Acerca de la atresia biliar
La atresia biliar es una afección que afecta a los bebés. Ocurre cuando los conductos biliares, que son tubos que llevan la bilis del hígado a la vesícula biliar y al intestino delgado, se cicatrizan y se bloquean. Entonces la bilis no puede llegar al intestino y se acumula en el hígado. Esta acumulación daña el hígado. Puede causar cicatrices, pérdida de tejido y de función, y cirrosis.
La atresia biliar pone en riesgo la vida si no se trata. Sin embargo, con tratamiento médico oportuno, la mayoría de los bebés con atresia biliar pueden llegar a la edad adulta. Se desconoce la causa exacta, pero se cree que intervienen factores genéticos y ambientales. El diagnóstico y la atención tempranos son clave para manejar esta afección de forma eficaz.
La causa y cómo se desarrolla la atresia biliar (AB) no se entienden por completo. Hay varias teorías sobre sus causas. Estos son posibles factores que pueden contribuir a la AB:
Causas relacionadas con el funcionamiento del cuerpo:
- Factores inmunológicos: Algunas investigaciones sugieren que una respuesta del sistema inmunitario anormal puede causar inflamación y cicatrización (fibrosis) en los conductos biliares.
- Predisposición genética: Ciertos cambios o mutaciones en los genes pueden aumentar el riesgo de desarrollar AB.
- Toxinas ambientales: La exposición a químicos o toxinas dañinas durante el embarazo o en los primeros meses de vida podría influir en el desarrollo de la AB.
- Infección: Se han estudiado infecciones por ciertos virus, como citomegalovirus (CMV), como posible causa de AB.
Los factores de riesgo no modificables de la atresia biliar no se pueden cambiar ni controlar. Esto incluye:
- Genética: Las predisposiciones genéticas pueden aumentar el riesgo de atresia biliar. Tener antecedentes familiares de atresia biliar o de afecciones relacionadas puede indicar un riesgo mayor.
Hasta ahora, no se conocen factores de riesgo modificables, es decir, factores que se puedan cambiar, para la AB.
Es importante saber que estos factores aún se están investigando y se necesitan más estudios para entender por completo las causas de la AB. Si le preocupa el riesgo de su bebé o su niño, consulte con un profesional de la salud.
Los síntomas tempranos más comunes de la atresia biliar incluyen:
- Ictericia: color amarillo en la piel y en la parte blanca de los ojos por acumulación de bilirrubina (una sustancia del cuerpo).
- Heces muy pálidas o color arcilla: ocurre porque la bilirrubina no llega al intestino.
- Orina oscura: los bebés con atresia biliar suelen tener orina oscura por la acumulación de bilirrubina.
- Poco aumento de peso: los bebés pueden tener dificultad para subir de peso.
- Irritabilidad: los bebés pueden estar más irritables.
Conforme la atresia biliar avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas:
- Aumento de la presión en las venas que van al hígado (hipertensión portal).
- El hígado se agranda.
- Cicatrización del hígado (cirrosis).
- El hígado deja de funcionar bien (insuficiencia hepática).
Es importante buscar tratamiento quirúrgico pronto para la atresia biliar para mejorar la evolución de la enfermedad. Recuerde: un profesional de la salud debe evaluar estos síntomas para dar un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado.
Para diagnosticar la atresia biliar, los médicos suelen hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Historia clínica y familiar: Le preguntarán sobre la salud de su bebé y la de su familia para reunir información importante.
- Examen físico: El médico busca señales de ictericia (color amarillo en la piel y los ojos), defectos de nacimiento, y si el bazo o el hígado están agrandados. También revisa el color de las heces y la orina.
- Análisis de sangre: Ayudan a evaluar cómo funciona el hígado y a detectar problemas.
- Biopsia del hígado: Se toma una pequeña muestra de tejido del hígado y se examina al microscopio para buscar señales de daño o enfermedad.
- Pruebas de imagen: Una ecografía del hígado o una gammagrafía hepatobiliar (un estudio que muestra cómo fluye la bilis) pueden dar imágenes detalladas del hígado. Una radiografía o una resonancia magnética pueden ofrecer más información sobre la forma y el funcionamiento del hígado.
Es importante dar seguimiento con su profesional de la salud si algún síntoma empeora o cambia después del examen inicial. Podrían recomendar más pruebas para ayudar a definir el diagnóstico y saber qué tan avanzada está la atresia biliar.
Los objetivos del tratamiento de la atresia biliar son los siguientes:
- Drenaje exitoso de la bilis: el objetivo principal es establecer un buen flujo de bilis desde el hígado hasta el intestino delgado. Esto puede lograrse con una cirugía como el procedimiento de Kasai. Así se evita la acumulación de bilis en el hígado y se reduce el daño hepático.
- Evitar la progresión a cirrosis: la cirrosis es una cicatrización grave del hígado. Al asegurar un drenaje eficaz de la bilis, se puede retrasar o prevenir que el hígado propio avance hacia cirrosis. Esto ayuda a mantener la función del hígado y la salud en general.
- Prevención de la colangitis: la colangitis es una infección de los conductos biliares que puede dañar más el hígado. Al mantener un buen flujo de bilis, se reduce el riesgo de colangitis.
- Crecimiento y desarrollo adecuados: la nutrición adecuada es clave para los niños con atresia biliar. Se pueden recomendar medidas de nutrición, como dietas especiales o suplementos nutricionales, para asegurar suficiente alimento.
Actualmente no hay medicamentos ni terapias específicas que hayan demostrado cambiar de forma importante la evolución de la atresia biliar. Sin embargo, se están estudiando nuevas terapias en investigación por sus posibles beneficios para manejar esta afección. Se recomienda una cirugía llamada procedimiento de Kasai para ayudar a restaurar el flujo de bilis. Es importante saber que, aunque cirugías como el procedimiento de Kasai pueden retrasar o prevenir la necesidad de un trasplante de hígado en algunos casos, la mayoría de los niños con atresia biliar eventualmente necesitarán un trasplante de hígado para el manejo a largo plazo.
Recuerde: los planes de tratamiento deben adaptarse a las necesidades específicas de cada paciente y deben hablarse con un profesional de la salud.