Información sobre la diabetes tipo 1 en niños y adolescentes

Descripción general
La diabetes tipo 1 es una enfermedad de largo plazo que suele empezar en la niñez y la adolescencia, pero puede presentarse a cualquier edad. En esta enfermedad, el páncreas no puede producir suficiente insulina para bajar el azúcar en la sangre. La insulina es una hormona, una sustancia natural del cuerpo, que ayuda a controlar el azúcar en la sangre. Sin suficiente insulina, el azúcar en la sangre puede subir demasiado y, con el tiempo, causar complicaciones graves. La diabetes tipo 1 requiere usar insulina todos los días, durante toda la vida, para mantener el azúcar en la sangre en un nivel seguro y manejar la enfermedad.
Causas y factores de riesgo

La diabetes mellitus tipo 1 (diabetes tipo 1) es una enfermedad crónica frecuente en niños y adolescentes. Se debe a una combinación de factores genéticos y ambientales. A continuación, se explican sus causas y factores de riesgo:

Causas de la diabetes tipo 1 en niños:

  • Predisposición genética: La diabetes tipo 1 tiene un componente genético fuerte. Si un niño tiene familiares con esta enfermedad, su riesgo aumenta.
  • Destrucción autoinmunitaria: En la diabetes tipo 1, el sistema de defensas del cuerpo ataca por error a las células del páncreas que producen insulina (reacción autoinmunitaria). Esto reduce o impide la producción de insulina y causa niveles altos de azúcar en la sangre.

Factores de riesgo no modificables en niños:

  • Antecedentes familiares: Tener un familiar cercano, como madre, padre o hermano, con diabetes tipo 1 aumenta el riesgo.
  • Factores genéticos: Algunos genes se relacionan con mayor susceptibilidad. Sin embargo, tener estos genes no significa que el niño desarrollará la enfermedad.

Factores de riesgo modificables en niños:

  • Desencadenantes ambientales: Además de la genética, factores del entorno también pueden influir. Posibles desencadenantes incluyen:
  • Infecciones por virus: La exposición de la madre a ciertos virus durante el embarazo se ha vinculado con un aumento del riesgo en el niño.
  • Clima: Puede haber un vínculo entre el clima y la diabetes tipo 1. Se ha visto mayor frecuencia en climas oceánicos, latitudes altas y zonas con menos sol.
  • Otros factores: La duración del embarazo y el peso de la madre podrían asociarse con un ligero aumento del riesgo.

Es importante saber que estos factores solo aumentan la probabilidad, pero no garantizan que la enfermedad ocurra. La causa exacta de la diabetes tipo 1 aún se está estudiando y se necesitan más investigaciones para entenderla por completo.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes de la diabetes tipo 1 en niñas y niños incluyen:

  • Mucha sed
  • Más hambre de lo usual
  • Pérdida de peso sin explicación
  • Orinar con mucha frecuencia
  • Visión borrosa

Estos síntomas pueden aparecer rápido, en pocos días o semanas. Es importante saber que los bebés y niños pequeños pueden tener dificultad para decir lo que sienten. Algunas señales que puede notar son cambios de pañal muy frecuentes por más orina y sarpullido en el área del pañal que vuelve una y otra vez.

Además de los síntomas tempranos, otros síntomas comunes que pueden aparecer en etapas más avanzadas o cuando la diabetes tipo 1 es más grave incluyen:

  • Náuseas y vómitos
  • Dolor de barriga
  • Cansancio y debilidad
  • Aliento con olor a fruta
  • Heridas que tardan en sanar

También es importante mencionar que las niñas pequeñas pueden tener infecciones por hongos en la zona genital que se repiten. Si su niña o niño tiene alguno de estos síntomas, programe una cita con un médico lo antes posible.

Diagnóstico

Para diagnosticar la diabetes tipo 1 en niños, los médicos suelen hacer los siguientes exámenes y pruebas:

  • Prueba de glucosa en la sangre en ayunas: se hace después de ayunar toda la noche. Se extrae sangre para medir el azúcar en la sangre. Si el nivel es 126 mg/dL o más en dos análisis distintos, se confirma la diabetes.
  • Prueba de glucosa en la sangre al azar (sin ayuno): no requiere ayuno. Se extrae sangre en cualquier momento del día para medir el azúcar. Si el nivel es 200 mg/dL o más y hay síntomas de diabetes tipo 1, se puede confirmar la diabetes.
  • Prueba de hemoglobina A1c (HbA1c): mide la cantidad de hemoglobina glucosilada, que es hemoglobina con glucosa “pegada”. Como la hemoglobina dura cerca de 3 meses, esta prueba muestra el promedio del azúcar en la sangre de los últimos 3 meses.

Además de estas pruebas diagnósticas, hay otros exámenes y procedimientos para conocer el estado o la gravedad de la diabetes tipo 1 en niños:

  • Análisis de orina: busca azúcar en la orina. Se usa como prueba de detección de diabetes.
  • Prueba con pinchazo en el dedo: pincha el dedo del niño para medir su nivel de azúcar en la sangre.
  • Evaluación por el pediatra: el pediatra revisa la salud general y los antecedentes del niño, incluida la edad, el sexo, los antecedentes familiares de diabetes tipo 1, el tiempo desde el diagnóstico, el tratamiento con insulina y si ha tenido complicaciones microvasculares crónicas por la diabetes (por ejemplo, en ojos, riñones o nervios).
  • Medidas antropométricas: se miden el peso y la talla para calcular el índice de masa corporal (IMC) y un puntaje de desviación estándar (cuánto se aleja del promedio para su edad).
  • Oftalmoscopia: un oftalmólogo pediatra (especialista en ojos para niños) puede hacer un examen del fondo de ojo con pupilas dilatadas para evaluar la retinopatía diabética.
  • Detección de neuropatía: puede usarse una prueba simple y rápida llamada puntaje de discapacidad por neuropatía como herramienta de detección de daño en los nervios periféricos.

Es importante que cualquier niño con signos o síntomas de diabetes vea a un médico para hacerse pruebas de detección. Detectarla temprano mejora mucho los resultados en los niños con diabetes tipo 1. Si hay signos de cetoacidosis diabética (CAD), comuníquese con los servicios de emergencia de inmediato.

Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento de la diabetes tipo 1 en niños son lograr un control óptimo del azúcar en la sangre, prevenir complicaciones y mantener una buena calidad de vida. Para alcanzarlas, se recomiendan varios enfoques. A continuación, se explican:

  • Tipos de medicamentos:
  • Insulina: La insulina es el medicamento principal para manejar la diabetes tipo 1. Ayuda a regular el azúcar al permitir que la glucosa entre a las células para dar energía. Hay insulinas de acción rápida, corta, intermedia y prolongada. El tipo y la dosis dependen de las necesidades de cada niño.
  • Terapias:
  • Infusión subcutánea continua de insulina (ISCI, también llamada bomba de insulina): Consiste en usar un dispositivo pequeño que administra insulina de forma continua por un tubito bajo la piel. Ofrece más flexibilidad y se puede ajustar según la actividad y las comidas.
  • Inyecciones múltiples diarias: Consiste en aplicar insulina varias veces al día con jeringa o pluma. Permite ajustar las dosis según las necesidades de cada persona.
  • Procedimientos terapéuticos:
  • Monitorización continua de glucosa (MCG): Consiste en usar un sensor bajo la piel que mide la glucosa todo el día. Da datos en tiempo real sobre las tendencias del azúcar y ayuda a decidir las dosis de insulina y cambios en el estilo de vida.
  • Automonitorización de glucosa en sangre (AMGS): Consiste en medir el azúcar con un medidor de glucosa (glucómetro) de forma regular. Ayuda a llevar un registro y a hacer los ajustes necesarios en el plan de tratamiento.
  • Cambios en los hábitos de salud:
  • Alimentación saludable: Seguir una dieta balanceada con carbohidratos, proteínas y grasas en porciones adecuadas es esencial para manejar el azúcar. Trabajar con un dietista registrado (especialista en nutrición) puede ayudar a crear un plan de comidas personal.
  • Actividad física regular: Hacer actividad física en forma regular ayuda a que el cuerpo use mejor la insulina y mejora la salud en general. Es importante elegir actividades seguras y agradables, y revisar el azúcar antes, durante y después del ejercicio.
  • Manejo del estrés: El estrés puede afectar el azúcar. Aprender técnicas para manejarlo, como ejercicios de respiración profunda o practicar pasatiempos, puede ayudar.
  • Otros tratamientos:
  • Educación y apoyo: Los programas de educación en diabetes brindan información sobre el manejo de la diabetes, cómo aplicar la insulina, planificación de comidas y estrategias para afrontar el día a día. El apoyo de profesionales de la salud, familiares y compañeros también es clave para manejar la diabetes con éxito.
  • Controles regulares: Las visitas regulares con sus profesionales de la salud son importantes para revisar el control del azúcar, ajustar el plan si es necesario y resolver dudas o inquietudes.

Cada uno de estos enfoques es clave para lograr un buen control del azúcar y prevenir complicaciones de la diabetes tipo 1 en niños. Es importante trabajar de cerca con sus profesionales de la salud para crear un plan de tratamiento individual según sus necesidades y metas.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte a su profesional de la salud sobre la dosis para su situación. Pueden ocurrir otros efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.

Evolución o complicaciones

La diabetes tipo 1 en niños y niñas requiere tratamiento con insulina de por vida para mantener el azúcar en la sangre en un rango saludable. Sin buen manejo, el control del azúcar puede empeorar con el tiempo. Esto puede causar cambios en las hormonas y más dificultad para manejar la condición. También puede elevar la hemoglobina A1c (HbA1c), que mide el nivel de azúcar en la sangre a largo plazo. Una HbA1c alta se relaciona con complicaciones a largo plazo, como:

  • Complicaciones vasculares: Con el tiempo, el azúcar alta puede dañar los vasos sanguíneos y causar ceguera, insuficiencia renal, enfermedad del corazón a edad temprana, derrame cerebral y amputación.
  • Complicaciones por daño en vasos sanguíneos pequeños (microangiopatías): Los niños y niñas con diabetes tipo 1 pueden tener más riesgo de estas complicaciones. Incluyen retinopatía (daño en los vasos de los ojos), nefropatía (daño en los riñones) y neuropatía (daño en los nervios).
  • Síndrome metabólico y resistencia a la insulina: Muchos niños y niñas con diabetes tipo 1 que también tienen obesidad pueden presentar factores de riesgo adicionales de síndrome metabólico y resistencia a la insulina. Esto puede dificultar aún más el manejo de la diabetes y aumentar el riesgo de enfermedades del corazón.
  • Impacto psicológico: Un diagnóstico de una enfermedad crónica como la diabetes tipo 1 puede ser angustiante para el niño o la niña y para sus cuidadores. Puede causar depresión en los padres, estrés agudo o reacciones de estrés postraumático. Mayores niveles de angustia en los padres se han asociado con peores resultados de salud tanto en los hijos como en los mismos padres.

Si usted o su hijo o hija tiene diabetes tipo 1 o está en riesgo de desarrollarla, es importante trabajar de cerca con un profesional de la salud que se especialice en el cuidado de la diabetes. Esta persona le dará orientación personalizada para manejar la condición de forma eficaz y reducir el riesgo de complicaciones.