Acerca del edema macular diabético

Descripción general

El edema macular diabético (EMD) es un problema relacionado con la diabetes que afecta la mácula, la parte de la retina responsable de la visión nítida y detallada. Ocurre cuando los niveles altos de azúcar en la sangre dañan los vasos sanguíneos de la retina. Esto hace que se filtre líquido hacia la mácula, lo que causa hinchazón y problemas de visión. El engrosamiento de la retina y los depósitos llamados exudados duros son signos comunes del EMD.

El EMD es una de las principales razones por las que se envía a los pacientes a clínicas de ojos para la diabetes. Por eso, el diagnóstico temprano y los controles regulares con el oftalmólogo son esenciales. El tratamiento a menudo incluye inyecciones de medicamentos anti-VEGF (anti–factor de crecimiento endotelial vascular), que ayudan a reducir la acumulación de líquido y la hinchazón. La tomografía de coherencia óptica (OCT), una prueba avanzada de imágenes, se usa para medir el grosor de la mácula y guiar las decisiones de tratamiento. Un buen manejo de la diabetes también puede ayudar a prevenir o a frenar la progresión del EMD.

Causas y factores de riesgo

El edema macular diabético (EMD) se desarrolla por daño a la barrera hematorretiniana (una barrera que protege la retina). Esto causa filtración de líquido hacia la mácula (la parte central de la retina). La inflamación crónica de la retina, con participación de células de soporte como las células de Müller, los astrocitos y la microglía, empeora el problema. Esta combinación de acumulación de líquido e inflamación causa problemas de visión.

Los factores de riesgo no modificables del EMD no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:

  • Predisposición genética: los antecedentes familiares pueden aumentar la probabilidad de presentar EMD.
  • Diabetes: tener diabetes aumenta el riesgo de EMD, sobre todo cuando se ha tenido por muchos años.

Por otro lado, hay varios factores de riesgo modificables del EMD que se pueden atender para reducir el riesgo. Incluyen:

  • Fumar: fumar es un factor de riesgo importante y modificable. Dejar de fumar puede ayudar a reducir el riesgo.
  • Peso y masa corporal: la obesidad se asocia con mayor riesgo de EMD. Mantener un peso saludable con alimentación adecuada y actividad física puede ayudar a bajar el riesgo.
  • Enfermedad cardiovascular: tener alto riesgo de enfermedad cardiovascular puede aumentar la probabilidad de presentar EMD. Cuidar su salud cardiovascular con cambios en el estilo de vida y el tratamiento médico indicado puede ayudar a reducir el riesgo.
  • Hipertensión arterial (presión alta): es otro factor de riesgo modificable. Controlar la presión dentro de un rango saludable es importante para reducir el riesgo.
  • Disfunción metabólica: problemas como la resistencia a la insulina o la alteración del metabolismo de la glucosa pueden contribuir al EMD. Cuidar su salud metabólica con cambios de estilo de vida y el manejo médico adecuado puede ayudar a bajar el riesgo.

Recuerde: siempre es importante consultar con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados sobre cómo manejar sus factores de riesgo individuales de EMD.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes del edema macular diabético (EMD) pueden incluir:

  • Visión borrosa en el centro que empeora poco a poco
  • Notar cambios en la visión, como colores que se ven pálidos o desteñidos
  • Visión doble
  • Aumento rápido de manchas flotantes en la vista (moscas volantes)

A medida que el EMD avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas, como:

  • Visión ondulada
  • Cambios extraños en el tamaño con que ve los objetos
  • Dificultad para leer, conducir o hacer tareas con muchos detalles que requieren mirar al frente
  • Problemas para reconocer rostros
  • Pérdida parcial o total de la visión

Es importante saber que algunas personas con EMD avanzado pueden no tener ningún síntoma. Si nota cambios en su visión o sospecha EMD, es muy importante que consulte con su especialista de ojos para una evaluación adecuada y orientación sobre el tratamiento apropiado.

Diagnóstico

Para diagnosticar el edema macular diabético (EMD), los oftalmólogos suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Examen clínico de los ojos: se dilata la pupila con gotas especiales y el oftalmólogo examina la retina de forma directa.
  • Técnicas de detección ocular: incluyen la angiografía con fluoresceína, la fotografía del fondo de ojo y la tomografía de coherencia óptica (OCT). Estas herramientas ayudan a diagnosticar si hay EMD y a vigilar su evolución.

Para determinar el estadio o la gravedad de la EMD, se pueden hacer exámenes, pruebas y procedimientos adicionales:

  • Prueba de agudeza visual: mide qué tan bien ve a distintas distancias.
  • Examen con dilatación de la pupila: unas gotas agrandan las pupilas y permiten al oftalmólogo revisar la retina y el nervio óptico con una lente de aumento para ver si hay daño.
  • Tonometría: mide la presión dentro del ojo con instrumentos especiales.
  • Imágenes de la retina: varios equipos de imagen del fondo de ojo producen fotos digitales de alta calidad de la retina. En estas imágenes se pueden ver exudados duros (depósitos amarillentos), que son un signo común de la EMD.
  • Tomografía de coherencia óptica (OCT): permite ver la retina con más detalle y ayuda a medir su grosor.
  • Angiografía con fluoresceína: consiste en inyectar un colorante en una vena para que llegue al ojo. Se toman fotos para detectar si hay filtración de líquido en la retina.

Es importante consultar con un oftalmólogo para un diagnóstico y una clasificación adecuados de la EMD.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento del edema macular diabético (EMD) son estabilizar el daño, reducir el edema y mejorar la agudeza visual (claridad de la vista). Estos son los tratamientos recomendados y cómo ayudan:

  • Tipos de medicamentos:
  • Agentes anti-factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF): Se inyectan en el vítreo (gel dentro del ojo). Reducen la filtración de los vasos sanguíneos e impiden el crecimiento de vasos anormales. Esto ayuda a bajar el edema y a mejorar la visión.
  • Terapias:
  • Fotocoagulación con láser: Usa energía láser para sellar vasos sanguíneos con filtración y reducir el edema en la mácula. Puede ayudar a estabilizar el daño y a prevenir más pérdida de visión.
  • Procedimientos terapéuticos:
  • Inyecciones intravítreas de corticoesteroides: Se usan cuando la persona no responde bien a los anti-VEGF. Los corticoesteroides reducen la inflamación y el edema en la mácula y mejoran la agudeza visual.
  • Cambios en los hábitos de salud:
  • Control estricto de la glucosa: Mantener un buen control del azúcar en la sangre puede retrasar el inicio y el avance de la retinopatía diabética (daño en la retina por la diabetes). Esto ayuda a prevenir o manejar el EMD.

Es importante saber que, aunque estos tratamientos han mostrado ser efectivos, pueden tener efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud para decidir el mejor plan para su situación.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Es fundamental que pida orientación a su profesional de la salud para recibir indicaciones personalizadas. Pueden ocurrir otros efectos secundarios. Por eso, hable sobre los posibles riesgos con su profesional de la salud o revise la información del medicamento.