Sobre la diabetes tipo 2
La diabetes tipo 2 es una enfermedad crónica que puede verse afectada por varios factores. Algunos no son modificables, es decir, no podemos cambiarlos. Otros sí son modificables, y podemos tomar medidas para reducir su impacto. A continuación, vea las causas y los factores de riesgo de la diabetes tipo 2.
Causas de la diabetes tipo 2:
- La diabetes tipo 2 puede aparecer por una combinación de factores genéticos y del entorno.
- A menudo se asocia con hábitos de vida poco saludables, como una alimentación poco saludable, falta de actividad física, fumar y dormir poco o mal.
- La obesidad es un factor de riesgo principal para la diabetes tipo 2.
Factores de riesgo no modificables:
- Edad: El riesgo aumenta a medida que envejecemos.
- Sexo: Tanto hombres como mujeres pueden tener diabetes tipo 2, pero algunos estudios sugieren que los hombres pueden tener un riesgo un poco mayor.
- Raza o etnia: Ciertas poblaciones, como personas negras, hispanas/latinas, indígenas estadounidenses, nativas de Alaska, asiático‑estadounidenses o isleñas del Pacífico, tienen mayor riesgo.
- Antecedentes familiares: Tener un familiar cercano, como padre, madre, hermano o hermana, con diabetes tipo 2 aumenta el riesgo.
Factores de riesgo modificables:
- Alimentación poco saludable: Consumir alimentos con muchas calorías y grasas, carbohidratos refinados (como harinas y azúcares refinados), bebidas azucaradas, frituras y pan blanco aumenta el riesgo.
- Falta de actividad física: No hacer ejercicio con regularidad o ser inactivo contribuye al desarrollo de la diabetes tipo 2.
- Obesidad: Mantener un peso saludable es importante para reducir el riesgo. La obesidad se relaciona de cerca con la resistencia a la insulina (cuando el cuerpo no usa bien la insulina) y con la aparición de la diabetes tipo 2.
- Fumar: El consumo de tabaco se asocia con un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
- Presión arterial alta: Tener la presión arterial elevada aumenta el riesgo.
- Colesterol anormal: Niveles bajos de colesterol de lipoproteínas de alta densidad (HDL, el “colesterol bueno”) y niveles altos de colesterol de lipoproteínas de baja densidad (LDL, el “colesterol malo”) son factores de riesgo para la diabetes tipo 2.
Recuerde: aunque algunos factores no se pueden cambiar, hay muchos que sí. Usted puede reducir su riesgo si adopta una alimentación equilibrada, hace actividad física con regularidad, mantiene un peso saludable, no fuma y controla su presión arterial y su colesterol.
Los síntomas más comunes al principio de la diabetes tipo 2 incluyen tener más sed, orinar con frecuencia y sentirse cansado. Estos síntomas pueden aparecer despacio, a lo largo de varios años, y algunas personas ni siquiera los notan. Sin embargo, es importante reconocer estas señales, porque un diagnóstico temprano es clave.
A medida que la diabetes tipo 2 avanza o se vuelve más grave, pueden presentarse otros síntomas comunes:
- Visión borrosa: los niveles altos de azúcar en la sangre pueden afectar los ojos y causar visión borrosa.
- Entumecimiento u hormigueo en las manos o los pies: esto se llama neuropatía periférica y ocurre por daño en los nervios.
- Más hambre de lo normal: aunque coma con regularidad, puede sentir más hambre porque el cuerpo no puede usar bien el azúcar para obtener energía.
- Llagas o heridas que no sanan: los niveles altos de azúcar en la sangre pueden afectar la capacidad del cuerpo para sanar, lo que causa curación lenta o heridas que no cierran.
Es importante saber que algunas personas con diabetes tipo 2 no tienen síntomas, y otras pueden tener síntomas leves que pasan desapercibidos. En algunos casos, las personas se enteran de que tienen diabetes solo cuando aparecen complicaciones, como la enfermedad del corazón.
Para diagnosticar la diabetes tipo 2, se realizan varios exámenes y pruebas. Estos incluyen:
- Examen físico: El médico puede hacer un examen físico para buscar señales y síntomas de diabetes, como:
- Sed aumentada
- Orinar con frecuencia
- Cansancio
- Pérdida de peso
- Visión borrosa
- Heridas que tardan en sanar
- Pruebas de glucosa en sangre: Hay distintos tipos que ayudan a diagnosticar la diabetes. Incluyen:
- Glucosa plasmática en ayunas: mide el azúcar en la sangre después de ayunar al menos 8 horas. Un resultado por encima de 126 miligramos por decilitro (mg/dL) indica diabetes.
- Glucosa plasmática al azar: mide el azúcar en la sangre en cualquier momento del día. Un resultado por encima de 200 mg/dL sugiere diabetes.
- Hemoglobina glucosilada (A1C): mide el promedio del azúcar en la sangre de los últimos 2 a 3 meses. Un resultado mayor de 6.5% o 48 milimoles por litro (mmol/L) se considera indicativo de diabetes.
- Pruebas de orina: Sirven para buscar azúcar en la orina, lo que puede indicar diabetes.
Además de estas pruebas comunes, hay otros exámenes que pueden ayudar a saber qué tan avanzada o grave es la diabetes tipo 2. Estos pueden incluir:
- Prueba de péptido C en sangre o prueba del nivel de insulina en sangre: miden cuánta insulina produce el cuerpo. Ayudan a saber si hay resistencia a la insulina o si el cuerpo no produce suficiente insulina.
- Prueba de tolerancia oral a la glucosa: consiste en beber una solución azucarada y luego medir el azúcar en la sangre a intervalos regulares por un tiempo. Ayuda a evaluar qué tan bien el cuerpo procesa la glucosa y a diagnosticar intolerancia a la glucosa o diabetes.
- Análisis de bioquímica completos: evalúan varios aspectos de la salud, como el perfil de lípidos (colesterol), la función de los riñones y del hígado, y otros marcadores importantes.
- Examen de fondo de ojo (funduscopia): consiste en mirar la parte de atrás del ojo para buscar señales de retinopatía diabética, una complicación de la diabetes que afecta los vasos sanguíneos de la retina.
Es importante que estos exámenes y pruebas los realice un profesional de la salud, quien interpretará los resultados y hará un diagnóstico exacto según su situación.
Las metas del tratamiento de la diabetes tipo 2 son prevenir o retrasar las complicaciones y mantener una buena calidad de vida. Estos son algunos tratamientos recomendados y cómo ayudan a lograr estas metas:
- Medicamentos:
- Biguanidas: Hacen que los tejidos del cuerpo respondan mejor a la insulina.
- Sulfonilureas: Hacen que el páncreas produzca más insulina.
- Agonistas del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1): Estimulan la liberación de insulina y reducen la producción de glucagón, una hormona que sube el azúcar en la sangre.
- Inhibidores de la dipeptidil peptidasa-4 (DPP-4): Ayudan a bajar el azúcar al evitar que el cuerpo descomponga unas hormonas llamadas incretinas (estas hormonas estimulan la liberación de insulina).
- Preparados de insulina: Aportan insulina adicional cuando el cuerpo no produce suficiente por sí solo.
- Terapias:
- Insulina basal (insulina de acción prolongada): Se recomienda cuando los cambios en el estilo de vida y la metformina (un medicamento que se receta con frecuencia) no son suficientes para controlar el azúcar. La insulina basal ayuda a bajar el azúcar en la sangre en ayunas y se puede ajustar según sus necesidades.
- Cambios en los hábitos de salud:
- Modificaciones del estilo de vida: Hacer actividad física con regularidad, bajar de peso y seguir una alimentación saludable son importantes para manejar la diabetes tipo 2. Estos cambios pueden mejorar el control del azúcar, reducir el riesgo de complicaciones y aumentar su bienestar.
- Consejos de nutrición: Enfóquese en la calidad de la alimentación, en reducir calorías y en la cantidad de carbohidratos. Los carbohidratos deben aportar entre 45% y 60% de su alimentación, con énfasis en alimentos con bajo índice glucémico (IG).
- Apoyo psicológico: La consejería puede ayudarle a manejar los retos emocionales que vienen con vivir con diabetes.
Es importante que el plan de tratamiento sea personalizado según las necesidades de cada persona. Al crear su plan de cuidados, se deben considerar factores como la edad, el horario diario, los patrones de alimentación, la capacidad física o mental, la personalidad, la situación social y el contexto cultural. Al darle a cada persona un plan a la medida para manejar su diabetes, se puede mejorar su salud y su bienestar.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los posibles efectos secundarios.
Con el tiempo, la diabetes tipo 2 sin control puede causar complicaciones graves. Es importante entender estas complicaciones y cómo el tratamiento puede ayudar, para manejar la enfermedad de forma eficaz.
Complicaciones comunes de la diabetes tipo 2:
- Retinopatía (daño en los vasos sanguíneos de los ojos): puede causar problemas de visión o incluso ceguera.
- Neuropatía (daño en los nervios): los niveles altos de azúcar en la sangre pueden dañar los nervios y causar adormecimiento, hormigueo o dolor en las manos y los pies.
- Nefropatía (daño en los riñones): la diabetes puede dañar los riñones, disminuir su función y, a veces, causar fallo de los riñones.
- Complicaciones cardiovasculares (problemas del corazón y de la circulación): la diabetes tipo 2 aumenta el riesgo de enfermedad del corazón y accidente cerebrovascular (derrame cerebral).
Es importante que las personas con diabetes tipo 2 trabajen de cerca con su profesional de la salud para crear un plan de tratamiento personalizado. También deben mantener un estilo de vida saludable y controlar su azúcar en la sangre con regularidad. Recuerde: si tiene inquietudes o preguntas sobre su salud o sus opciones de tratamiento, lo mejor es consultar con su profesional de la salud.