Información sobre el ataque de la vesícula biliar
Un ataque de vesícula, también llamado cólico biliar, es un dolor repentino y fuerte en la parte superior derecha del abdomen. Ocurre cuando los cálculos biliares, que son pequeños depósitos duros de colesterol o bilirrubina, bloquean los conductos biliares e impiden el flujo normal de la bilis desde la vesícula biliar.
La bilis es un líquido que produce el hígado. Ayuda a descomponer las grasas y a absorber algunas vitaminas. Cuando los cálculos tapan los conductos, causan dolor e inflamación.
Los ataques pueden durar varias horas. Pueden ir acompañados de fiebre, náuseas, vómitos, ictericia (piel y ojos amarillos), heces claras y orina color de té. Es importante buscar atención médica si tiene estos síntomas para recibir el tratamiento adecuado.
Los ataques de la vesícula biliar ocurren cuando hay una obstrucción o inflamación en la vesícula biliar. Las causas incluyen:
- Cálculos biliares (piedras en la vesícula): Son la causa más común. Estas piedras pueden tapar los conductos biliares. Esto causa inflamación y dolor.
- Inflamación: La inflamación de la vesícula biliar, conocida como colecistitis (inflamación de la vesícula biliar), también puede causar ataques. Esta inflamación puede deberse a una infección u otros problemas.
Factores de riesgo no modificables (que una persona no puede cambiar ni controlar):
- Edad: Los ataques de vesícula son más comunes en personas mayores.
- Sexo: Las mujeres tienen más probabilidad de tener ataques de vesícula que los hombres.
- Antecedentes familiares: Tener familiares con enfermedad de la vesícula aumenta el riesgo.
Factores de riesgo modificables (que una persona posiblemente puede cambiar o controlar):
- Obesidad: Tener sobrepeso u obesidad aumenta el riesgo de formar cálculos y tener ataques de vesícula.
- Alimentación: Una dieta alta en grasa y baja en fibra favorece la formación de cálculos y aumenta el riesgo de ataques.
- Pérdida de peso rápida: Bajar de peso muy rápido aumenta el riesgo de formar cálculos y tener ataques.
- Factores hormonales: Los cambios hormonales, como en el embarazo o al tomar terapia de reemplazo hormonal, pueden aumentar el riesgo de formar cálculos y tener ataques.
Es importante saber que estos factores de riesgo aumentan la probabilidad de tener ataques de vesícula, pero no significan que una persona los tendrá. Si le preocupan sus factores de riesgo o sus síntomas, lo mejor es consultar con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados.
Los síntomas más comunes de los ataques de la vesícula biliar son dolor repentino en la parte superior derecha del abdomen, que también puede sentirse en la parte superior derecha de la espalda. El dolor puede intensificarse rápido o empezar después de comer.
Otros síntomas incluyen:
- Náuseas y vómitos
- Ictericia (color amarillo de la piel o del blanco de los ojos)
- Orina oscura
- Heces claras o pálidas
- Fiebre y escalofríos
Es importante saber que estos síntomas también pueden deberse a otros problemas. Por eso, debe consultar con un médico para un diagnóstico exacto. Su médico puede ayudar a determinar la causa y ofrecer opciones de tratamiento adecuadas.
Para diagnosticar un ataque de la vesícula biliar, los médicos pueden hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Historia médica y examen físico: El profesional de la salud evaluará sus síntomas y le hará un examen para buscar señales de un problema en la vesícula, como dolor o sensibilidad en la parte alta del abdomen.
- Análisis de sangre: Algunas pruebas para revisar cómo funciona el hígado pueden dar información sobre su vesícula, el hígado y las vías biliares. Estas pruebas pueden ayudar a identificar la causa de sus síntomas.
- Pruebas de imagen: La ecografía, la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM) sirven para detectar cambios o problemas en la vesícula biliar. Estas pruebas pueden confirmar si hay cálculos biliares (piedras) u otros problemas.
Exámenes, pruebas y procedimientos adicionales para determinar la etapa o la gravedad de un ataque de la vesícula biliar pueden incluir:
- Colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE): En este procedimiento se inyecta un colorante (contraste) en las vías biliares para ver mejor posibles bloqueos. Se usa un endoscopio (un tubo delgado y flexible con una cámara) para llegar a las vías biliares y obtener imágenes.
- Colangiografía transhepática percutánea: Este procedimiento diagnóstico usa una aguja y un catéter (tubo delgado) para inyectar un colorante en el hígado o en las vías biliares. Luego se usan imágenes con rayos X para buscar bloqueos.
- Biopsia (tomar una pequeña muestra de tejido): En algunos casos, se extrae una pequeña parte de un tumor para analizarla y entender mejor las posibles causas de sus síntomas.
Es importante saber que, según sus factores individuales o los resultados de los exámenes, pruebas o procedimientos iniciales, podrían hacerse otros exámenes, pruebas o procedimientos.
Los objetivos del tratamiento para un ataque de la vesícula biliar son aliviar el dolor, mejorar los síntomas y prevenir complicaciones. Estos son los tipos de tratamiento y cómo ayudan a lograr estos objetivos:
Medicamentos:
- Medicamentos para el dolor: ayudan a calmar el dolor de un ataque de vesícula.
- Medicamentos contra las náuseas: alivian las náuseas y los vómitos.
- Ácido ursodesoxicólico (ursodiol): medicamento por vía oral que ayuda a disolver cálculos biliares de colesterol (piedras de colesterol). Se puede usar si el dolor se quita solo o si no tiene síntomas.
Procedimientos de tratamiento:
- Colecistectomía: cirugía para quitar toda la vesícula biliar. Evita futuros cálculos y ataques.
- Colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE): se usa para encontrar y extraer cálculos en el conducto biliar.
- Colecistostomía percutánea (colocación de un tubo de drenaje): procedimiento para drenar la vesícula biliar.
Puede haber otros tratamientos. Es importante consultar con un profesional de la salud para determinar el plan más adecuado para su situación específica. Recuerde: estas opciones pueden variar según la gravedad y las características de cada caso.