Sobre la diabetes tipo 2 en adolescentes

Descripción general

La diabetes tipo 2 es una enfermedad que puede afectar a personas de todas las edades, incluso a adolescentes. Es una enfermedad de larga duración con niveles altos de azúcar en la sangre. La diabetes tipo 2 también se conoce como diabetes mellitus tipo 2 o diabetes del adulto, aunque ahora es más común también en personas jóvenes.

La diabetes tipo 2 ocurre cuando el cuerpo tiene dificultad para regular y usar el azúcar como energía. Esto puede pasar porque las células del cuerpo se vuelven resistentes a la insulina (cuando el cuerpo no responde bien a la insulina). La insulina es una hormona que produce el páncreas y ayuda a controlar el azúcar en la sangre. Como resultado, las células no absorben bien el azúcar y el azúcar en la sangre sube.

Para controlar la diabetes tipo 2, se necesitan cambios en el estilo de vida, como adoptar una alimentación saludable, hacer actividad física con regularidad y mantener un peso saludable. En algunos casos, puede ser necesario usar medicamentos o tratamiento con insulina para ayudar a controlar el azúcar en la sangre.

Causas y factores de riesgo

La diabetes tipo 2 es cada vez más común entre los adolescentes. Hay factores de riesgo que no se pueden cambiar y otros que sí se pueden cambiar. A continuación, se explican ambas categorías con más detalle.

Factores de riesgo no modificables de la diabetes tipo 2: no se pueden controlar ni cambiar. Incluyen:

  • Factores genéticos: la diabetes tipo 2 puede presentarse en varias personas de una misma familia. Tener antecedentes familiares aumenta el riesgo.
  • Madre con diabetes gestacional: si la madre tuvo diabetes gestacional (diabetes durante el embarazo), aumenta el riesgo de que la persona tenga diabetes tipo 2 más adelante.

Factores de riesgo modificables de la diabetes tipo 2: sí se pueden controlar o cambiar. Incluyen:

  • Obesidad: el exceso de peso, sobre todo alrededor de la cintura, es un factor de riesgo importante. La obesidad contribuye a la resistencia a la insulina (cuando las células no responden bien a la insulina).
  • Alimentación poco saludable: comer una dieta alta en calorías, azúcares y grasas poco saludables aumenta el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
  • Vida sedentaria: la falta de actividad física y de ejercicio favorece la resistencia a la insulina y aumenta el riesgo.
  • Resistencia a la insulina: ocurre cuando las células del cuerpo no responden bien a la insulina, lo que eleva el azúcar en la sangre. Puede verse influida por la obesidad y la inactividad física.
  • Ánimo deprimido: algunos estudios muestran una posible relación entre el ánimo deprimido y un mayor riesgo de diabetes tipo 2 en adolescentes. Es importante atender la salud mental como parte de la prevención.
  • Trastornos del sueño: problemas del sueño, como la apnea del sueño (pausas en la respiración al dormir) o dormir con mala calidad, se han asociado con mayor riesgo de diabetes tipo 2 en adolescentes.

Es importante saber que, aunque estos factores pueden contribuir al desarrollo de la diabetes tipo 2, no quiere decir que una persona vaya a tenerla. Al hacer cambios positivos en el estilo de vida, como mantener un peso saludable, comer de forma equilibrada, hacer actividad física con regularidad, manejar el estrés y dormir lo suficiente, los adolescentes pueden reducir su riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes de la diabetes tipo 2 en adolescentes incluyen:

  • Más sed de lo normal
  • Más hambre de lo normal
  • Cansancio
  • Visión borrosa
  • Orinar con frecuencia, tanto que interrumpe el sueño
  • Irritabilidad
  • Cambios en el estado de ánimo
  • Pérdida de peso sin explicación
  • Cortes, llagas y moretones que tardan en sanar

A medida que la diabetes tipo 2 avanza o se vuelve más grave en adolescentes, pueden aparecer otros síntomas, como:

  • Hormigueo en las manos o los pies
  • Piel seca y con picazón
  • Más infecciones, como infecciones de las vías urinarias y infecciones vaginales por hongos
  • Dificultades sexuales

Es importante saber que los síntomas de la diabetes tipo 2 pueden ser difíciles de detectar, y algunos adolescentes no presentan ningún síntoma. Si usted o alguien que conoce tiene alguno de estos síntomas, consulte a un médico para una evaluación. Un diagnóstico temprano puede ayudar a prevenir complicaciones y a manejar esta afección de forma eficaz.

Diagnóstico

Para diagnosticar la diabetes tipo 2 en adolescentes, los médicos suelen realizar estos exámenes y pruebas:

  • Examen físico: El médico revisa la salud general del adolescente y busca señales o síntomas de diabetes.
  • Prueba de glucosa en orina: Se recoge una muestra de orina para ver si hay glucosa (azúcar). Niveles altos pueden indicar diabetes.
  • Glucosa en sangre en ayunas: Mide la glucosa en la sangre después de ayunar toda la noche. Un resultado mayor de 126 miligramos por decilitro (mg/dL) indica diabetes.
  • Prueba de tolerancia a la glucosa: Mide cómo el cuerpo procesa la glucosa con el tiempo. El adolescente bebe una solución azucarada y se miden sus niveles de glucosa en la sangre a intervalos regulares para ver cómo maneja el azúcar.
  • Prueba de A1C (hemoglobina A1c): Mide el promedio de glucosa en la sangre de los últimos dos a tres meses. Un resultado mayor de 6,5% o 48 mmol/mol (milimoles por mol) se considera indicativo de diabetes.

Además, para conocer la etapa o gravedad de la diabetes tipo 2 en adolescentes, los médicos pueden realizar más exámenes y pruebas:

  • Prueba de péptido C en sangre o nivel de insulina en sangre: Miden cuánta insulina produce el páncreas. Ayudan a saber si hay resistencia a la insulina y brindan información sobre la función del páncreas.
  • Detección de azúcar en la orina: Una prueba simple de orina para buscar azúcar. Puede indicar diabetes mal controlada.
  • Glucosa en sangre al azar: Mide la glucosa en la sangre en cualquier momento del día. Si es mayor de 200 mg/dL, puede indicar diabetes.

Es importante saber que, para un diagnóstico confiable, el personal de salud puede necesitar hacer estas pruebas en dos ocasiones distintas. También pueden pedir varias pruebas para revisar otros factores, como la tolerancia a la glucosa.

Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento para la diabetes tipo 2 en adolescentes son prevenir complicaciones y mantener una buena calidad de vida. Estos son los diferentes tipos de tratamientos y cómo ayudan a lograr estas metas:

  • Tipos de medicamentos:
  • Metformina: Este medicamento ayuda a bajar el azúcar en la sangre (glucosa) al reducir la cantidad de glucosa que produce el hígado y al mejorar cómo responde el cuerpo a la insulina.
  • Sulfonilureas: Son un tipo de pastillas para la diabetes. Estimulan el páncreas para que produzca más insulina, lo que ayuda a bajar el azúcar en la sangre.
  • Agonistas de GLP-1 (péptido similar al glucagón tipo 1): Estos medicamentos aumentan la producción de insulina, reducen la producción de glucosa por el hígado y hacen más lenta la digestión. Esto baja el azúcar en la sangre.
  • Inhibidores de DPP-4 (dipeptidil peptidasa-4): Estos medicamentos ayudan a bajar el azúcar en la sangre al aumentar la producción de insulina y reducir la producción de glucosa por el hígado.
  • Terapias:
  • Cambios intensivos en el estilo de vida: Incluyen mejorar la alimentación y aumentar la actividad física. Ayudan a controlar el azúcar en la sangre, mantener un peso saludable y prevenir complicaciones.
  • Terapia con insulina: En algunos casos, se receta insulina para ayudar a controlar el azúcar en la sangre cuando otros medicamentos no son suficientes.
  • Procedimientos terapéuticos:
  • Investigación traslacional: Busca hacer el tratamiento de la diabetes más simple y ayudar a que las personas la manejen con más facilidad. Aplica los resultados de la investigación en estrategias prácticas para un mejor manejo de la diabetes.
  • Cambios en los hábitos de salud:
  • Mejora de la alimentación: Comer una dieta equilibrada, baja en azúcares procesados y carbohidratos, puede ayudar a regular el azúcar en la sangre.
  • Aumento de la actividad física: Hacer ejercicio con regularidad ayuda a mejorar la sensibilidad a la insulina y baja el azúcar en la sangre.

En general, una combinación de medicamentos, terapias, procedimientos terapéuticos, cambios en los hábitos de salud y otros tratamientos puede ayudar a los adolescentes con diabetes tipo 2 a cumplir sus metas: prevenir complicaciones y mantener una buena calidad de vida.

Es importante saber que, aunque estos tratamientos han mostrado ser efectivos, pueden tener efectos secundarios. La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Por eso, es clave buscar la guía de tu profesional de la salud para recibir indicaciones personalizadas sobre la dosis. Pueden ocurrir otros efectos secundarios; es esencial hablar sobre los posibles riesgos con tu profesional de la salud o consultar la información del medicamento.

Evolución o complicaciones

Con el tiempo, la diabetes tipo 2 sin control en adolescentes puede causar complicaciones graves. Es importante entender estas complicaciones y cómo el tratamiento puede ayudar, para manejar la enfermedad de forma eficaz.

Complicaciones comunes de la diabetes tipo 2 en adolescentes:

  • Ojos (retinopatía): Esta afección daña los vasos sanguíneos de los ojos y puede causar problemas de visión o incluso ceguera.
  • Nervios (neuropatía): El azúcar alta en la sangre puede dañar los nervios y causar entumecimiento, hormigueo o dolor en manos y pies.
  • Riñones (nefropatía): El daño por diabetes puede afectar los riñones, reducir su función y, en algunos casos, causar insuficiencia renal.
  • Corazón y circulación (complicaciones cardiovasculares): La diabetes tipo 2 aumenta el riesgo de enfermedad del corazón y derrame cerebral (accidente cerebrovascular).

Es importante que los adolescentes con diabetes tipo 2 trabajen de cerca con su profesional de la salud para crear un plan de tratamiento personalizado. También deben mantener un estilo de vida saludable y controlar su nivel de azúcar en la sangre con regularidad. Recuerde: si tiene cualquier preocupación o pregunta sobre su salud o sus opciones de tratamiento, consulte siempre a su profesional de la salud.