Acerca de la hernia hiatal
Una hernia hiatal ocurre cuando el estómago u otros órganos del abdomen empujan a través de una abertura en el diafragma (el músculo que separa el pecho del abdomen) llamada hiato esofágico. Esto hace que parte del estómago se abulte hacia el pecho. Hay diferentes tipos de hernias hiatales:
- Hernias por deslizamiento (tipo I): aquí, el lugar donde el esófago se une al estómago se desliza hacia el pecho.
- Hernias paraesofágicas (tipos II a IV): en estos tipos, una parte del estómago sube junto al esófago.
Las hernias hiatales pueden no causar síntomas, pero a veces provocan dolor en el pecho, dificultad para tragar, falta de aire y acidez (ardor en el pecho). Para las hernias que causan síntomas o ciertos tipos, la cirugía puede ser una opción. La cirugía suele incluir volver a colocar la hernia en su sitio, quitar el saco de la hernia y ajustar la parte superior del estómago (un procedimiento llamado funduplicatura) para prevenir el reflujo ácido (cuando el ácido del estómago sube al esófago).
Una hernia hiatal ocurre cuando parte del estómago sube a través del diafragma, el músculo que separa el pecho del abdomen. No se entiende por completo por qué se debilita el diafragma.
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Los factores de riesgo no modificables de una hernia hiatal no se pueden controlar ni cambiar. Incluyen:
- Edad: Las hernias hiatales son más comunes en personas mayores de 50 años.
- Herencia (genes): Algunas personas pueden tener más riesgo de hernia hiatal por sus genes.
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Los factores de riesgo modificables de una hernia hiatal pueden verse influidos por los hábitos y el estilo de vida. Incluyen:
- Obesidad: El exceso de peso puede ejercer más presión sobre el diafragma y aumentar el riesgo de hernia.
- Esfuerzo: Hacer esfuerzo al levantar objetos pesados o durante las evacuaciones puede subir la presión en el abdomen y contribuir a una hernia.
- Embarazo: Un bebé en crecimiento puede empujar el estómago hacia arriba y causar hernia hiatal en algunas mujeres.
- Tos o vómitos frecuentes: Ambas cosas pueden aumentar la presión en el abdomen y, con el tiempo, provocar una hernia.
Aunque estos factores pueden aumentar las posibilidades de tener una hernia hiatal, no significa que vaya a suceder. Si le preocupa su riesgo, hable con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados.
Los síntomas iniciales más comunes de la hernia de hiato incluyen:
- Un bulto o protuberancia en la zona afectada, que puede desaparecer al acostarse y hacerse más visible al toser, ponerse de pie o agacharse.
- Molestia en la zona alrededor del bulto
A medida que la hernia de hiato avanza o es más grave, pueden presentarse otros síntomas comunes:
- Reflujo ácido, cuando el ácido del estómago sube hacia el esófago y causa ardor.
- Dolor en el pecho
- Dificultad para tragar
- Hinchazón del abdomen
- Eructos
- Dolor
- Sabor amargo en la garganta
Es importante saber que algunas hernias no causan ningún síntoma. Si sospecha que tiene una hernia o presenta alguno de estos síntomas, lo mejor es consultar con su profesional de la salud para un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.
Para diagnosticar la hernia de hiato, los médicos suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Endoscopia: Se pasa suavemente por la garganta un tubo delgado y flexible con una cámara para ver el esófago. Esto ayuda a ver si parte del estómago se empuja hacia arriba a través del diafragma.
- Manometría: Se introduce un tubo delgado por la nariz y hasta el esófago para medir la presión de los músculos y revisar qué tan bien funcionan los músculos del esófago y la válvula en la entrada del estómago.
- Monitoreo del pH: Esta prueba mide los niveles de ácido en el esófago para revisar si hay reflujo ácido. Se coloca una sonda pequeña justo encima del hiato (la abertura en el diafragma) para ver si el ácido del estómago sube.
- Esofagograma (prueba de deglución con bario): En esta radiografía, usted traga una solución de bario. El bario recubre el esófago y ayuda a los médicos a observar cómo baja la comida hacia el estómago.
Para revisar la etapa o la gravedad de una hernia de hiato, los médicos pueden recomendar pruebas adicionales:
- Pruebas de imagen: Las radiografías o los ultrasonidos (ecografías) muestran el tamaño y la posición de la hernia.
- Tomografía computarizada (TC): Esta prueba usa un medio de contraste (que se toma como bebida o se inyecta) para crear imágenes detalladas de la hernia y de los vasos sanguíneos cercanos.
- Resonancia magnética (RM): Esta prueba usa campos magnéticos y ondas de radio para obtener imágenes claras de los tejidos blandos, como el diafragma y los órganos cercanos.
Recuerde: estas son descripciones generales y las recomendaciones específicas pueden variar según su situación. Es importante consultar con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados sobre los exámenes, pruebas y procedimientos para diagnosticar y determinar la etapa o la gravedad de la hernia de hiato.
Los objetivos del tratamiento de la hernia hiatal son aliviar los síntomas y prevenir complicaciones. Estas son las opciones de tratamiento y cómo ayudan a lograrlo:
- Medicamentos: Su médico puede recetarle inhibidores de la bomba de protones (IBP). Estos medicamentos disminuyen el ácido del estómago. Menos ácido ayuda a aliviar el reflujo y permite que el esófago sane.
- Cambios en el estilo de vida: Algunos hábitos ayudan a bajar los síntomas de reflujo. Por ejemplo, comer comidas más pequeñas, evitar alimentos grasos y ácidos, y elevar la cabecera de la cama para prevenir el reflujo por la noche.
- Cirugía: En hernias grandes o que causan muchos problemas, puede necesitarse cirugía. La cirugía coloca el estómago de nuevo en su lugar y refuerza el diafragma. Esto reduce la posibilidad de hernias en el futuro.
- Hábitos saludables: Mantener un peso saludable, dejar de fumar y limitar el alcohol ayudan a controlar los síntomas y a bajar el riesgo de problemas por la hernia hiatal.
Cada una de estas opciones busca reducir los síntomas, prevenir complicaciones y mejorar su calidad de vida si tiene hernia hiatal. Recuerde consultar con su profesional de salud para decidir el plan de tratamiento más adecuado para su situación.