Cómo se diagnostica el hemangioma infantil (hemangioma en fresa)

Descripción general

Los hemangiomas infantiles, también llamados hemangiomas en fresa, son los tumores no cancerosos (benignos) más comunes en la niñez. La mayoría son pequeños y no causan problemas. Pero un pequeño porcentaje puede afectar cómo funciona el cuerpo, dejar cambios permanentes en la apariencia o, en casos raros, poner en riesgo la vida.

Para diagnosticar un hemangioma infantil, los médicos pueden usar una combinación de exámenes, pruebas y procedimientos. Estos incluyen:

  • Examen físico: Un médico observará el área afectada para buscar signos de un hemangioma infantil (también llamado hemangioma o “nevus” en fresa). Evaluará el tamaño, color, textura y ubicación de la mancha.
  • Historia médica: El médico puede preguntar cuándo apareció la mancha por primera vez y si ha habido cambios o síntomas relacionados.
  • Estudios de imagen: Según el caso, pueden recomendarse estudios de imagen para ver mejor el hemangioma y su efecto en estructuras cercanas, como:
  • Ultrasonido (ecografía): Esta prueba no invasiva usa ondas de sonido para crear imágenes del hemangioma y los tejidos alrededor. Ayuda a saber el tamaño y la profundidad de la mancha.
  • Resonancia magnética (RM): Usa imanes y ondas de radio para producir imágenes detalladas del hemangioma. Ayuda a identificar la ubicación y la extensión de las lesiones dentro del cuerpo.
  • Tomografía computarizada (TC): Combina rayos X con computadora para crear imágenes en corte transversal del hemangioma. Da información detallada sobre su tamaño, forma y relación con estructuras cercanas.
  • Biopsia: En algunos casos, puede recomendarse si hay dudas sobre la profundidad o si otros tejidos están comprometidos. Se extrae una muestra pequeña de tejido para examinarla al microscopio.

Para determinar el tipo, la gravedad o la extensión del hemangioma infantil, pueden hacerse exámenes o pruebas adicionales. Estas ayudan a identificar factores relacionados con sus características. Algunos ejemplos son:

  • Imágenes termográficas (termografía): Miden con precisión cambios de temperatura causados por un hemangioma. Pueden servir para vigilar su tamaño y extensión antes y durante el tratamiento.
  • Pruebas genéticas: En ciertos casos, si hay preocupación por factores hereditarios, pueden recomendarse para detectar cambios (mutaciones) en genes específicos asociados con hemangiomas.

Algunos especialistas que pueden participar en el diagnóstico de un hemangioma infantil incluyen:

  • Pediatras: A menudo son quienes primero evalúan y diagnostican el hemangioma infantil.
  • Dermatólogos: Se enfocan en problemas de la piel y pueden diagnosticar y manejar hemangiomas que afectan la piel.
  • Radiólogos: Interpretan estudios de imagen como ultrasonidos, RM y TC para describir con detalle las características del hemangioma.
  • Cirujanos: Cuando se necesita cirugía, cirujanos especializados pueden participar en el diagnóstico y en planear el tratamiento de hemangiomas complejos o profundos.

Recuerde que cada caso es único. No todos los bebés con hemangioma infantil necesitan muchas pruebas o procedimientos. El enfoque diagnóstico depende de la situación de cada paciente y de las recomendaciones del equipo de salud.

Esta información es solo educativa. Si le preocupa la salud de su bebé o su niño, o sospecha que puede tener un hemangioma infantil, consulte a un profesional de la salud. Esa persona podrá darle consejos personalizados según la historia médica y el examen de su hijo.