Acerca del absceso dental

Descripción general

Un absceso dental es una bolsa de pus que se forma dentro de un diente, en las encías o en los huesos que sostienen los dientes. Ocurre cuando bacterias infectan la parte blanda del diente. La causa más común es una caries sin tratar, pero también puede aparecer por enfermedad de las encías o por lesiones en la boca.

Síntomas de un absceso dental:

  • Dolor que late en la zona afectada.
  • Dolor al masticar.
  • Dolor en el oído, la mandíbula y el cuello.
  • Diente oscuro o flojo.
  • Encías hinchadas y rojas.
  • Mal aliento o mal sabor en la boca.

Si no se trata, la infección puede propagarse y causar síntomas graves, como fiebre alta, dificultad para tragar, dificultad para respirar e hinchazón en la cara o el cuello.

Es importante que usted consulte a un profesional de la salud para el diagnóstico y tratamiento del absceso dental, para evitar más complicaciones.

Causas y factores de riesgo

Las causas principales de un absceso dental se relacionan con infecciones por bacterias. Estas son las causas más comunes:

  • Caries sin tratar: Las bacterias forman placa y pueden causar caries. Si no se tratan, las caries llegan a la pulpa (la parte interna del diente) y se infectan. Esto puede causar un absceso dental.
  • Enfermedad de las encías (periodontitis): La infección e inflamación de las encías puede hacer que se separen de los dientes. Se forman bolsas donde se acumulan bacterias y puede aparecer un absceso.
  • Lesión reciente en la boca: Un golpe o una cirugía en la boca puede aumentar el riesgo de absceso dental.

Factores de riesgo no modificables (no se pueden cambiar para bajar el riesgo):

  • Edad y sexo: Los abscesos dentales son más comunes en hombres y suelen ocurrir, en promedio, alrededor de los 34 años.

Factores de riesgo modificables (sí se pueden cambiar para bajar el riesgo):

  • Mala higiene oral: No cepillarse y no usar hilo dental bien y con regularidad permite que se acumule placa, lo que aumenta el riesgo de abscesos dentales.
  • Caries sin tratar: Ignorar las caries y no atenderlas puede causar abscesos.
  • No acudir a chequeos dentales regulares: Ir al dentista con regularidad ayuda a detectar y tratar problemas de la boca a tiempo.

Recuerde: Mantener una buena higiene bucal y buscar atención dental cuando la necesite es esencial para reducir el riesgo de abscesos dentales.

Síntomas

Los síntomas más comunes al inicio de un absceso dental (infección con pus en un diente) incluyen:

  • Dolor de muela fuerte y continuo
  • Hinchazón de la cara o la mandíbula
  • Bulto en la encía, como una espinilla con pus

Si el absceso dental empeora o llega a ser más grave, pueden presentarse:

  • Dolor al morder o al tocar la zona afectada
  • Sensibilidad al comer o beber cosas calientes o frías
  • Sabor desagradable en la boca
  • Fiebre
  • Sentirse mal en general
  • Dificultad para abrir la boca
  • Dificultad para tragar
  • Problemas para dormir

A veces, el dolor por un absceso dental puede extenderse al oído, la mandíbula y el cuello. Qué tanto duele y dónde duele pueden variar según el tipo de absceso. Es importante ir al médico lo antes posible si nota cualquiera de estos síntomas. Tenga en cuenta que esta información no sustituye el consejo médico profesional. Hable con un profesional de la salud para recibir un diagnóstico y tratamiento adecuados.

Diagnóstico

Para diagnosticar un absceso dental, suelen realizarse estos exámenes y pruebas:

  • Examen físico: Un profesional de la salud le examina para evaluar el aspecto y los síntomas del absceso, sobre todo si está en la piel o en la boca.
  • Estudios de imagen: Si hace falta, el médico puede pedir una resonancia magnética (RM), una tomografía computarizada (TC) o un ultrasonido para confirmar si hay un absceso dentro del cuerpo.

Para saber qué tan grave es un absceso dental, pueden hacerse exámenes y pruebas adicionales:

  • Examen dental: El dentista revisa los dientes para buscar caries, desgaste por apretar o rechinar los dientes, problemas en el esmalte (la capa dura del diente), o para ver qué tipo de dientes tiene (de leche, mixtos o permanentes).
  • Fotos dentro de la boca: Se pueden tomar fotos de los dientes desde distintos ángulos para registrar cualquier problema.
  • Examen microbiológico: Se pueden tomar muestras con un hisopo de las áreas con inflamación en la boca para saber qué gérmenes causan el problema.

Es importante que estos exámenes y pruebas los realicen profesionales de la salud. Pregunte a su dentista o a su proveedor de atención médica cuáles son adecuados para su situación.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento de un absceso dental son eliminar la infección, aliviar el dolor y prevenir complicaciones. Estas son las opciones de tratamiento y cómo ayudan a lograr esas metas:

  • Drenaje: Su dentista puede hacer un pequeño corte en el absceso para drenar el pus y limpiar el área con una solución salina (agua con sal estéril). Esto ayuda a quitar la fuente de la infección.
  • Tratamiento de conducto: En este procedimiento, su dentista abre un orificio en el diente afectado para drenar el absceso y retirar la pulpa infectada (el nervio y tejido dentro del diente). Luego se llena y sella el espacio interno para evitar una reinfección. Se puede colocar una corona al diente para darle más resistencia.
  • Extracción del diente: Si el diente está muy dañado y no se puede salvar, puede ser necesaria una extracción. Esto elimina la fuente de la infección y evita que se propague.
  • Antibióticos: A menudo los dentistas recetan antibióticos para matar las bacterias y detener su propagación. Sin embargo, los antibióticos solos pueden no tratar por completo un absceso dental, porque controlan la infección pero no corrigen la causa.

Además de estos tratamientos, tratar los problemas de fondo como caries o enfermedad de las encías es clave para prevenir futuros abscesos. Esto puede incluir empastar caries, tratar la enfermedad de las encías, o usar procedimientos como raspado y alisado radicular (limpieza profunda debajo de la encía). Cambios en sus hábitos, como mantener una buena higiene bucal, también pueden ayudar a prevenir abscesos dentales en el futuro.

Recuerde: es importante consultar con su dentista para recibir consejos personalizados, ya que el enfoque del tratamiento puede variar según su situación. La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para usted. Pueden ocurrir otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre posibles efectos secundarios.