Acerca de la retinopatía diabética
La retinopatía diabética es un problema de los ojos causado por la diabetes. El azúcar alta en la sangre daña los vasos sanguíneos muy pequeños de la retina. La retina detecta la luz y envía señales al cerebro. Con el tiempo, estos vasos pueden tener fugas de líquido o sangrar. En respuesta, el ojo puede formar vasos sanguíneos nuevos. Estos vasos son más débiles y se rompen o sangran con más facilidad.
La retinopatía diabética tiene dos etapas principales: retinopatía no proliferativa, donde no hay crecimiento anormal de vasos sanguíneos nuevos (neovascularización); y retinopatía proliferativa, donde sí ocurre ese crecimiento anormal. La etapa final de la retinopatía proliferativa puede incluir neovascularización del disco óptico o del iris, hemorragia vítrea (sangrado en el gel dentro del ojo) o desprendimiento de retina. El edema macular, que es acumulación de líquido debajo de la mácula (parte central de la retina que permite ver los detalles), puede presentarse en ambas etapas y afectar la visión.
Causas principales de la retinopatía diabética:
- Control deficiente del azúcar en la sangre: El azúcar alta, por mucho tiempo, daña los vasos sanguíneos pequeños de la retina.
Factores de riesgo no modificables de la retinopatía diabética (no se pueden cambiar):
- Edad: El riesgo aumenta con la edad. A medida que las personas envejecen, el riesgo crece.
- Predisposición genética (herencia familiar): Algunas personas nacen con mayor probabilidad de tener retinopatía diabética. Sus genes las hacen más susceptibles.
- Tiempo con diabetes: Cuantos más años vive una persona con diabetes, mayor es el riesgo. La exposición prolongada a azúcar alta puede dañar los vasos de la retina.
- Etnicidad: Algunas poblaciones, como personas indígenas, nativas americanas, aborígenes y personas negras, tienen mayor riesgo que otros grupos. Este riesgo también está influido por factores culturales y económicos, no solo por la etnicidad.
Factores de riesgo modificables de la retinopatía diabética (se pueden cambiar para bajar el riesgo):
- Control subóptimo del azúcar en la sangre: Tener el azúcar alta de forma constante aumenta el riesgo, sobre todo cuando está por encima de la meta que indican los médicos.
- Presión arterial alta (hipertensión): La presión alta empeora el problema. El riesgo sube cuando las cifras se mantienen por encima del rango normal de las guías de salud.
- Grasas en la sangre anormales (dislipidemia): El colesterol o los triglicéridos altos dañan los ojos cuando superan los valores saludables.
- Obesidad: El exceso de peso, en especial con un IMC (índice de masa corporal) mayor de 24.9, aumenta la probabilidad de tener retinopatía diabética temprana en personas con diabetes tipo 2.
- Distribución anormal de la grasa: El exceso de grasa en el abdomen o el cuello puede aumentar el riesgo y a menudo se relaciona con apnea del sueño (pausas al respirar durante el sueño).
- Estilo de vida: La alimentación, la ingesta de vitaminas, los hábitos de ejercicio y el consumo de tabaco influyen en el riesgo. Hacer elecciones saludables en estas áreas puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollar o empeorar la retinopatía diabética.
Es importante saber que estos factores se pueden modificar o controlar en cierta medida. Siempre consulte con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados.
Los síntomas tempranos más comunes de la retinopatía diabética pueden incluir:
- Pérdida de la visión central
- Zonas borrosas u onduladas en su visión central
- Drusas (depósitos amarillos debajo de la retina)
A medida que la retinopatía diabética avanza, puede causar síntomas más graves, como:
- Visión borrosa
- Manchas oscuras en su campo de visión
- Dificultad para distinguir colores
- Puntos ciegos
- Distorsión de la visión central
- Visión central ondulada
- Una zona negra o gris en su visión central
- Un punto que falta en su visión central
Es importante saber que algunas personas pueden tener pocos síntomas o ninguno en las etapas tempranas. Un diagnóstico temprano y un tratamiento a tiempo pueden reducir el riesgo de pérdida de visión. Si nota cualquier cambio en su visión, consulte a un médico de los ojos para una evaluación adecuada.
Para diagnosticar la retinopatía diabética, los médicos suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen ocular completo: Incluye medir la agudeza visual, el movimiento de los músculos de los ojos, la visión lateral (periférica), la percepción de profundidad y la forma (curvatura) de la córnea. El médico también dilatará sus pupilas con gotas especiales para revisar el nervio óptico y la retina.
- Examen del fondo de ojo (fundoscopia): El médico usa un oftalmoscopio para ver el interior del ojo y evaluar la salud de los vasos sanguíneos de la retina.
- Tomografía de coherencia óptica (OCT): Este estudio no duele. Mide el grosor de la retina y ayuda a detectar hinchazón en la mácula (parte central de la retina).
Para determinar la etapa o la gravedad de la retinopatía diabética, también se pueden hacer:
- Angiografía con fluoresceína: Se inyecta un tinte amarillo en una vena de su brazo. El tinte viaja por sus vasos sanguíneos. Se toman imágenes especiales mientras el tinte pasa por los vasos de la retina. Esto ayuda a detectar crecimiento anormal de vasos o filtraciones (fugas).
- Fotografía de la retina: Se toman imágenes de la retina para registrar y vigilar los cambios en los vasos sanguíneos a lo largo del tiempo.
Es importante que estas pruebas las realice un profesional de la salud.
Los objetivos del tratamiento de la retinopatía diabética son frenar el avance de la enfermedad y prevenir la pérdida de visión. Estas son las opciones de tratamiento y cómo funcionan para lograr estos objetivos:
- Medicamentos: Los médicos pueden inyectar en el ojo medicamentos llamados inhibidores del factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF). Estos medicamentos ayudan a detener la formación de nuevos vasos sanguíneos, lo que puede evitar más daño a la retina.
- Terapia con láser: Este procedimiento usa un láser para reducir el tamaño de los vasos sanguíneos y disminuir la hinchazón en la retina. Al sellar los vasos sanguíneos con fugas, la terapia con láser puede ayudar a prevenir la pérdida de visión.
- Vitrectomía: En casos avanzados, puede ser necesaria una cirugía llamada vitrectomía. Esta cirugía consiste en retirar sangre y otros líquidos del vítreo, que es el gel transparente que llena el espacio entre la retina y el cristalino.
Además de estos tratamientos específicos, hay otras medidas importantes que pueden ayudar a manejar la retinopatía diabética:
- Manejo de la diabetes: Controlar el azúcar en la sangre, la presión arterial y el colesterol es clave para frenar el avance de la retinopatía y reducir el riesgo de pérdida de visión.
- Exámenes regulares de los ojos: La detección temprana mediante exámenes regulares de los ojos es esencial para dar tratamiento a tiempo, antes de que ocurra una pérdida de visión importante.
- Inyecciones: Los médicos también pueden inyectar medicamentos en el ojo para reducir la hinchazón y evitar el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos.
Es importante saber que, aunque las gotas para los ojos de venta libre pueden ayudar con síntomas relacionados con la diabetes, no tratan la retinopatía de base. Consulte siempre con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados sobre tipos de medicamentos, terapias, procedimientos terapéuticos, cambios en sus hábitos de salud u otros tratamientos.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud cuál es la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.