Acerca de la diabetes tipo 3

Descripción general

La diabetes tipo 3 es un término que algunos investigadores usan para describir un posible vínculo entre la enfermedad de Alzheimer y problemas con la insulina en el cerebro (la insulina es una hormona que ayuda al cuerpo a usar el azúcar de la sangre).

Sugiere que la enfermedad de Alzheimer podría deberse a un tipo de resistencia a la insulina y a problemas en cómo el cerebro usa la insulina, similar a lo que ocurre en la diabetes.

Sin embargo, es importante saber que la diabetes tipo 3 no es, por ahora, una condición médica reconocida oficialmente por las principales organizaciones de salud, incluida la American Diabetes Association.

Causas y factores de riesgo

El posible vínculo entre la diabetes tipo 2 y el Alzheimer se basa en procesos del cuerpo que comparten ambas condiciones, como la inflamación y el estrés oxidativo (exceso de radicales libres que pueden dañar las células).

Las siguientes observaciones apoyan una posible relación entre la diabetes y el Alzheimer:

  • Las personas con diabetes tipo 2 pueden tener más probabilidad de desarrollar Alzheimer o demencia. Una revisión de estudios encontró que quienes tienen diabetes tipo 2 tienen entre 45% y 90% más probabilidad de desarrollar la enfermedad de Alzheimer u otro tipo de demencia.
  • Un estudio con más de 100 000 personas que viven con demencia mostró que las mujeres con diabetes tipo 2 tenían mayor probabilidad de desarrollar demencia vascular que los hombres.

La diabetes también es un factor de riesgo para desarrollar Alzheimer. Ambas condiciones comparten varios factores de riesgo, como:

  • Antecedentes familiares de la condición
  • Obesidad
  • Inactividad física

Otros factores de riesgo para el Alzheimer o lo que algunas personas llaman “diabetes tipo 3” (una forma de demencia relacionada con la diabetes) incluyen:

  • Fumar
  • Consumo excesivo de alcohol
  • Presión arterial alta
  • Haber tenido depresión
  • Antecedente de lesión en el cerebro, como conmoción cerebral (golpe fuerte en la cabeza) o traumatismo craneoencefálico

Es importante saber que, aunque algunos factores de riesgo de la llamada “diabetes tipo 3” no se pueden cambiar, enfocarse en los factores que sí se pueden modificar puede mejorar la salud en general y, posiblemente, reducir el riesgo de desarrollar este tipo de demencia.

Síntomas

La diabetes tipo 3 es un término propuesto que se asocia con síntomas de demencia (problemas de memoria y de pensar), similares a los que se ven al inicio de la enfermedad de Alzheimer. Los síntomas de la diabetes tipo 3 pueden incluir:

  • Pérdida de memoria que afecta la vida diaria y las relaciones con otras personas
  • Dificultad para completar tareas conocidas o habituales
  • Perder o no recordar dónde puso las cosas con frecuencia
  • Menor capacidad para tomar decisiones basadas en la información
  • Cambios repentinos en la personalidad o en el comportamiento

Es importante señalar que la diabetes tipo 3 no es, por ahora, una condición médica reconocida de forma oficial. Sin embargo, las y los investigadores están estudiando el posible vínculo entre la diabetes y la demencia.

Diagnóstico

Para diagnosticar la diabetes tipo 3, no hay una prueba específica, porque actualmente no es un diagnóstico oficial. El diagnóstico de diabetes tipo 3 incluye exámenes, pruebas y procedimientos para evaluar la función cognitiva (memoria y pensamiento), como:

  • Historia clínica: Su médico le hará preguntas a usted o a un familiar o amigo sobre sus enfermedades actuales y sus medicamentos, los síntomas que tenga y si hay antecedentes familiares de demencia, enfermedad de Alzheimer u otros trastornos relacionados.
  • Examen de la cognición: El médico puede hacer pruebas de memoria, contar, lenguaje y resolución de problemas.
  • Análisis de sangre y orina: Sirven para buscar otros problemas médicos o causas de los síntomas. Los análisis de sangre incluirán pruebas relacionadas con la diabetes:
  • Prueba de azúcar en sangre en ayunas: Si tiene síntomas de diabetes tipo 2 y de Alzheimer, pero no tiene diagnóstico de ninguna de las dos, el médico puede pedir esta prueba. Mide el nivel de azúcar en la sangre después de ayunar por un tiempo.
  • Prueba de hemoglobina A1c (HbA1c): Esta prueba de sangre muestra su promedio de azúcar en la sangre de los últimos dos a tres meses. Ayuda a evaluar el control del azúcar a largo plazo y puede usarse como herramienta adicional para diagnosticar la diabetes tipo 2.
  • Estudios de imagen: Pueden hacer una resonancia magnética (RM), una tomografía computarizada (TC) o una tomografía por emisión de positrones (TEP) de la cabeza. Estas pruebas dan imágenes detalladas del cerebro para evaluar su estructura y detectar anomalías.
  • Análisis del líquido cefalorraquídeo: Se analiza una muestra del líquido que rodea el cerebro y la médula espinal, obtenida mediante una punción lumbar. Puede ayudar a identificar proteínas o biomarcadores asociados con el Alzheimer.
  • Examen neurológico: Un profesional de salud hará una evaluación completa de su función neurológica, incluidos sus reflejos, coordinación y sensibilidad.
  • Pruebas neurofisiológicas: Incluyen pruebas para evaluar el funcionamiento del sistema nervioso, como los estudios de conducción nerviosa y la electromiografía (EMG), que miden la actividad de los nervios y músculos. Estas pruebas ayudan a detectar daño o problemas en los nervios.
Opciones de tratamiento

El término “diabetes tipo 3” no es un diagnóstico oficial, por lo que no existe un tratamiento específico para eso. Actualmente no hay cura para la enfermedad de Alzheimer.

El tratamiento busca frenar el avance de la enfermedad y ayudar a manejar los síntomas, que pueden incluir:

Medicamentos:

  • Medicamentos para frenar la progresión (ralentizar el deterioro de la memoria, el pensamiento y las actividades de todos los días).
  • Anticuerpos antiamiloide: pueden ayudar a reducir la proteína beta amiloide en el cerebro. Se cree que estas proteínas contribuyen a que la enfermedad avance.
  • Medicamentos para aliviar problemas de memoria, pensamiento, lenguaje y juicio.
  • Inhibidores de la colinesterasa (medicamentos que ayudan a que ciertos mensajeros químicos del cerebro duren más): pueden ayudar a manejar la agitación y la depresión.
  • Antagonistas de los receptores NMDA (medicamentos que ayudan a regular señales en el cerebro): pueden mejorar la capacidad de pensar y recordar y frenar la progresión.
  • Medicamentos para aliviar síntomas de conducta y emocionales, como dificultad para dormir, andar sin rumbo, agitación, ansiedad, agresividad, inquietud y depresión.
  • Medicamentos antipsicóticos para tratar la agitación asociada a la demencia.
  • Medicamentos para dormir (hipnóticos) para tratar el insomnio.
  • Medicamentos para la ansiedad (ansiolíticos).
  • Medicamentos para prevenir convulsiones (anticonvulsivos).
  • Metformina: este medicamento se usa con frecuencia para tratar la diabetes tipo 2. Se investiga una posible relación entre la metformina y la enfermedad de Alzheimer.

Medidas de estilo de vida:

  • Dieta: una alimentación baja en grasa y rica en frutas y verduras puede ayudar a mejorar los síntomas.
  • Actividad física: hacer ejercicio de forma regular puede ayudar a controlar el azúcar en la sangre y a mejorar la salud en general.
  • Control del peso: perder alrededor de 7% de su peso corporal puede ayudar a evitar que la prediabetes progrese a diabetes tipo 2 y a reducir el daño a órganos causado por niveles altos de azúcar en la sangre.
  • Dejar de fumar: dejar el cigarrillo puede ayudar a manejar la enfermedad.

Es importante saber que estos tratamientos son para la enfermedad de Alzheimer y no son específicos para el concepto de “diabetes tipo 3”.