Sobre el bruxismo (rechinar los dientes)

Descripción general

El bruxismo es una actividad repetitiva y sin función de los músculos que usa para masticar (músculos masticatorios). Se caracteriza por apretar o rechinar los dientes. También puede incluir tensar o empujar la mandíbula inferior.

El bruxismo puede ocurrir mientras duerme (bruxismo del sueño) o mientras está despierto (bruxismo en vigilia). Es importante saber que el bruxismo no se considera un trastorno por sí solo en personas por lo demás sanas.

Su frecuencia varía: afecta a entre 8 y 31 de cada 100 adultos, y a cerca de 40 a 50 de cada 100 personas jóvenes. Las mujeres pueden presentarlo con más frecuencia, en parte por mayor sensibilidad al estrés y porque tienden a informarlo más.

Causas y factores de riesgo

Se cree que el bruxismo está influido por sustancias químicas del cerebro (neurotransmisores) en el sistema nervioso central. La causa exacta del bruxismo se desconoce.

Puede tener factores de riesgo físicos, psicológicos o genéticos, como:

  • Estrés: Los estudios han mostrado que las personas con alto riesgo de bruxismo viven con estrés diario. La ira y la frustración también pueden ser factores de riesgo.
  • Factores psicológicos: Tener rasgos de personalidad agresiva se asocia con mayor probabilidad de bruxismo.
  • Fumar y consumir alcohol, drogas recreativas y bebidas con cafeína pueden contribuir al bruxismo.
  • Genética: El bruxismo del sueño puede presentarse en familias.
  • Afecciones médicas: El bruxismo se ha relacionado con la enfermedad de Parkinson, la demencia, la epilepsia, la apnea del sueño y el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH).

En conclusión, el bruxismo puede tener múltiples causas y factores de riesgo. Comprender tanto los aspectos físicos como los psicológicos del bruxismo puede ser importante para controlarlo de forma eficaz.

Síntomas

Síntomas comunes del bruxismo (rechinar o apretar los dientes) incluyen:

  • Rechinar o apretar los dientes.
  • Dientes aplanados o astillados por la presión. El esmalte puede estar gastado.
  • Dolor de dientes.
  • Dientes flojos (que se aflojan por la fuerza al apretar o rechinar).
  • Mandíbula adolorida.
  • Dolor de mandíbula o de la cara que puede sentirse como dolor de oído.
  • Llagas por dentro de la mejilla.
  • Sueño interrumpido.

Si el bruxismo progresa o se vuelve más intenso, pueden aparecer otros síntomas:

  • Mala alineación de los dientes (maloclusión). Esto puede causar asimetría de la cara, cierre incompleto de los labios, respirar por la boca y mordida cruzada delante y atrás.
  • Dolor y problemas en la articulación temporomandibular (ATM).

Las personas con bruxismo durante el sueño pueden no darse cuenta de que aprietan o rechinan los dientes. Quienes duermen cerca pueden notar chasquidos, crujidos o ruidos de rechinar al mover la mandíbula. Además, el bruxismo del sueño puede causar dolor en la cara, dolor y rigidez en la mandíbula, dolor de cabeza leve y constante, dientes sensibles o rotos, dientes gastados, empastes rotos o flojos e incluso dolor que se refleja en otra zona, como dolor de oído.

Diagnóstico

Para diagnosticar el bruxismo (apretar o rechinar los dientes), se suelen hacer varios exámenes y pruebas:

Examen dental: Un dentista puede diagnosticar el bruxismo al recoger información sobre sus síntomas y hacer un examen de la boca y los dientes.

  • El dentista puede preguntar si otras personas han notado que rechina los dientes. También puede preguntar cómo se siente al despertar; por ejemplo, si la mandíbula, los dientes o las encías le duelen, o si tiene dolor de mandíbula, de oído o de cabeza. También puede preguntar si nota que aprieta los dientes durante el día.
  • Durante este examen, el dentista puede buscar señales como desgaste del esmalte dental; dientes aplanados, fracturados o astillados; coronas y empastes (rellenos) flojos o dañados; y músculos de la mandíbula aumentados de tamaño.

Según los hallazgos iniciales o factores individuales, se pueden hacer exámenes o pruebas adicionales:

  • Pruebas psicológicas: En algunos casos, se hacen para evaluar el nivel de ansiedad en personas con bruxismo. Esto puede ayudar a ver si hay relación entre la ansiedad y el bruxismo.
  • Estudio de polisomnografía (prueba del sueño): Si es necesario, se puede hacer para vigilar cómo duerme y detectar actividad muscular anormal durante el sueño. Esta prueba consiste en colocar electrodos en varias partes del cuerpo para medir las ondas cerebrales, la actividad muscular, la frecuencia cardíaca y los patrones de respiración.
  • Prueba genética llamada genotipificación: En ciertos estudios de investigación o casos especializados, se puede hacer para analizar marcadores genéticos específicos relacionados con el bruxismo.

Es importante saber que, aunque estos exámenes y pruebas ayudan a diagnosticar y a conocer la gravedad del bruxismo, la información que dan madres, padres o cuidadores también es clave. Sus observaciones tienen un papel importante para diagnosticar el bruxismo en niñas y niños.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento del bruxismo son reducir la tensión física, muscular y psicológica. Para lograrlo, se pueden usar varias opciones:

  • Férulas o protectores bucales: Un dentista puede recomendar un aparato hecho a la medida para mantener los dientes separados y evitar el daño por apretar la mandíbula y rechinar los dientes. La férula puede usarse de noche o de día, según el tipo de bruxismo.
  • Medicamentos: Se pueden recetar medicamentos para ayudar a manejar el bruxismo. Aunque no hay un medicamento específico que lo cure, el profesional de salud puede recomendar algunos para aliviar síntomas como tensión muscular y ansiedad. Estos pueden incluir relajantes musculares, ansiolíticos (medicamentos para la ansiedad) y antidepresivos.
  • Los relajantes musculares ayudan a relajar los músculos de la mandíbula y a reducir el apretar o rechinar.
  • Los ansiolíticos y los antidepresivos pueden ayudar a manejar el estrés y la ansiedad que contribuyen al bruxismo.
  • Terapias: Diferentes terapias pueden ayudar al tratar el bruxismo al abordar causas de fondo o aliviar síntomas. Algunas opciones comunes incluyen:
  • Fisioterapia: Ayuda a aliviar la tensión muscular y a mejorar la función de la mandíbula con ejercicios, estiramientos y técnicas manuales.
  • Terapia cognitivo-conductual (TCC): Es una terapia de conversación que se enfoca en identificar y cambiar pensamientos y conductas negativas. Puede ayudar a manejar el estrés, la ansiedad y otros factores emocionales que contribuyen al bruxismo.
  • Biorretroalimentación (biofeedback): Usa sensores para monitorear la actividad de los músculos de la mandíbula. Al darle información en tiempo real sobre la tensión, usted puede aprender a reconocer y controlar el hábito de apretar o rechinar.
  • Acupuntura: Consiste en insertar agujas muy delgadas en puntos específicos del cuerpo. Puede reducir la actividad muscular en la mandíbula y promover la relajación.
  • Procedimientos terapéuticos:
  • Corrección dental: El dentista puede ajustar o remodelar sus dientes para corregir la alineación o reparar las superficies de mordida, para que usted pueda masticar bien.

Cambios en los hábitos de salud: Hacer ciertos cambios en el estilo de vida también puede ayudar a manejar el bruxismo:

  • Técnicas para manejar el estrés: Como ejercicio, ejercicios de relajación (por ejemplo, respiración profunda) y actividades que promuevan la relajación (por ejemplo, yoga). Esto puede ayudar a reducir el apretar o rechinar los dientes.
  • Evitar sustancias estimulantes: Evitar o reducir el consumo de cafeína, tabaco, alcohol o drogas recreativas que pueden contribuir al bruxismo.
  • Mejorar la higiene del sueño: Mantener un horario de sueño constante, crear una rutina relajante antes de dormir y asegurar un ambiente cómodo para dormir puede mejorar la calidad del sueño y reducir episodios de bruxismo.

Es importante tener en cuenta que el tratamiento puede variar según su situación y la gravedad de los síntomas. Para un manejo completo del bruxismo, puede ser necesario un enfoque multidisciplinario con profesionales de la salud como dentistas, fisioterapeutas, psicólogos y médicos.

Evolución o complicaciones

Complicaciones del bruxismo (rechinar o apretar los dientes) incluyen:

  • Irregularidades en la alineación y la estructura de los dientes y las encías.
  • Hipersensibilidad de la pulpa del diente: el bruxismo puede aumentar la sensibilidad de la pulpa, que es la parte más interna del diente con nervios y vasos sanguíneos.
  • Movilidad dental: los dientes pueden aflojarse o volverse inestables por el exceso de rechinar o apretar.
  • Fracturas en los dientes o en tratamientos dentales: la presión excesiva puede causar grietas o fracturas en los dientes o en trabajos como empastes o coronas.
  • Desgaste de los dientes: es uno de los hallazgos más comunes en el bruxismo. Ocurre cuando se van gastando las superficies de los dientes por rechinar o apretar.
  • Dolor: el bruxismo puede causar dolor en la mandíbula, en la cara y hasta dolores de cabeza.
  • Trastornos temporomandibulares (TTM): son problemas que afectan la articulación de la mandíbula y los músculos que la mueven. El bruxismo se ha asociado con los TTM, que pueden causar síntomas como dolor en la articulación, rigidez o contractura muscular, ruidos en la articulación y cambios en la articulación con el tiempo.

Es importante saber que cada persona puede vivir el bruxismo de forma distinta. Si sospecha que tiene bruxismo o presenta complicaciones relacionadas, consulte a un profesional de la salud para recibir orientación personalizada y opciones de tratamiento adecuadas.