Sobre la colestasis
La colestasis es cuando el cuerpo no puede expulsar bien la bilis. Puede afectar a bebés, niños y personas adultas, pero en los bebés las causas son diferentes a las de las personas adultas. Las causas incluyen problemas para producir bilis en el hígado o bloqueos físicos que impiden el flujo de la bilis. La acumulación de bilis puede causar problemas en varios sistemas del cuerpo.
La colestasis neonatal (CN) es la colestasis que comienza en los primeros 3 meses de vida. Se caracteriza por ictericia (piel y ojos amarillos), heces claras o pálidas y coluria (orina de color amarillo). En los bebés con CN, coluria no significa orina oscura como en las personas adultas con colestasis. En los bebés, se refiere a orina amarilla que mancha los pañales.
La colestasis (cuando la bilis no fluye bien) puede tener varias causas. Algunas causas comunes son:
- Enfermedades del hígado como hepatitis, cirrosis y cáncer de hígado
- Piedras en la vesícula (cálculos biliares)
- Algunos medicamentos
- Cambios hormonales durante el embarazo
- Afecciones genéticas
La colestasis también puede verse influida por diferentes factores de riesgo.
Los factores de riesgo no modificables son aquellos que no se pueden cambiar. Incluyen:
- Predisposiciones genéticas
- Antecedentes familiares de colestasis o de enfermedades del hígado
- Ciertas afecciones médicas, como la enfermedad inflamatoria intestinal (EII; grupo de enfermedades que inflaman el intestino)
Los factores de riesgo modificables son los que se pueden cambiar o controlar con cambios en el estilo de vida. Pueden incluir:
- Obesidad: Mantener un peso saludable puede reducir el riesgo de colestasis
- Alimentación poco saludable: Seguir una dieta equilibrada puede reducir el riesgo de colestasis
- Estilo de vida sedentario: Hacer actividad física con regularidad puede reducir el riesgo de colestasis
- Consumo elevado de alcohol: Evitar el consumo excesivo de alcohol puede reducir el riesgo de colestasis
Es importante saber que, aunque algunos factores de riesgo son modificables, otros no lo son. Entender ambos tipos de factores puede ayudarle a tomar decisiones informadas para reducir su riesgo de colestasis.
El síntoma temprano más común de la colestasis (cuando la bilis no fluye bien) es el color amarillo en los ojos (ictericia). También puede notar orina oscura. Muchas personas tienen picazón intensa, sobre todo en las palmas de las manos y las plantas de los pies. Esta picazón puede ser muy molesta y a menudo hace que las personas busquen atención médica. Esta afección no causa sarpullido.
A medida que la colestasis avanza o se hace más grave, pueden aparecer otros síntomas, como:
- Cansancio
- Pérdida del apetito
- Heces de color claro
- Color amarillo en la piel
- Dolor en la parte alta derecha del abdomen
- Náuseas
Recuerde que no todas las personas con colestasis tendrán todos estos síntomas. La intensidad puede variar de una persona a otra.
En algunos casos, la colestasis puede ocurrir durante el embarazo. Si usted está embarazada y tiene picazón u otros síntomas de los mencionados, comuníquese con un profesional de la salud lo antes posible para cuidar su salud y la de su bebé.
En casos poco frecuentes de colestasis intensa y prolongada, pueden aparecer complicaciones como pérdida de peso sin querer, que el cuerpo no absorba bien los nutrientes, y coagulopatía (problemas para que la sangre coagule). Estas complicaciones se ven más en etapas avanzadas de la enfermedad.
Para diagnosticar la colestasis (cuando la bilis no fluye bien), los profesionales de la salud suelen hacer varias evaluaciones, pruebas y procedimientos. Estos pueden incluir:
- Historia clínica y examen físico: Le harán preguntas detalladas sobre sus síntomas y sobre factores que pueden contribuir a su problema. En el examen físico, el personal buscará señales de enfermedad, como dolor al tocar, ictericia (color amarillo en la piel o los ojos), hinchazón o bultos en el cuerpo.
- Análisis de laboratorio: Pueden recomendar análisis para ayudar a diagnosticar la colestasis. Esto puede incluir una muestra de sangre para revisar sustancias del hígado (enzimas) que pueden indicar colestasis. Los resultados fuera de lo normal pueden dar información importante.
- Estudios de imagen: Pueden pedir estudios de imagen, como una ecografía (ultrasonido) o una resonancia magnética (RM), para ver mejor el hígado y detectar cualquier problema.
- Monitoreo fetal: En casos de colestasis durante el embarazo, pueden recomendar ecografías (ultrasonidos) más frecuentes del bebé para vigilar su salud y su desarrollo. Prueba sin estrés: Esta prueba se usa para evaluar el bienestar del bebé. Mide cuántas veces se mueve en un tiempo determinado y revisa cómo responde su latido del corazón a esos movimientos.
Según sus síntomas y la información del examen físico y de las primeras pruebas, los profesionales pueden recomendar otros procedimientos para estudiar mejor y diagnosticar la colestasis.
Las metas del tratamiento de la colestasis son aliviar los síntomas, mejorar la función del hígado y prevenir complicaciones. Hay varias opciones que pueden ayudar a lograr estas metas:
- Tratar la causa de fondo: El primer paso es atender la causa principal. Por ejemplo, si un medicamento causa el problema, su médico puede sugerir cambiar a otro. Si una obstrucción, como cálculos biliares o un tumor, bloquea la salida de la bilis, puede ser necesaria una cirugía para quitar la obstrucción.
- Medicamentos: Hay ciertos medicamentos que pueden ayudar a manejar la colestasis. Uno de uso común es el ácido ursodesoxicólico (AUDC). El AUDC ayuda al hígado a eliminar los ácidos biliares y reduce sus efectos tóxicos sobre las células del hígado. También puede mejorar la función del hígado y aliviar los síntomas.
- Procedimientos terapéuticos: En algunos casos, se recomiendan procedimientos para tratar la colestasis. Ejemplos:
- Colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE). Se usa para quitar cálculos biliares o colocar pequeños tubos (stents) para abrir los conductos biliares bloqueados.
- Colangiografía transhepática percutánea (CTP). También se puede usar para quitar obstrucciones o drenar la bilis del hígado.
- Autocuidado y cambios de hábitos: Ciertos cambios en el estilo de vida pueden ayudar. Siga una alimentación saludable, baja en grasa y alta en fibra. Esto reduce el trabajo del hígado y favorece las evacuaciones regulares. Evite el alcohol y algunos medicamentos que pueden empeorar la función del hígado.
El control regular de la función del hígado y de los síntomas es fundamental. Su médico puede indicar análisis de sangre para revisar las enzimas del hígado, los niveles de bilirrubina y otros marcadores de la función hepática. También puede vigilar sus síntomas y ajustar el plan de tratamiento según sea necesario.
Recuerde que el tratamiento de la colestasis debe ser individualizado según la causa de fondo, la intensidad de los síntomas y su salud general. Su médico trabajará con usted para definir el plan más adecuado para su situación.
La dosis de los medicamentos puede variar por muchos factores. Consulte a su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para usted. Pueden ocurrir otros efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.
La colestasis es un problema en el que la bilis no fluye bien desde el hígado. Con el tiempo, si no se trata, la colestasis puede causar varias complicaciones y afectar su salud.
La evolución de la colestasis puede variar según la causa y factores de cada persona. En algunos casos, puede mejorar sola, en especial si se debe a algo temporal, como el embarazo. Pero si no se trata la causa, la colestasis puede avanzar y causar daño más grave en el hígado.
Complicaciones comunes de la colestasis:
- Daño del hígado: La colestasis prolongada puede causar inflamación y daño en las células del hígado. Esto puede llevar a hepatitis (inflamación del hígado), fibrosis (cicatrización), cirrosis (cicatrización avanzada) e incluso insuficiencia hepática.
- Mala absorción: La bilis ayuda a digerir y absorber las grasas. Cuando la bilis no fluye bien, puede dificultar la absorción de nutrientes esenciales, como las vitaminas que se disuelven en grasa (A, D, E y K) y algunos minerales.
- Picazón (prurito): La colestasis puede causar picazón intensa, que puede afectar mucho la calidad de vida. Se cree que esto se debe a la acumulación de ácidos biliares (componentes de la bilis) en la piel.
- Piedras en la vesícula (cálculos biliares): La colestasis aumenta el riesgo de tener piedras en la vesícula. Son depósitos endurecidos que se forman en la vesícula biliar y pueden causar dolor y otras complicaciones.
- Ictericia: La colestasis puede causar ictericia, un color amarillo en la piel y los ojos por acumulación de bilirrubina (un pigmento amarillo) en el cuerpo.
Es importante saber que, aunque el tratamiento puede ayudar a controlar los síntomas y a frenar la evolución en algunos casos, curar por completo la colestasis depende de tratar bien la causa. Por eso, es clave que usted trabaje de cerca con su profesional de la salud para crear un plan de tratamiento adecuado a sus necesidades.