Sobre el mal aliento (halitosis)
La halitosis, o mal aliento, es un olor desagradable que sale de la boca. Puede tener varias causas. Es un problema común de salud bucal; muchas personas buscan tratamiento.
El mal olor suele relacionarse con compuestos volátiles de azufre, que son gases con azufre. Algunos ejemplos son el sulfuro de hidrógeno, el metanotiol (metil mercaptano) y el sulfuro de dimetilo.
La halitosis se puede diagnosticar con una evaluación clínica (prueba organoléptica: un profesional de salud huele y valora el aliento) o con cromatografía de gases, una prueba que mide y separa los gases responsables del olor.
Las bacterias anaerobias (bacterias que viven sin oxígeno) se consideran la causa principal del mal aliento. La superficie rugosa de la lengua, donde las bacterias se adhieren con facilidad, y que la saliva no logra limpiarla por completo, favorecen su aparición.
Entender y estudiar la halitosis sigue siendo importante por su alta frecuencia y por cómo afecta la vida social de las personas.
Las causas del mal aliento (halitosis) pueden clasificarse en factores de la boca y fuera de la boca.
- Causas en la boca: caries, enfermedad de las encías (enfermedad periodontal), capa en la lengua, pulpa del diente expuesta (la parte interna del diente) y dentaduras postizas que no se limpian con regularidad. Estas afecciones pueden causar descomposición de los tejidos y de aminoácidos (partes de las proteínas). Esto libera compuestos de azufre que se evaporan y causan mal olor.
- Causas fuera de la boca: infecciones de las vías respiratorias, sinusitis, problemas del aparato digestivo como reflujo y enfermedad inflamatoria intestinal (inflamación crónica del intestino), y enfermedades crónicas como diabetes, enfermedad del hígado o de los riñones. Otros factores, como condiciones psicológicas (por ejemplo, ansiedad social, depresión) y trastornos neurológicos (por ejemplo, problemas del olfato y del gusto), también pueden contribuir al mal aliento subjetivo (sensación de mal aliento).
Los factores de riesgo no modificables (que una persona no puede cambiar ni controlar) para el mal aliento incluyen la edad y las predisposiciones genéticas.
Los factores de riesgo modificables (que una persona puede cambiar o controlar) para el mal aliento se relacionan sobre todo con los hábitos y el estilo de vida. Incluyen:
- Mala higiene dental, como no cepillarse ni usar hilo dental todos los días.
- No limpiar bien las dentaduras postizas.
- Fumar.
- Comer alimentos de olor fuerte, como ajo y cebolla.
- Poca saliva por deshidratación.
Recuerde: es importante consultar con su dentista o profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso de la causa del mal aliento y el tratamiento adecuado.
El mal aliento (halitosis) en sí es un síntoma. Pueden aparecer otros síntomas junto con él. Estos pueden ayudar a su profesional de la salud a encontrar las posibles causas del mal aliento. Otros síntomas que pueden acompañar la halitosis incluyen:
- Capa blanca visible en la lengua
- Llagas en la boca
- Boca seca
- Encías doloridas o inflamadas
- Dolor de dientes
- Dientes flojos
Es importante saber que el mal aliento también puede ser señal de otras afecciones, como infecciones de los senos paranasales (sinusitis), infecciones crónicas de los pulmones, problemas del aparato digestivo, enfermedades de los riñones, enfermedades del hígado y diabetes. Si tiene mal aliento persistente o cualquiera de los síntomas mencionados, visite a un dentista o a un médico para evaluación y tratamiento adecuados.
Para diagnosticar la causa del mal aliento (halitosis), el profesional de la salud puede hacer lo siguiente:
- Historia clínica: Le preguntará sobre el mal aliento y otros síntomas, incluidas situaciones que lo mejoran o lo empeoran. También reunirá información sobre sus enfermedades, sus medicamentos y su alimentación (lo que come o bebe).
- Examen físico: Le examinará la boca para buscar señales de inflamación, hinchazón, llagas o enrojecimiento.
El profesional de la salud puede recomendar pruebas para analizar su aliento. Estas miden los niveles de compuestos como compuestos sulfurados volátiles (sustancias con azufre que se evaporan) o amoníaco, o buscan señales de ciertas bacterias que pueden causar mal aliento.
Es importante saber que los exámenes y pruebas que se recomienden o se realicen dependen de su situación particular, como otros problemas de salud que usted tenga.
Las metas del tratamiento para la halitosis (mal aliento) son reducir o eliminar el mal aliento y mejorar la salud bucal. Estos son tratamientos recomendados y cómo funcionan:
- Buena higiene bucal: Practique una higiene adecuada. Cepíllese los dientes dos veces al día (por la mañana y antes de dormir), use hilo dental todos los días y use enjuague bucal. Esto ayuda a quitar bacterias y restos de comida que causan mal aliento.
- Revisiones dentales periódicas: Visite al dentista dos veces al año para revisiones y limpiezas. Esto ayuda a detectar y tratar problemas que pueden causar halitosis, como caries o enfermedad de las encías.
- Limpieza de la lengua: Limpie la superficie de la lengua con un limpiador de lengua o con el cepillo de dientes. Esto quita bacterias y residuos que producen mal aliento.
- Pasta dental o enjuague antibacteriano: El dentista puede recomendar pasta dental o enjuague con agentes antibacterianos. Ayudan a eliminar bacterias en la boca y a refrescar el aliento.
- Limpieza profesional: Si hay enfermedad de las encías, puede ser necesaria una limpieza profesional con un dentista o higienista dental. Esto remueve la acumulación de bacterias en las bolsas entre las encías y los dientes.
- Probióticos: Los probióticos (bacterias beneficiosas) son un tema de investigación en curso. A veces se sugieren como tratamiento adicional para ayudar a prevenir la halitosis. Pueden frenar las bacterias que producen compuestos de azufre con mal olor.
Recuerde: lo mejor es consultar con su dentista u otro profesional de la salud para recibir consejos y recomendaciones personalizadas. La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Los efectos secundarios pueden ocurrir. Para el uso correcto y la información sobre efectos secundarios, consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con los medicamentos.