Sobre la hiperglucemia en la diabetes
La hiperglucemia, o azúcar alta en la sangre, es una condición que puede presentarse en personas con diabetes. Significa que hay niveles altos de glucosa (azúcar) en la sangre. Hay dos tipos principales de hiperglucemia:
- Hiperglucemia en ayunas: ocurre cuando una persona con diabetes tiene niveles de azúcar por encima de 130 mg/dL después de pasar 8 horas o más sin comer ni beber.
- Hiperglucemia después de comer (posprandial): ocurre cuando una persona con diabetes tiene niveles de azúcar de 180 mg/dL o más 12 horas después de comer.
Tener el azúcar alta con frecuencia o por mucho tiempo puede causar varios síntomas y aumentar el riesgo de complicaciones graves con el tiempo. Es importante que las personas con diabetes controlen sus niveles de azúcar en la sangre y trabajen con su profesional de salud para manejar y controlar la hiperglucemia de forma eficaz.
Las causas principales del nivel alto de azúcar en la sangre (hiperglucemia) en personas con diabetes incluyen:
- Insulina insuficiente o que no funciona bien: En la diabetes tipo 1, el cuerpo no produce suficiente insulina. En la diabetes tipo 2, el cuerpo no usa la insulina de forma eficaz.
- Medicamentos para la diabetes: En algunos casos, los medicamentos recetados no logran controlar bien el azúcar en la sangre.
- Alimentación y estilo de vida: Comer demasiados carbohidratos o alimentos y bebidas azucaradas puede subir el azúcar en la sangre.
- Estrés: El estrés emocional o físico puede causar cambios hormonales que elevan el azúcar en la sangre.
- Enfermedad: Ciertas enfermedades, como la gripe, pueden estresar el cuerpo y subir el azúcar en la sangre.
Los factores de riesgo no modificables (que no se pueden cambiar) de la hiperglucemia en personas con diabetes son:
- Duración de la diabetes: Mientras más tiempo tenga diabetes, mayor es el riesgo de presentar hiperglucemia.
- Pubertad y embarazo: Los cambios hormonales durante la pubertad y el embarazo pueden afectar el control del azúcar.
- Cirugía de cataratas: Quienes se han sometido a cirugía de cataratas pueden tener mayor riesgo de presentar hiperglucemia.
Los factores de riesgo modificables (que sí se pueden cambiar) de la hiperglucemia en personas con diabetes son:
- Azúcar en la sangre alta (hiperglucemia): Un control deficiente del azúcar puede causar más episodios de hiperglucemia.
- Presión arterial alta (hipertensión): Puede empeorar el control del azúcar en la sangre.
- Grasas en la sangre altas (hiperlipidemia): La descomposición anormal de grasas en el cuerpo, con triglicéridos altos y colesterol HDL bajo (un tipo de colesterol), puede aumentar el riesgo de hiperglucemia.
- Exceso de peso: El exceso de peso puede dificultar que el cuerpo use la insulina de forma eficaz.
Estos factores de riesgo pueden variar de una persona a otra. Es fundamental que las personas con diabetes trabajen de cerca con sus profesionales de la salud para controlar el azúcar en la sangre de manera eficaz.
Los síntomas iniciales más comunes de la hiperglucemia (azúcar elevada en la sangre) en personas con diabetes incluyen:
- Sed
- Orinar con frecuencia
- Visión borrosa
- Dolor de cabeza
Cuando la hiperglucemia avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas, como:
- Aliento con olor a fruta
- Falta de aire
- Boca seca
- Debilidad
- Náuseas y vómitos
- Confusión
En algunos casos, cuando el nivel de azúcar en la sangre sigue subiendo sin control, pueden acumularse cetonas (un tipo de ácido) en la sangre y la orina. Esto puede causar síntomas graves, como aliento con olor a fruta, falta de aire, boca seca, debilidad, náuseas y vómitos, y confusión.
Es importante saber que los síntomas pueden variar de una persona a otra y no siempre están presentes. Si tiene síntomas que le preocupan o resultados de azúcar en la sangre inusualmente altos, busque ayuda médica o consulte con su profesional de la salud. Recuerde seguir siempre las indicaciones de su equipo de atención médica para controlar su diabetes.
Para diagnosticar la hiperglucemia en personas con diabetes, se suelen hacer estos exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen clínico general: ayuda a detectar problemas en vasos sanguíneos pequeños y grandes por la diabetes, hipertensión arterial y dislipidemia (grasas altas en la sangre).
- Análisis de sangre: incluye hemoglobina glucosilada (HbA1c) y prueba de creatinina en sangre. Estas pruebas ayudan a evaluar el control del azúcar y la función de los riñones.
- Examen de ojos: incluye biomicroscopía con lámpara de hendidura, fotografía del fondo de ojo y angiografía por tomografía de coherencia óptica (OCT-A). Sirve para evaluar la salud de los ojos y detectar signos de retinopatía diabética.
Para determinar la etapa o la gravedad de la hiperglucemia en personas con diabetes, se pueden hacer pruebas adicionales:
- Registro de episodios de hipoglucemia (azúcar baja) o hiperglucemia (azúcar alta): se anotan de forma sistemática para evaluar el control de la glucosa.
- Ajustes del tratamiento para la diabetes: se registran los cambios en el plan de tratamiento según los episodios de hipo o hiperglucemia.
- Métodos de control intensivo de la glucosa: se registra el uso de insulina por vena, infusión continua de insulina bajo la piel, agonista del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1) y/o la introducción de un esquema basal-bolo (insulina de acción prolongada más varias dosis de insulina rápida).
Estos exámenes, pruebas y procedimientos deben realizarse con la guía de un profesional de la salud. Esa persona puede darle recomendaciones personalizadas según su situación.
Los objetivos del tratamiento de la hiperglucemia (azúcar alta en la sangre) en personas con diabetes son lograr y mantener el control de la glucosa, prevenir o retrasar las complicaciones y mejorar la calidad de vida. Estas son las opciones recomendadas y cómo funcionan:
- Medicamentos:
- Sulfonilureas: Estimulan al páncreas para que produzca más insulina.
- Agonistas de GLP-1 (péptido similar al glucagón tipo 1): Aumentan la producción de insulina, enlentecen la digestión y reducen el apetito.
- Inhibidores de DPP-4 (dipeptidil peptidasa-4): Aumentan la liberación de insulina y disminuyen la liberación de glucagón (hormona que sube el azúcar).
- Diferentes tipos de insulina: Aportan insulina desde fuera para complementar la que produce su cuerpo.
- Procedimientos terapéuticos:
- Monitoreo de la glucosa: Revisar con regularidad el azúcar en la sangre ayuda a guiar las decisiones del tratamiento.
- Prueba de hemoglobina A1c (HbA1c): Muestra el promedio de su azúcar en los últimos 3 meses y ayuda a evaluar el control a largo plazo.
- Monitoreo de la glucosa después de las comidas (posprandial): Medir el azúcar tras comer es un indicador importante para decidir intervenciones.
- Cambios en el estilo de vida:
- Adherencia a los medicamentos: Tomar siempre sus medicamentos como se los recetaron es clave para lograr el control de la glucosa.
- Modificaciones del estilo de vida: Hacer actividad física con regularidad, bajar de peso si lo necesita y recibir terapia de nutrición médica (plan de alimentación guiado por un profesional) ayudan a controlar el azúcar en la sangre.
Es importante saber que las dosis de los medicamentos pueden variar según cada persona. Por eso, consulte con un profesional de la salud. Además, cada medicamento puede tener efectos secundarios; hable de ellos con su profesional de la salud.