Acerca de la colangitis biliar primaria
La colangitis biliar primaria (CBP) es una enfermedad crónica del hígado. Ocurre cuando se dañan y se destruyen los conductos biliares pequeños del hígado. Los conductos biliares son pequeños tubos que llevan la bilis (un líquido que ayuda a digerir las grasas).
Las causas de la CBP no se conocen por completo. Se cree que intervienen factores genéticos y del ambiente:
- Reacción autoinmunitaria: el sistema inmunitario (las defensas del cuerpo) ataca por error los conductos biliares. Esto causa inflamación y daño.
- Factores genéticos: se han identificado ciertos genes que aumentan el riesgo de tener CBP.
- Desencadenantes ambientales: la exposición a algunos factores del ambiente puede activar la respuesta autoinmunitaria en personas con genes susceptibles.
Los factores de riesgo no modificables de la CBP no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:
- Edad: la CBP es más común entre los 30 y 60 años.
- Antecedentes familiares: tener un padre, madre o hermano(a) con CBP aumenta el riesgo.
- Factores genéticos: los estudios muestran mayor riesgo en personas con antecedentes familiares. Esto sugiere que ciertos genes pueden influir en el desarrollo de la CBP.
- Sexo: la CBP afecta sobre todo a las mujeres. Es mucho más frecuente en mujeres que en hombres. La razón aún se desconoce.
Los factores de riesgo modificables (los que se pueden influir o cambiar) para la CBP no están bien establecidos por ahora. Algunos estudios sugieren que ciertos factores del ambiente pueden contribuir al desarrollo de la enfermedad, como:
- Infecciones: algunas investigaciones señalan que ciertas infecciones, bacterianas o virales, podrían activar una respuesta autoinmunitaria en personas susceptibles y contribuir a la CBP. Se necesitan más estudios para confirmar este vínculo.
- Toxinas ambientales: la exposición a algunas toxinas o sustancias químicas del ambiente también podría influir. Se requiere más investigación para conocer cuáles son y su impacto en la CBP.
Es importante saber que, aunque estos factores de riesgo pueden aumentar la probabilidad de tener CBP, no significa que una persona vaya a desarrollarla. La causa exacta y los factores de riesgo de la CBP aún se están estudiando. Se necesita más investigación para entender por completo esta condición compleja.
Los síntomas comunes de la colangitis biliar primaria (CBP) son sentir cansancio y tener picazón en la piel. Estos síntomas pueden ser muy molestos. Sin embargo, es importante saber que muchas personas con CBP no tienen síntomas cuando reciben el diagnóstico por primera vez.
A medida que la enfermedad avanza o se hace más grave, las personas con CBP pueden tener otros síntomas. Estos pueden incluir:
- Molestia o dolor en la parte superior derecha del abdomen
- Dolor de articulaciones o artritis (inflamación de las articulaciones)
- Síntomas de otros problemas de salud que pueden ocurrir junto con la CBP, como ojos secos y boca seca por el síndrome de Sjögren
- Oscurecimiento del color de la piel
- Depósitos de grasa que se ven como bultos amarillos en la piel, llamados xantomas
- Síntomas de cirrosis, como edema (hinchazón por acumulación de líquido), ictericia (color amarillo en la piel y los ojos) y pérdida de peso
Es importante recordar que cada persona puede vivir la CBP de manera diferente. Algunas personas pueden no tener síntomas durante años después del diagnóstico. Otras pueden tener una combinación de estos síntomas en distintas etapas de la enfermedad.
Los médicos diagnostican la colangitis biliar primaria (CBP) con los antecedentes médicos, el examen físico y varias pruebas. Las siguientes pruebas y procedimientos se usan con frecuencia para diagnosticar la CBP:
- Antecedentes médicos y examen físico: El médico le preguntará en detalle sobre sus síntomas y factores que pueden influir en su afección. Le hará un examen físico para buscar señales de enfermedad, como cambios en la piel y los ojos, erupciones en la piel, o agrandamiento del bazo y del hígado.
- Análisis de sangre: Estas pruebas ayudan a identificar señales o marcadores en la sangre asociados con la CBP.
- Anticuerpos antimitocondriales (AAM): este marcador se encuentra en cerca de 95 de cada 100 personas con esta afección.
- Pruebas de función del hígado: pueden mostrar niveles anormales de enzimas del hígado, como la fosfatasa alcalina. Esto puede indicar daño en el hígado o en las vías biliares.
- Se harán otras pruebas para descartar otras causas.
- Pruebas de imagen: El médico puede usar radiografías, ecografías, tomografías computarizadas (TC) o resonancias magnéticas (RM) para descartar otras causas de daño en los conductos biliares y evaluar el estado del hígado. Estas pruebas ayudan a ver si hay cálculos biliares, estrechamientos de los conductos, tumores o señales de cirrosis.
- Pruebas de imagen especializadas: se usan principalmente para examinar los conductos biliares. Incluyen:
- Colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE): técnica que combina una endoscopia con radiografías.
- Colangiografía transhepática percutánea (CTP): técnica que usa un medio de contraste (tinte) inyectado en los conductos biliares para verlos mejor en la radiografía.
- Biopsia del hígado: consiste en tomar una pequeña muestra de tejido del hígado para examinarla al microscopio. Este procedimiento puede confirmar el diagnóstico de CBP y descartar otras enfermedades con síntomas parecidos. También puede indicar la etapa o gravedad de la enfermedad al evaluar la cantidad de cicatrización del hígado o la presencia de cirrosis.
En resumen, los análisis de sangre y las pruebas de imagen se usan con frecuencia para diagnosticar la CBP. Se puede hacer una biopsia del hígado para confirmar el diagnóstico y determinar la etapa o gravedad de la enfermedad. Estos estudios ayudan al personal de salud a entender qué tanto daño hay en el hígado y a guiar las decisiones de tratamiento para las personas con CBP.
Los objetivos del tratamiento de la colangitis biliar primaria (CBP) son frenar el avance de la enfermedad, controlar los síntomas y mejorar su calidad de vida. Hay varias opciones para lograrlo.
Medicamentos:
- Ácido ursodesoxicólico (UDCA): Suele ser el tratamiento inicial para la CBP. Es un ácido biliar que ayuda a que la bilis salga del hígado hacia el intestino delgado. Así puede frenar el daño en el hígado, sobre todo si se empieza temprano. Debe tomarlo de forma continua, de por vida. Algunos efectos secundarios son aumento de peso, diarrea y caída del cabello.
- Inmunosupresores: En algunos casos, el médico puede recetar medicamentos que bajan las defensas para que el sistema inmunitario no ataque el hígado. Ejemplos: metotrexato y colchicina. Estos medicamentos se usan para otras enfermedades, pero su eficacia específica en la CBP aún se está estudiando.
- Medicamentos de apoyo para aliviar los síntomas de la CBP; no tratan la CBP en sí. Ejemplos:
- Antihistamínicos como difenhidramina o hidroxicina para aliviar la comezón.
- Lágrimas artificiales para ojos secos.
- Saliva artificial para boca seca.
- Fibratos como clofibrato, gemfibrozilo y fenofibrato para controlar el colesterol alto.
- Suplementos: Si tiene falta de vitaminas que se disuelven en grasa (vitaminas liposolubles) por mala absorción en el intestino, su médico puede sugerir suplementos para reemplazarlas. También pueden recomendar calcio y vitamina D para mantener huesos fuertes.
Procedimientos terapéuticos:
- Colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE) o colocación de endoprótesis (stent): Se pueden usar para abrir conductos biliares que están estrechos.
- Trasplante de hígado: En casos avanzados de CBP, cuando otros tratamientos no funcionan, puede ser necesario un trasplante.
Autocuidado y cambios en sus hábitos de salud: Adoptar ciertos cambios puede ayudar a controlar los síntomas y mejorar su salud en general. Por ejemplo:
- Mantener un peso saludable.
- Hacer ejercicio con regularidad.
- Comer una dieta equilibrada baja en grasas saturadas y colesterol.
- Evitar beber alcohol.
- Dejar de fumar.
Es importante saber que el plan de tratamiento puede variar según su situación y el avance de la enfermedad. Por eso, trabaje de cerca con un profesional de la salud que pueda ajustar el plan específicamente para usted.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud para saber la dosis adecuada en su caso. Pueden ocurrir otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.
La colangitis biliar primaria (CBP) puede empeorar con el tiempo si no se trata. Esta enfermedad destruye los conductos biliares pequeños dentro del hígado. Esto puede causar complicaciones y, incluso, la muerte en 10 a 20 años.
En la CBP, los conductos biliares se dañan poco a poco. El hígado pierde la capacidad de eliminar toxinas y de producir bilis de manera normal. Como resultado, la bilis se acumula en el hígado y causa inflamación y cicatrización. Con el tiempo, esto puede avanzar a cirrosis, cuando el hígado queda muy cicatrizado y deja de funcionar bien.
Complicaciones comunes de la CBP:
- Cirrosis hepática: hay cicatrización extensa del hígado. Puede causar ictericia (piel y ojos amarillos), cansancio, acumulación de líquido en el abdomen (ascitis) y confusión.
- Hipertensión portal: al avanzar la cirrosis, sube la presión en la vena porta, que lleva la sangre de los intestinos al hígado. Esto puede causar várices (venas agrandadas) en el esófago o el estómago que pueden sangrar.
- Encefalopatía hepática: ocurre cuando se acumulan toxinas en la sangre por mal funcionamiento del hígado. Puede causar cambios en la mente, confusión e incluso coma.
- Osteoporosis: la CBP puede afectar los huesos y aumentar el riesgo de huesos débiles y frágiles.
- Mala absorción de vitaminas liposolubles: por el flujo de bilis alterado, puede haber dificultad para absorber las vitaminas A, D, E y K. Esto puede causar deficiencias y problemas de salud relacionados.
El tratamiento para la CBP busca frenar la progresión de la enfermedad, controlar los síntomas y reducir las complicaciones. El tratamiento puede mejorar los síntomas y retrasar la enfermedad, pero puede no curarla por completo. El seguimiento regular con un profesional de la salud es esencial para evaluar si el tratamiento funciona y hacer los ajustes necesarios.
Si usted o alguien que conoce tiene CBP, trabaje de cerca con un profesional de la salud especializado en enfermedades del hígado. Esta persona podrá darle recomendaciones personalizadas y ayudarle a manejar la enfermedad de forma efectiva.