Acerca de la diabetes mellitus autoinmune (tipo 1A)
La diabetes autoinmune (diabetes mellitus autoinmune) es un tipo de diabetes que ocurre cuando el sistema inmunitario ataca el páncreas. El páncreas tiene células especiales, llamadas células beta, que producen insulina. La insulina es una hormona que ayuda a controlar el nivel de azúcar en la sangre. Cuando el sistema inmunitario destruye por error estas células beta, el cuerpo no puede producir suficiente insulina. Esto causa azúcar alta en la sangre y diabetes.
Tipos de diabetes autoinmune:
- Diabetes tipo 1 (DT1): Suele empezar en la niñez o la adolescencia y siempre necesita tratamiento con insulina.
- Diabetes autoinmune latente del adulto (LADA): Al principio puede parecer diabetes tipo 2, pero ocurre el mismo ataque del sistema inmunitario. Con el tiempo, las personas con LADA también pueden necesitar insulina.
Una señal clave de la diabetes autoinmune es la presencia de autoanticuerpos contra los islotes del páncreas. Son proteínas que fabrica el sistema inmunitario y que atacan y dañan las células beta.
La diabetes mellitus autoinmunitaria, en especial la diabetes mellitus tipo 1 (DM1), se debe a una combinación de factores genéticos y ambientales. Las causas y los factores de riesgo se resumen a continuación:
- La DM1 es una enfermedad autoinmunitaria: el sistema de defensa del cuerpo ataca por error y destruye las células beta que producen insulina en el páncreas.
- La causa exacta y el proceso no se entienden por completo. Sin embargo, las y los científicos creen que ocurre por una mezcla de factores genéticos (rasgos heredados) y factores del entorno.
Factores de riesgo no modificables (no se pueden cambiar):
- Predisposición genética: ciertos genes, llamados antígeno leucocitario humano (HLA), como DR3-DQ2 y DR4-DQ8, aumentan el riesgo de desarrollar DM1.
- Antecedentes familiares: tener un familiar cercano con DM1 aumenta el riesgo.
Factores de riesgo modificables (se pueden cambiar):
- Factores del entorno: la exposición a ciertos virus u otros gérmenes en la primera infancia puede aumentar el riesgo de DM1.
- Niveles bajos de vitamina D: se han asociado con un mayor riesgo de DM1.
- Alimentación: algunos estudios sugieren que introducir temprano la leche de vaca o alimentos con gluten puede aumentar el riesgo, pero se necesitan más estudios para confirmarlo.
Es importante saber que algunos factores se pueden cambiar, como los niveles de vitamina D o ciertas decisiones de alimentación, y otros no, como la predisposición genética y los antecedentes familiares. Si le preocupa su riesgo de diabetes autoinmunitaria, consulte con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados.
Los síntomas tempranos más comunes de la diabetes mellitus autoinmune (diabetes tipo 1) incluyen:
- Sed aumentada (polidipsia).
- Hambre aumentada (polifagia).
- Orinar con mucha frecuencia (poliuria).
- Pérdida de peso.
- Cansancio.
- Visión borrosa.
A medida que la afección avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas:
- Somnolencia intensa (letargo).
- Mareo.
- Heridas que tardan en sanar.
- Infecciones frecuentes o repetidas.
- Nicturia (orinar por la noche; a veces mojar la cama).
- Pérdida de orina sin querer (incontinencia).
- Debilidad.
- Cambios en el comportamiento.
- Candidiasis, una infección por hongos, en la zona genital externa.
- Aumento del apetito.
- Entumecimiento u hormigueo en manos y pies (a veces asociado con el síndrome de Raynaud, un problema de la circulación en los dedos).
- Erupciones en la piel.
Es importante saber que los síntomas y su intensidad pueden variar de una persona a otra. Si usted presenta alguno de estos síntomas, es fundamental que consulte con un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y el manejo adecuado.
Para diagnosticar la diabetes mellitus autoinmune (DMA), pueden realizarse varios exámenes, pruebas y procedimientos:
- Antecedentes médicos: El médico le preguntará sobre síntomas como mucha sed, orinar con frecuencia, pérdida de peso o cansancio, que son comunes en la diabetes. También preguntará si usted o su familia tienen enfermedades autoinmunes, porque esto aumenta el riesgo de DMA.
- Examen físico: Puede incluir revisar señales de azúcar alta en la sangre, como deshidratación o pérdida de peso no habitual. Si se sospechan complicaciones, el médico puede buscar problemas como cambios en la piel, heridas que tardan en sanar o problemas en los nervios.
- Pruebas de laboratorio: Estas pruebas analizan muestras de sangre, orina o tejidos del cuerpo para ayudar a diagnosticar la enfermedad. Pueden incluir:
- Pruebas de autoanticuerpos: Son análisis de sangre para buscar autoanticuerpos contra los islotes del páncreas (defensas que atacan por error al propio cuerpo), como anticuerpos anti-GAD (descarboxilasa del ácido glutámico), ICA (anticuerpos contra células de los islotes) o anti-IA-2 (proteína asociada a insulinoma-2). Su presencia confirma un proceso autoinmune que ataca el páncreas.
- Pruebas de azúcar en la sangre: Incluyen glucosa en ayunas, prueba de tolerancia oral a la glucosa (PTOG) o glucosa medida en cualquier momento del día, para detectar azúcar alta.
- Hemoglobina A1c (HbA1c): Mide el promedio del azúcar en la sangre de los últimos 2 a 3 meses para saber si hay diabetes.
- Prueba de péptido C: Este análisis de sangre evalúa cuánta insulina produce su páncreas. Niveles bajos de péptido C, junto con azúcar alta, sugieren destrucción de las células beta (las que producen insulina), un rasgo típico de la DMA.
Para determinar la etapa o gravedad de la diabetes mellitus autoinmune, se pueden considerar exámenes, pruebas y procedimientos adicionales:
- Monitorización continua de glucosa (MCG) o medirse el azúcar en casa con un glucómetro: Estas herramientas muestran los patrones del azúcar en la sangre para entender el control y la evolución de la enfermedad.
- Marcadores autoinmunes adicionales: Es común hacer pruebas de otras enfermedades autoinmunes, como problemas de tiroides o enfermedad celíaca, ya que las personas con DMA tienen mayor riesgo de estos trastornos.
Es importante consultar con su médico para recibir recomendaciones personalizadas sobre los exámenes, pruebas y procedimientos para diagnosticar y determinar la etapa o gravedad de la diabetes mellitus autoinmune.
Las metas del tratamiento para la diabetes autoinmune (cuando el sistema inmunitario daña el páncreas) incluyen:
- Mantener el azúcar en la sangre y la fructosamina (un análisis que muestra el promedio de azúcar de las últimas 2–3 semanas) cerca de lo normal.
- Mantener las grasas en la sangre (colesterol y triglicéridos) en rangos saludables.
- Prevenir o retrasar las complicaciones de la diabetes.
- Lograr buena calidad de vida con buen control de la diabetes.
- Reducir los factores de riesgo del corazón y los vasos sanguíneos relacionados con la diabetes.
Para lograr estas metas, hay varias opciones de tratamiento:
- Tipos de medicamentos:
- Insulina: administrar insulina para regular el azúcar en la sangre.
- Agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1): ayudan a bajar la hemoglobina glucosilada (HbA1c), favorecen la pérdida de peso y mejoran la salud del corazón.
- Terapias:
- Trasplante de células de los islotes del páncreas: posible alternativa a las inyecciones de insulina.
- Inmunoterapia: busca ajustar la respuesta del sistema inmunitario para prevenir o frenar la destrucción de las células beta del páncreas.
- Procedimientos del tratamiento:
- Control regular del azúcar en la sangre y ajuste de las dosis de los medicamentos según los resultados.
- Monitoreo continuo de glucosa (MCG): uso de un dispositivo que mide el azúcar en la sangre todo el día.
- Cambios en el estilo de vida:
- Alimentación saludable: comer comidas balanceadas con control de carbohidratos (harinas y azúcares).
- Actividad física regular: hacer ejercicio para que el cuerpo use mejor la insulina y para mejorar la salud en general.
- Control del peso: mantener un peso saludable o bajar de peso si hace falta.
Es importante hablar de estas opciones con un profesional de la salud, porque cada persona tiene necesidades distintas. Las dosis de los medicamentos pueden cambiar por muchos factores, por eso es esencial consultar a un profesional de la salud para recibir indicaciones personalizadas. Pueden presentarse otros efectos secundarios; lea la información que viene con el medicamento o consulte a un profesional de la salud para saber más sobre los efectos secundarios.