Acerca del reflujo biliar

Descripción general

El reflujo biliar, también llamado reflujo duodenogástrico, ocurre cuando el contenido del duodeno (la primera parte del intestino delgado), sobre todo la bilis, fluye hacia atrás y entra al estómago. Esto puede pasar por varios motivos, como problemas en el movimiento normal del aparato digestivo y desequilibrios hormonales.

El reflujo biliar puede causar inflamación y daño en la capa interna del estómago. Esto se llama gastritis por reflujo biliar (gastritis significa inflamación del estómago). Se asocia con síntomas como dolor abdominal, ardor o acidez, y náuseas. También se considera un posible factor de riesgo para desarrollar algunos cánceres, como cáncer de estómago y de esófago.

El diagnóstico suele hacerse con pruebas como la gastroscopia (endoscopia del estómago) o un estudio con una pequeña cantidad de material radiactivo, llamado gammagrafía. El tratamiento puede incluir cambios en el estilo de vida, medicamentos para reducir la producción de ácido en el estómago y, en casos graves, cirugía.

Es importante que consulte con un profesional de la salud para recibir un diagnóstico preciso y el manejo adecuado.

Causas y factores de riesgo

Causas del reflujo de bilis:

  • Reflujo duodenogástrico: es el regreso del contenido del duodeno (la primera parte del intestino delgado), incluyendo bilis, jugo pancreático y líquido del duodeno, hacia el estómago. La bilis es el componente principal de este reflujo.
  • Niveles altos de reflujo de ácidos biliares: los estudios muestran que niveles altos se asocian con más riesgo de metaplasia intestinal (cambios en las células que recubren el estómago, parecidas a las del intestino), que es una lesión precancerosa en el estómago.
  • Exposición a altas concentraciones de ácidos biliares: puede aumentar la producción de especies reactivas de oxígeno (ERO) y especies reactivas de nitrógeno (ERN), que son sustancias muy activas. Esto puede causar daño del ADN (material genético) y mutaciones de genes (cambios en los genes) que pueden favorecer la formación de cáncer.

Factores de riesgo que no se pueden cambiar:

  • Edad: las personas mayores tienen más probabilidad de presentar reflujo de bilis.
  • Sexo: los hombres tienen mayor riesgo que las mujeres.
  • Antecedentes familiares: tener familiares con reflujo de bilis o cáncer gástrico puede aumentar el riesgo.

Factores de riesgo que sí se pueden cambiar:

  • Hábitos alimentarios: una dieta alta en grasa o comer comidas muy picantes puede aumentar el riesgo de reflujo de bilis.
  • Inflamación del estómago: la inflamación fuerte, ya sea crónica (de larga duración) o aguda (repentina), también puede contribuir al reflujo de bilis.

Es importante saber que estos factores de riesgo pueden variar de una persona a otra. Siempre consulte con un profesional de la salud para evaluar sus factores de riesgo individuales.

Síntomas

Los síntomas más comunes del reflujo de bilis (cuando la bilis sube hacia el estómago y la garganta) incluyen:

  • Indigestión (dispepsia).
  • Náuseas o vómito con bilis.
  • Sabor amargo en la boca.
  • Falta de apetito.
  • Acidez o ardor en el pecho.
  • Dolor en la parte alta del abdomen y en el pecho.
  • Regurgitación (cuando el contenido del estómago sube a la garganta o la boca).
  • Problemas para tragar o dolor al tragar.
  • Síntomas de complicaciones en la boca, la garganta o los pulmones (como tos crónica o ronquera).

Es importante saber que estos síntomas pueden variar de una persona a otra, y no todas las personas tendrán todos. Si usted cree que puede tener reflujo de bilis o presenta alguno de estos síntomas, lo mejor es consultar con un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.

Diagnóstico

Exámenes, pruebas y procedimientos que se usan con frecuencia para diagnosticar el reflujo de bilis incluyen:

  • Gastroscopia con aspiración de líquido gástrico: Durante este procedimiento, se introduce por la boca un tubo flexible con cámara (gastroscopio) hasta el estómago para ver cómo está. Se puede observar si hay reflujo continuo. Ver manchas de bilis puede indicar que hay mucha bilis retenida en el estómago.
  • Monitoreo de bilirrubina por fibra óptica: Esta técnica mide la bilirrubina (una sustancia amarilla en la bilis) en el estómago usando fibra óptica. Los niveles altos pueden indicar reflujo de bilis.
  • Prueba de impedancia y pH esofágicos: Esta prueba mide el reflujo ácido y no ácido en el esófago. Ayuda a saber cuánto reflujo hay y cómo afecta la pared interna del esófago.
  • Manometría esofágica: Esta prueba mide la presión por dentro del esófago y cómo se mueve.

Es importante consultar con su profesional de la salud para obtener un diagnóstico correcto y para decidir qué exámenes, pruebas o procedimientos son adecuados para su situación.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento del reflujo biliar son aliviar los síntomas, reducir la cantidad de bilis que regresa al estómago y prevenir complicaciones. El tratamiento es igual que para el reflujo ácido. Estas son las opciones de tratamiento y cómo actúan:

Medicamentos:

  • Ácido ursodesoxicólico: este medicamento cambia la composición de la bilis para que fluya con más facilidad por el cuerpo.
  • Secuestrantes de ácidos biliares: estos medicamentos interrumpen la circulación de la bilis, lo que reduce el reflujo.

Terapias:

  • Intervenciones psicológicas: técnicas como la hipnoterapia, las técnicas de relajación, la biorretroalimentación (biofeedback) y la terapia cognitivo-conductual pueden ayudar a manejar síntomas relacionados con el estrés o la falta de respuesta a los medicamentos.

Procedimientos terapéuticos:

  • Manejo quirúrgico: si otros tratamientos no funcionan, se pueden considerar opciones quirúrgicas. Esto puede incluir desviar la bilis lejos del estómago o tratar adherencias u obstrucciones en el intestino.

Cuidados personales y cambios de hábitos:

  • Elevar la cabecera de la cama al dormir.
  • Comer por lo menos 3 horas antes de acostarse.
  • Dejar de fumar (si corresponde).
  • Mantener un peso saludable.
  • Remedios en casa: cambios en el estilo de vida, como evitar comidas pesadas antes de dormir y comer porciones de tamaño moderado.

Recuerde: es importante consultar con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados. La dosis de los medicamentos puede depender de muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su caso. Pueden ocurrir efectos secundarios. Para conocerlos, consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento.