Opciones de tratamiento para la vasculitis (angiitis)
La vasculitis es una afección en la que los vasos sanguíneos se inflaman y esto puede dañar órganos específicos. También se conoce como angiitis o arteritis. La inflamación puede cambiar las paredes de los vasos, con cicatrices, estrechamiento, debilitamiento y engrosamiento.
El objetivo del tratamiento de la vasculitis cambia según la situación. El tratamiento busca:
- Evitar crisis repentinas y reducir el riesgo de daño permanente en los órganos.
- Mantener la enfermedad inactiva (remisión) o retrasar su avance.
- Controlar los síntomas y aliviar las molestias relacionadas.
Es importante saber que no existe un único tratamiento que cure la vasculitis. El enfoque es manejar y controlar la enfermedad. El plan puede variar según el tipo de vasculitis, la intensidad de los síntomas, su edad y su salud en general.
Recuerde: cada situación es única. Es esencial que usted trabaje de cerca con un profesional de la salud para definir el plan de tratamiento más adecuado para la vasculitis.
En el tratamiento de la vasculitis (inflamación de los vasos sanguíneos), las recomendaciones cambian según el tipo y la gravedad. Estas son otras intervenciones que pueden ayudar a mejorar los síntomas:
Medicamentos:
- Medicinas para el dolor de venta libre (analgésicos): En vasculitis leve, pueden dar alivio.
- Glucocorticoides (esteroides): Se usan para controlar rápido los brotes de vasculitis. Actúan con rapidez y suelen usarse al inicio del brote.
- Inmunosupresores: Se usan junto con glucocorticoides para tratar la vasculitis. Bajan la actividad del sistema inmunitario y reducen la inflamación en los vasos sanguíneos.
- Terapias biológicas: Estudios recientes han desarrollado terapias biológicas nuevas que actúan sobre moléculas específicas que causan la inflamación en la vasculitis. Han mostrado ser opciones más eficaces y con menos toxicidad para algunas personas.
- Medicinas contra la inflamación: Algunas que se usan para los síntomas de la artritis también pueden ayudar en la vasculitis de la piel. Por ejemplo, etanercept reduce la inflamación y la hinchazón de las articulaciones, y mejora los síntomas de la vasculitis cutánea.
- Medicinas antipalúdicas (contra la malaria): Se usan mucho en el tratamiento del lupus eritematoso sistémico (LES), que puede asociarse a vasculitis. Ayudan a prevenir la artritis y los problemas en la piel, y pueden mantener la enfermedad en remisión (sin actividad).
Procedimientos terapéuticos:
- Intercambio de plasma (plasmaféresis): En algunos casos graves de vasculitis, puede recomendarse este procedimiento. Consiste en retirar el plasma de la sangre de la persona y reemplazarlo con plasma de donante o un sustituto del plasma. Ayuda a eliminar anticuerpos dañinos y complejos inmunes de la sangre.
Autocuidado y cambios en hábitos de salud:
- Reposo y elevación: Guardar reposo y elevar las áreas afectadas ayuda a bajar la hinchazón.
- Dejar de fumar: Abandonar el tabaco se recomienda mucho. Mejora la salud en general y reduce el riesgo de complicaciones por la vasculitis.
- Moderación con el alcohol: Reducir o evitar el alcohol ayuda a cuidar la salud general y a minimizar posibles interacciones con medicamentos.
- Nutrición y cambios en la dieta: Una alimentación sana con frutas, verduras, granos integrales y proteínas magras apoya el bienestar y ayuda a manejar los síntomas.
- Cambios en la actividad: Hacer actividad física regular, según lo tolere, mejora la salud del corazón y mantiene la fuerza y la flexibilidad de las articulaciones.
Es importante hablar de estos tratamientos con un profesional de la salud. Esa persona le dará recomendaciones personalizadas según su condición y su historia médica. Tomará en cuenta el tipo y la gravedad de la vasculitis, otras enfermedades que tenga y posibles interacciones con sus medicamentos.