Acerca de la fístula anal
Una fístula anal es un problema en el que se forma una conexión anormal entre el conducto anal y la piel alrededor del ano. Esta conexión crea un pasaje en forma de túnel. Puede aparecer por varios motivos, como inflamación, infección o una lesión.
Esta situación puede causar dolor, salida de líquido por la piel y sangrado por el recto. Las fístulas anales se asocian con enfermedades como la enfermedad de Crohn y con los abscesos. Se diagnostican con un examen físico y al revisar sus antecedentes médicos.
Aunque los antibióticos pueden aliviar los síntomas al principio, a menudo se necesita cirugía para tratar la fístula de forma definitiva. Las fístulas anales son más comunes en hombres que en mujeres. Se usan distintas técnicas quirúrgicas según su ubicación y su complejidad.
Las causas de la fístula anal incluyen:
- Absceso: Las fístulas pueden formarse por un absceso (acumulación o bolsa de pus) en la zona anal. A estas se les puede llamar fístulas criptoglandulares (originadas en las glándulas del ano).
- Fístulas asociadas a la enfermedad de Crohn (EC): La EC es un factor de riesgo para desarrollar fístulas en personas con un absceso.
Los factores de riesgo de la fístula anal incluyen:
- Inflamación del recto: Las personas con inflamación del recto tienen mayor riesgo de desarrollar fístulas anales.
- Enfermedad de Crohn de larga duración: Cuanto más tiempo vive una persona con EC, mayor es su riesgo de desarrollar fístulas anales.
- Sexo anal o introducir objetos en el recto: Introducir cualquier objeto en el recto aumenta el riesgo de daño del tejido, infección y formación de fístulas. El sexo anal sin protección aumenta aún más el riesgo de infección.
Es importante saber que estos factores de riesgo pueden aumentar las probabilidades de tener fístulas anales, pero no garantizan que una persona las vaya a desarrollar. Lo mejor es consultar con un profesional de la salud para recibir consejos y recomendaciones personalizadas.
Los síntomas comunes de la fístula anal incluyen:
- Irritación de la piel alrededor del ano.
- Dolor que late.
- Secreción con mal olor cerca del ano.
- Sangrado al evacuar.
- Hinchazón y enrojecimiento alrededor del ano.
A medida que la fístula anal empeora, pueden presentarse síntomas adicionales, como:
- Dificultad para controlar las evacuaciones.
- Abscesos anales, que son acumulaciones dolorosas de pus cerca del ano. Los síntomas de un absceso anal incluyen hinchazón, enrojecimiento y dolor al tocar alrededor del ano, además de fiebre y cansancio.
Recuerde consultar con su profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.
Para diagnosticar la fístula anal, los profesionales de la salud suelen realizar estos exámenes, pruebas y procedimientos:
- Antecedentes y examen físico: Un profesional de la salud le preguntará sobre sus síntomas y factores que podrían contribuir a su afección. Examinará el área alrededor del ano para ver si hay señales de infección, hinchazón o secreción.
- Anoscopia: Este procedimiento usa un tubo pequeño con luz, llamado anoscopio, para mirar por dentro del canal anal e identificar aberturas o trayectos (conductos) anormales.
- Pruebas de imágenes: Se pueden recomendar pruebas de imagen adicionales para saber qué tan avanzada o grave es la fístula anal. Pueden incluir:
- Ultrasonido: Esta prueba no invasiva usa ondas de sonido para crear imágenes del área anal y ver la extensión del trayecto de la fístula.
- Resonancia magnética (RM): La RM ofrece imágenes detalladas del trayecto de la fístula. Ayuda al profesional a evaluar su complejidad e identificar cualquier absceso (bolsa de pus) asociado.
- Fistulografía: Consiste en inyectar un tinte en el trayecto de la fístula y tomar radiografías para ver su recorrido e identificar ramificaciones o extensiones.
Es importante saber que las pruebas específicas pueden variar según su situación y según las preferencias del profesional de la salud.
Las metas del tratamiento para la fístula anal son:
- Drenar la infección: La meta principal es eliminar la infección en el conducto (túnel) de la fístula. Esto puede lograrse con cirugías como la fistulotomía o la fistulectomía, que quitan el tejido infectado y permiten un buen drenaje.
- Erradicar la fístula: Se busca que la fístula sane por completo, cerrar la abertura interna y evitar que reaparezca.
- Conservar la función del esfínter anal: Es clave mantener la función normal del esfínter anal para evitar problemas como la incontinencia (pérdida de control de las heces). Para fístulas anales complejas se usan procedimientos que protegen el esfínter.
No hay medicinas específicas recomendadas para tratar la fístula anal. El autocuidado y cambios en sus hábitos de salud que pueden ayudar incluyen:
- Cambios en la alimentación: Coma más alimentos con fibra. Esto ayuda a ablandar las heces y a hacer menos esfuerzo al evacuar, lo que favorece la cicatrización y previene complicaciones.
- Técnicas para manejar el estrés: La respiración profunda o la meditación pueden ayudar a manejar el estrés, que puede aumentar la inflamación y empeorar los síntomas.
- Medicamentos para aplicar en la piel (tópicos): Algunas cremas o geles pueden aliviar la inflamación y el dolor por la fístula anal. Pregunte a su médico cuáles opciones son adecuadas para usted.
- Evitar la penetración anal: No introducir nada en el recto reduce el riesgo.
Estas son sugerencias generales. Siempre consulte con su profesional de la salud para recibir consejos y recomendaciones personalizados según su situación.