Sobre la diabetes gestacional
La diabetes gestacional es un tipo de diabetes que aparece durante el embarazo. Significa que hay niveles de glucosa (azúcar) en la sangre más altos de lo normal en personas embarazadas que no tenían diabetes antes del embarazo. La mayoría de las personas con diabetes gestacional vuelven a tener niveles normales de azúcar en la sangre después del parto. Sin embargo, entre 30 y 70 de cada 100 pueden tenerla de nuevo en embarazos futuros. Además, cerca de 50 de cada 100 pueden desarrollar diabetes tipo 2 en los años siguientes al embarazo.
Por lo general, la diabetes gestacional se diagnostica entre las semanas 24 y 28 del embarazo. A menudo se detecta con pruebas de detección de rutina en el consultorio de su obstetra. Si no se trata, puede aumentar el riesgo de presión alta en el embarazo y de parto prematuro. Los bebés de personas con diabetes gestacional tienen más probabilidad de nacer con tamaño grande (macrosomía) y pueden tener niveles bajos de azúcar en la sangre después de nacer. Controlar el azúcar en la sangre durante el embarazo es importante para la salud de usted y del bebé.
La diabetes gestacional (DG) ocurre cuando los cambios hormonales del embarazo causan resistencia a la insulina, es decir, las células del cuerpo no responden bien a la insulina. Si el páncreas no produce suficiente insulina para compensar, sube el azúcar en la sangre. Los factores genéticos y el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 también pueden influir.
Factores de riesgo no modificables de la DG:
- Antecedentes familiares de DG o de diabetes tipo 2
- Haber tenido DG en un embarazo anterior
- Edad materna avanzada (mayor de 35 años)
- Origen étnico (algunos grupos étnicos tienen mayor riesgo)
Factores de riesgo modificables de la DG:
- Sobrepeso u obesidad
- Aumento excesivo de peso durante el embarazo
- Vida sedentaria
- Alimentación poco saludable
- Fumar
Es importante saber que mantener un estilo de vida saludable, con ejercicio regular y una alimentación equilibrada, puede ayudar a reducir el riesgo de DG. Sin embargo, cada persona es diferente. Consulte con su profesional de la salud para recibir orientación personalizada.
Los síntomas tempranos más comunes de la diabetes gestacional incluyen:
- Sed extrema
- Cansancio
- Orinar con frecuencia y en gran cantidad
- Azúcar en la orina
- Muchas infecciones de la vejiga, la vagina o la piel
- Visión borrosa
- Náuseas
A medida que la diabetes gestacional avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas, como:
- Más sed
- Orinar con más frecuencia
- Pérdida de peso a pesar de tener más apetito
- Cansancio
- Náuseas o vómitos
- Infecciones por hongos
- Visión borrosa
Es importante saber que muchas mujeres con diabetes gestacional no tienen síntomas importantes, y algunas no tienen ningún síntoma. Por eso se recomiendan pruebas de detección de diabetes gestacional para todas las mujeres embarazadas. Si tiene alguno de estos síntomas, comuníquese con su médico para una evaluación y orientación.
Para diagnosticar la diabetes gestacional, comúnmente se realizan estos exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen físico: El profesional de la salud le revisará si hay señales relacionadas con la diabetes gestacional, como aumento de peso excesivo, hinchazón o signos de presión arterial alta. Esto puede indicar complicaciones.
- Pruebas de laboratorio: Se pueden recomendar pruebas específicas, como tomar una muestra de sangre, para revisar los niveles de glucosa.
- Prueba de carga de glucosa: Esta prueba consiste en beber una bebida con mucha glucosa y luego tomarle una muestra de sangre para medir la glucosa. Un resultado de 135 mg/dL o más puede indicar diabetes gestacional.
- Prueba de tolerancia oral a la glucosa (PTOG): Si la prueba de carga muestra glucosa alta, se puede recomendar una PTOG. Incluye ayunar durante 8 horas (no comer ni beber nada excepto agua), beber una solución con glucosa y tomar muestras de sangre en varios momentos para medir la glucosa.
Para determinar el grado o la gravedad de la diabetes gestacional, se pueden realizar además:
- Pruebas de laboratorio de control: Se hacen de forma periódica para vigilar la glucosa y ver qué tan bien se controla la enfermedad.
- Vigilancia del crecimiento del bebé: Se pueden hacer ecografías para vigilar el crecimiento y el desarrollo del bebé.
- Prueba sin estrés: Mide la frecuencia cardíaca del bebé cuando se mueve para evaluar su bienestar.
- Perfil biofísico: Combina una ecografía con una prueba sin estrés para evaluar la salud general del bebé.
Es importante consultar con su profesional de la salud para recibir consejos y recomendaciones personalizadas sobre los exámenes, pruebas y procedimientos para diagnosticar y manejar la diabetes gestacional.
Los objetivos del tratamiento de la diabetes gestacional son controlar los niveles de azúcar en la sangre y reducir el riesgo de complicaciones para usted y su bebé durante el embarazo y en el parto. Estos son los tratamientos recomendados y cómo ayudan:
- Cambios en la alimentación: Un plan de alimentación saludable es clave para controlar el azúcar en la sangre. Incluya alimentos ricos en fibra, como cereales integrales, verduras y frutas. Limite las grasas saturadas, evite las grasas trans y reduzca los dulces y los alimentos con azúcar añadida.
- Actividad física: Hacer ejercicio con regularidad ayuda a controlar el azúcar en la sangre y reduce el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 más adelante. Consulte con un profesional de la salud para saber qué tipo y cuánto ejercicio es seguro durante el embarazo.
- Control del azúcar en la sangre: Medirse el azúcar en la sangre (glucosa) con regularidad ayuda a tomar decisiones de tratamiento a tiempo. Según los resultados, se pueden ajustar la alimentación, el ejercicio o los medicamentos si hace falta.
- Insulina: Si la alimentación y el ejercicio no son suficientes, puede necesitar insulina. Las inyecciones de insulina suelen ser el tratamiento de primera elección para la diabetes gestacional y no tienen efectos que dañen al bebé.
Es importante consultar con un profesional de la salud sobre los tipos específicos de medicamentos, terapias o procedimientos que puedan recomendarse para su situación. La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores, por lo que es esencial recibir consejos personalizados de un profesional de la salud. Pueden ocurrir otros efectos secundarios; hable sobre los posibles riesgos con su profesional de la salud o revise la información que viene con su medicamento.