Diagnóstico de la diabetes tipo 2
La diabetes tipo 2, la forma más común de diabetes, es una afección crónica en la que el cuerpo no usa bien la insulina (resistencia a la insulina) o no produce suficiente insulina. Esto causa niveles altos de azúcar en la sangre (glucosa). A menudo se relaciona con los hábitos de vida y aparece poco a poco con el tiempo.
Para diagnosticar la diabetes tipo 2, se realizan varios exámenes, pruebas de detección y procedimientos. Estas pruebas confirman el diagnóstico y ayudan a saber el tipo, la gravedad o la etapa de la enfermedad. A continuación, se explican las pruebas y sus objetivos:
- Examen físico: Un profesional de la salud puede detectar pistas sobre la diabetes. Puede buscar síntomas como:
- Mucha sed
- Orinar con frecuencia
- Cansancio
- Pérdida de peso
- Visión borrosa
- Llagas que tardan en sanar
- Pruebas de sangre: Son las más usadas para diagnosticar la diabetes tipo 2. Miden el azúcar en la sangre y dan información sobre el control de la glucosa con el tiempo. Incluyen:
- Glucosa en ayunas: Mide el azúcar en la sangre después de ayunar durante la noche. Ayuda a ver si el azúcar está elevado.
- Prueba de tolerancia oral a la glucosa: Usted toma una cantidad fija de azúcar (glucosa) y se mide el azúcar en la sangre dos horas después. Ayuda a ver qué tan bien el cuerpo procesa la glucosa.
- Hemoglobina A1c (HbA1c): Mide el promedio del azúcar en la sangre de los últimos 2 a 3 meses. Indica el control a largo plazo.
- Pruebas de orina: Buscan glucosa y cetonas (sustancias que el cuerpo produce cuando quema grasa). Pueden ser señales de diabetes no bien controlada.
En algunos casos, se hacen más exámenes para definir el tipo, la gravedad o la etapa de la diabetes tipo 2. Pueden incluir:
- Prueba de péptido C o niveles de insulina en sangre: Miden cuánta insulina produce el cuerpo o el nivel de insulina en la sangre.
- Examen de ojos (retinopatía): Sirve para detectar daño en los vasos sanguíneos de la retina (parte interna del ojo), una complicación común de la diabetes.
- Pruebas de función renal: Evalúan cómo funcionan los riñones y si hay señales de daño en los riñones (nefropatía).
- Perfil de lípidos: Mide el colesterol y los triglicéridos en la sangre para evaluar factores de riesgo del corazón y los vasos sanguíneos relacionados con la diabetes.
- Pruebas de función hepática: Evalúan la salud del hígado.
Los especialistas que pueden participar en el diagnóstico incluyen pediatras para niños con sospecha de diabetes y médicos de atención primaria o endocrinólogos para adultos. Los endocrinólogos son médicos que se especializan en trastornos hormonales, incluida la diabetes.
Estos exámenes y pruebas deben realizarlos profesionales de la salud con experiencia en diagnosticar y tratar la diabetes. Si tiene inquietudes sobre la diabetes tipo 2 o cualquier otra afección, consulte a su médico para una evaluación y orientación adecuadas a su situación.