadores tumorales en la sangre y anomalías vistas en las imágenes.

Es importante hablar de estos métodos diagnósticos y de sus resultados con un profesional de la salud. Podrá darle consejos personalizados según sus síntomas y sus antecedentes médicos.