Acerca de la atresia esofágica y la fístula traqueoesofágica
La atresia esofágica (AE) es un defecto de nacimiento en el que el esófago, el tubo que lleva la comida de la boca al estómago, no se desarrolla bien. En la AE, la parte superior del esófago no se conecta con la parte inferior ni con el estómago. Esto puede causar problemas para tragar y para la digestión.
La fístula traqueoesofágica (FTE) suele estar asociada con la AE. Es una condición en la que hay una conexión anormal entre el esófago y la tráquea, que es el tubo que lleva aire a los pulmones. Esta conexión permite que líquidos del esófago entren en las vías respiratorias, lo que puede causar dificultad para respirar.
Ambas condiciones requieren atención médica, por lo general mediante cirugía, para reparar y recuperar la función normal. Es importante que usted consulte con un profesional de la salud para recibir un diagnóstico adecuado y conocer las opciones de tratamiento.
La atresia esofágica (AE) y la fístula traqueoesofágica (FTE) ocurren cuando se interrumpe el desarrollo del esófago y la tráquea en las primeras etapas del embarazo. No se conocen con exactitud las causas, pero hay varios factores de riesgo.
Factores de riesgo que no se pueden cambiar:
- Factores genéticos: Ciertas anomalías genéticas o síndromes, como el síndrome VACTERL o el síndrome CHARGE (grupos de defectos de nacimiento), se han relacionado con un mayor riesgo de AE y FTE.
- Edad materna: Cuando la madre tiene más edad, el riesgo de AE y FTE es mayor.
Factores de riesgo que sí se pueden cambiar:
- Tabaquismo materno: Fumar durante el embarazo aumenta el riesgo de AE y FTE.
- Consumo de alcohol materno: Beber mucho alcohol durante el embarazo puede aumentar el riesgo de AE y FTE.
- Uso de medicamentos maternos: Algunos medicamentos, como ciertos anticonvulsivos (medicamentos para las convulsiones), se han relacionado con un mayor riesgo de AE y FTE cuando se toman durante el embarazo.
Es importante saber que estos factores pueden aumentar la probabilidad de que se presenten AE y FTE, pero no garantizan que ocurran. Si tiene inquietudes sobre estas afecciones, consulte con un profesional de la salud para recibir orientación personalizada.
Los síntomas tempranos más comunes de la atresia esofágica y la fístula traqueoesofágica (AE/FTE) incluyen:
- No poder tragar bien
- Dificultad para respirar
- Mucha saliva o moco
- Burbujas blancas y espumosas en la boca
- Aspiración (entrada) de jugos del estómago, saliva, moco u otras secreciones a los pulmones, lo que causa problemas para respirar
- Arcadas (ganas de vomitar)
- Tos
- Atragantamiento
A medida que la AE/FTE avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas comunes:
- Infecciones del pulmón repetidas (neumonía)
- Episodios de cianosis (cuando la piel, los labios o la lengua se ponen azulados o grisáceos por falta de oxígeno en la sangre)
- Aletas de la nariz muy abiertas al respirar
Es importante saber que los síntomas pueden variar de una persona a otra, y no todas las personas con AE/FTE tendrán los mismos síntomas ni con la misma intensidad. Lo mejor es consultar con un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.
Para diagnosticar la atresia esofágica (el esófago no está completamente conectado) y la fístula traqueoesofágica (hay una abertura anormal entre la tráquea y el esófago), suelen hacerse estos exámenes y pruebas:
- Examen físico: El profesional de salud buscará señales de un problema, como dolor, hinchazón o la presencia de masas en el cuerpo.
- Pruebas de laboratorio: Se pueden recomendar pruebas específicas, como análisis de sangre, para obtener más información sobre la afección.
- Estudios de imagen: Radiografías o resonancias magnéticas pueden mostrar el sitio de la fístula y el grado de la atresia.
- Procedimientos clínicos: Se pueden hacer otros procedimientos para ayudar a determinar el diagnóstico. Dependen del sistema del cuerpo que se evalúe e incluyen la manometría (mide la presión y el movimiento del esófago) y el monitoreo del pH (mide el ácido en el esófago).
Para determinar la etapa o la gravedad de la atresia esofágica y la fístula traqueoesofágica, también se pueden usar:
- Radiografía de tórax o tomografía computarizada (TC) de alta resolución: Estos estudios evalúan el impacto de infecciones repetidas, aspiración crónica (entrada de comida o líquido en los pulmones) o la presencia de una masa en el mediastino (área entre los pulmones).
- Pruebas de función pulmonar: Muestran si hay una disminución del flujo espiratorio máximo (la cantidad de aire que puede expulsar de golpe) y ayudan a identificar traqueomalacia (tráquea débil) o compresión de la arteria innominada (una arteria grande en el pecho).
- Polisomnografía nocturna: Puede ayudar a medir el impacto de la obstrucción y a planear retirar la cánula de traqueostomía en niños con traqueostomía.
Es importante consultar con su profesional de salud para decidir qué exámenes, pruebas y procedimientos son adecuados para su situación.
Los objetivos del tratamiento de la atresia esofágica (AE) y la fístula traqueoesofágica (FTE) son volver a conectar el esófago, cerrar la fístula y ayudar a que la persona trague con normalidad. Estos son los tratamientos recomendados y cómo ayudan:
- Reparación quirúrgica: El tratamiento principal es una cirugía para cerrar la fístula traqueoesofágica y unir los dos extremos del esófago. Esto restaura la continuidad del esófago y permite que la comida pase de la boca al estómago con normalidad.
- Dilatación endoscópica: Después de la cirugía, pueden formarse estrecheces en la zona donde se unieron los extremos del esófago (estenosis). La dilatación endoscópica es un procedimiento en el que se usa un globo o un tubo especial para ensanchar el área estrecha. Así mejora la capacidad de tragar.
- Cambios en los hábitos de salud: Después de la cirugía, es importante hacer ciertos cambios para apoyar la recuperación. Esto puede incluir evitar alimentos que irriten o se puedan atorar, comer porciones más pequeñas con mayor frecuencia y mantener una buena higiene bucal.
- Medicamentos: No hay medicamentos específicos para tratar la AE y la FTE. Sin embargo, se pueden recetar medicamentos para controlar síntomas como el reflujo gastroesofágico (cuando el ácido del estómago sube al esófago) o las infecciones respiratorias que pueden ocurrir por estas condiciones.
- Terapias: Según las necesidades de cada persona, se pueden recomendar terapias adicionales, como terapia del habla y del lenguaje o terapia ocupacional, para tratar dificultades para tragar o retrasos en el desarrollo que a veces pueden presentarse.
Es importante saber que el plan de tratamiento puede variar según cada paciente. Para recibir consejos personalizados, consulte con un profesional de la salud.