Acerca del síndrome de Gilbert
El síndrome de Gilbert es una afección hereditaria del hígado. En esta afección, el hígado no puede procesar por completo una sustancia llamada bilirrubina. La bilirrubina se produce cuando el cuerpo descompone glóbulos rojos viejos. En el síndrome de Gilbert, la bilirrubina se acumula en la sangre. Esto causa niveles altos de bilirrubina (hiperbilirrubinemia). Puede dar un color amarillo leve a la piel y a los ojos, conocido como ictericia.
Sin embargo, el síndrome de Gilbert por lo general es inofensivo y no requiere tratamiento. Se calcula que entre 3 y 7 de cada 100 personas en Estados Unidos tienen el síndrome de Gilbert; algunos estudios sugieren que podría ser hasta 13 de cada 100. Es importante saber que el síndrome de Gilbert por lo general no afecta la función del hígado ni causa problemas de salud importantes.
El síndrome de Gilbert es una condición genética causada por un cambio (mutación) en el gen UGT1A1. Este cambio reduce la producción de una enzima llamada UGT de la bilirrubina (enzima que ayuda a descomponer la bilirrubina). Como resultado, el cuerpo no procesa bien la bilirrubina y aumentan sus niveles en la sangre.
Se hereda de los padres, y es más probable si ambos padres transmiten el gen.
Al ser una condición genética heredada, el síndrome de Gilbert no tiene factores de riesgo modificables (factores que se pueden cambiar). Sin embargo, algunos factores pueden provocar síntomas en personas con síndrome de Gilbert. Estos incluyen:
- Estrés
- Ejercicio
- Ayuno (no comer)
- Deshidratación (falta de líquidos)
- Consumo de alcohol
- Enfermedad
- Menstruación (tener el periodo)
Se recomienda mantener un estilo de vida saludable, con actividad física regular y una alimentación equilibrada. Sin embargo, consulte con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados.
El síntoma temprano más común del síndrome de Gilbert es la ictericia leve (color amarillo en la piel y en la parte blanca de los ojos). Sin embargo, es importante saber que alrededor de 30 de cada 100 personas con síndrome de Gilbert puede que nunca tengan ningún síntoma.
Otros síntomas que pueden aparecer cuando suben los niveles de bilirrubina (una sustancia que puede poner la piel amarilla) en personas con síndrome de Gilbert incluyen:
- Náuseas y diarrea
- Molestia leve en el abdomen
- Cansancio
- Debilidad
- Picazón (en casos extremos)
Para diagnosticar el síndrome de Gilbert, los profesionales de la salud suelen realizar los siguientes exámenes y pruebas:
- Examen físico: El profesional de la salud buscará señales de un problema médico, como dolor, hinchazón o bultos en el cuerpo.
- Análisis de laboratorio: Puede incluir una muestra de sangre para medir la bilirrubina (una sustancia que puede subir en esta afección). También pueden hacer otras pruebas de sangre, incluso pruebas para ver cómo funciona su hígado, para descartar otras enfermedades del hígado.
- Estudios de imagen: En algunos casos, pueden recomendar estudios como tomografía computarizada o ultrasonido para descartar otras afecciones que puedan causar niveles anormales de bilirrubina.
- Biopsia del hígado: Aunque no se hace con frecuencia para el diagnóstico del síndrome de Gilbert, en ciertos casos se puede indicar para confirmar el diagnóstico o descartar otras enfermedades del hígado.
En general, el síndrome de Gilbert se considera una afección benigna, sin progresión ni complicaciones importantes. Sin embargo, si le preocupa qué tan grave es su afección, hable con su profesional de la salud.
Recuerde que cada caso es distinto. Lo mejor es consultar con su profesional de la salud para recibir orientación personalizada sobre los exámenes y pruebas para el síndrome de Gilbert.
El síndrome de Gilbert por lo general no causa problemas de salud graves y no requiere tratamiento. Los episodios periódicos de ictericia (color amarillo en la piel y en la parte blanca de los ojos) se resuelven por sí solos. Las recomendaciones generales para un estilo de vida saludable y para manejar el estrés se pueden aplicar al síndrome de Gilbert. Estas incluyen:
Terapias:
- Terapia conductual: ayuda a manejar el estrés y los síntomas con técnicas de relajación como música, meditación, yoga u otras actividades que favorecen la calma.
Cambios en los hábitos de salud:
- Duerma suficiente: procure dormir entre 7 y 8 horas cada noche.
- Siga una rutina constante: ayuda a regular las funciones del cuerpo.
- Evite el ejercicio intenso: si hace sesiones intensas, manténgalas cortas (menos de 10 minutos) y priorice el ejercicio ligero a moderado por al menos 30 minutos al día.
- Manténgase bien hidratado, especialmente durante el ejercicio, en clima caluroso y cuando esté enfermo.
- Coma de forma equilibrada: coma a horarios regulares y evite el ayuno o reducir de forma extrema las calorías.
- Limite el consumo de alcohol: lo mejor es evitarlo si tiene cualquier problema del hígado.
Estas medidas buscan ayudar a las personas con síndrome de Gilbert a llevar un estilo de vida saludable. En general, las personas con síndrome de Gilbert pueden vivir una vida larga y saludable. No presentan problemas médicos a largo plazo. Recuerde consultar a su profesional de la salud antes de hacer cualquier cambio o empezar tratamientos nuevos.