Acerca del síndrome del desfiladero torácico

Descripción general

El síndrome de la salida torácica (TOS, por sus siglas en inglés) es un problema en el que los nervios, las arterias y las venas en la parte baja del cuello y la parte alta del pecho (la salida torácica) están bajo presión o se comprimen. Esta presión puede causar dolor en el brazo, el hombro y el cuello.

Según el tipo de TOS, los síntomas varían. Pueden incluir dolor, debilidad, entumecimiento u hormigueo, cambios en el color de la piel, hinchazón, pérdida de masa muscular, venas sobresalientes y manos frías. En casos más graves, puede haber un aneurisma (una zona débil y dilatada en una arteria) o coágulos de sangre.

Los casos graves de TOS son poco comunes y solo un pequeño porcentaje llega a ser grave. Es importante que un médico le haga un diagnóstico correcto, para tratar sus síntomas de forma adecuada.

Causas y factores de riesgo

El síndrome de la salida torácica (en inglés, TOS) puede tener varias causas y factores de riesgo que aumentan la posibilidad de presentarlo. Veámoslos:

  • Variaciones anatómicas: Algunas personas nacen con una costilla extra cerca del cuello (costilla cervical) o tienen un crecimiento anormal de la primera costilla, la clavícula o un músculo del cuello llamado escaleno. Estas variaciones pueden aumentar el riesgo porque reducen el espacio disponible y ejercen presión en la parte baja del cuello y la parte alta del pecho (salida torácica).
  • Lesiones o traumas: El latigazo cervical (lesión del cuello por sacudida), las lesiones por uso excesivo, los movimientos repetidos por encima de la cabeza (como en trabajos que requieren usar las manos sobre la cabeza), las lesiones deportivas y otras lesiones en la parte alta del cuerpo también pueden aumentar el riesgo.
  • Postura encorvada: Una mala postura, como llevar la cabeza hacia adelante y tener los hombros redondeados o encorvados por pasar mucho tiempo frente a pantallas, puede contribuir a este síndrome.
  • Levantar cargas pesadas: Levantar cargas pesadas con frecuencia puede forzar la parte alta del cuerpo y aumentar el riesgo. Usar una técnica adecuada para levantar y pedir ayuda cuando la necesite puede reducir este riesgo.
  • Cáncer: Aunque es raro, el crecimiento de un tumor en el cuello puede comprimir la salida torácica.
  • Otros factores: Músculos muy desarrollados (por ejemplo, por culturismo), aumento de peso y mala postura pueden ejercer presión adicional sobre los nervios y los vasos sanguíneos en la salida torácica.

Es importante saber que estos factores de riesgo no garantizan que usted tendrá el síndrome, y hay personas que lo presentan sin tener estos factores. Si le preocupa su riesgo, consulte a su profesional de la salud para recibir consejos personalizados.

Síntomas

El síndrome de la salida torácica (SST) ocurre cuando se comprimen los nervios y/o los vasos sanguíneos en la salida torácica. La salida torácica es el espacio entre la clavícula y la primera costilla. Los síntomas del SST pueden variar según el tipo que usted tenga.

Hay tres tipos principales de SST:

  • SST neurogénico: es la forma más común y representa la mayoría de los casos. Ocurre cuando se comprimen los nervios en la salida torácica.
  • SST venoso: sucede cuando se comprime una o más venas debajo de la clavícula.
  • SST arterial: es la forma más rara y la más peligrosa. Ocurre cuando se comprimen las arterias debajo de la clavícula. En casos graves puede causar un aneurisma.

Síntomas tempranos comunes del SST:

  • Dolor: puede haber dolor en la clavícula, el hombro, el cuello o la mano.
  • Debilidad: es común la debilidad en el brazo y el hombro.
  • Entumecimiento u hormigueo: algunas personas sienten entumecimiento u hormigueo en los dedos y la mano.
  • Cambios de color en la mano: puede haber palidez u otros cambios de color.

A medida que el SST avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer más síntomas. Estos varían según qué nervios o vasos sanguíneos estén afectados por la compresión:

  • Pérdida de masa muscular (atrofia): en la parte carnosa del pulgar o de la mano, los músculos pueden encogerse o debilitarse.
  • Hinchazón: la hinchazón en el brazo o la mano puede significar un coágulo de sangre; es un síntoma que debe tomarse en serio.
  • Fuerza de la mano débil: puede notar un agarre más débil.
  • Manos frías: algunas personas notan que las manos se sienten frías al tacto.
  • Venas sobresalientes: en casos graves, las venas del brazo afectado pueden notarse más.
  • Aneurisma o embolia: aunque es raro, los casos graves de SST pueden causar un aneurisma (abultamiento anormal de un vaso sanguíneo) o una embolia (bloqueo de un vaso sanguíneo).

Es importante saber que solo un pequeño porcentaje de los casos de SST se vuelve grave. La mayoría de las personas con SST mejora con ejercicio y fisioterapia. Sin embargo, las personas con SST vascular y con SST neurogénico verdadero pueden necesitar cirugía para aliviar la presión sobre el vaso sanguíneo o el nervio afectado.

Diagnóstico

Para diagnosticar el síndrome de salida torácica (en inglés, TOS), el personal de salud puede hacer varios exámenes, pruebas y procedimientos. Esto ayuda a encontrar señales físicas del problema y a saber qué tan grave o en qué etapa está. Métodos de diagnóstico más comunes:

  • Examen físico: Durante el examen físico, el personal de salud busca señales de un problema, como dolor, hinchazón o bultos (masas) en el cuerpo. También puede usar procedimientos de rutina para revisar distintos sistemas del cuerpo.
  • Maniobras provocativas: Se usan movimientos específicos de los brazos y los hombros para causar de nuevo los síntomas típicos, como dolor, parestesias (hormigueo o sensaciones anormales) o falta de pulso. Maniobras comunes incluyen la prueba de esfuerzo con los brazos elevados (EAST), la prueba de tensión del miembro superior (ULTT) y la prueba de Adson.
  • Evaluación ósea: Consiste en revisar la columna cervical y torácica, la primera costilla y diferentes articulaciones del área del hombro para buscar problemas de huesos que puedan contribuir al síndrome.
  • Evaluación muscular: Se revisa la fuerza y la coordinación de los músculos del cuello, el pecho y el hombro, como los escalenos (en el cuello), los pectorales, el trapecio y los músculos de la cintura escapular (alrededor del hombro).
  • Examen neurológico: Incluye probar los reflejos y la sensibilidad en personas con sospecha de este síndrome. Perder la capacidad de sentir vibraciones es una señal de alarma.
  • Estudios de imagen: El personal de salud puede pedir radiografías, tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM), además de ecografía (ultrasonido), para revisar el tórax y detectar cualquier hallazgo anormal. En este síndrome, las radiografías simples se usan para buscar costillas cervicales, y la ecografía se usa para estudiar estrechamientos en los vasos sanguíneos.

Es importante dar seguimiento con su profesional de salud si sus síntomas empeoran o cambian después del primer examen. Le guiará en los pasos necesarios para el diagnóstico y el tratamiento según su situación.

Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento para el síndrome de la salida torácica (SST) son reducir síntomas como dolor y entumecimiento y mejorar la calidad de vida de las personas con esta afección. Las opciones de tratamiento para el SST incluyen:

  • Fisioterapia: La fisioterapia es un tratamiento común para el SST. Se enfoca en fortalecer y aumentar la flexibilidad de los músculos del hombro y el cuello. La fisioterapia puede ayudar a mejorar la postura y a ampliar la salida torácica, aliviando la presión sobre los vasos sanguíneos y los nervios. Esto puede reducir el dolor y mejorar sus movimientos y su función.
  • Medicamentos: Los antiinflamatorios de venta libre, como ibuprofeno o naproxeno, pueden ayudar a bajar la inflamación y aliviar el dolor. En algunos casos, el médico también puede recetar medicamentos trombolíticos (para disolver coágulos de sangre) o anticoagulantes (para prevenir que se formen coágulos en el futuro).
  • Cirugía: Si los síntomas no mejoran con medicamentos y fisioterapia, puede ser necesaria una cirugía. El tipo de cirugía dependerá de la causa del SST. Un procedimiento común consiste en retirar una parte de la primera costilla y, en algunos casos, una parte del músculo escaleno del cuello. También se puede hacer una reconstrucción vascular si hay daño en arterias o venas. Esto consiste en reemplazar un vaso sanguíneo dañado por uno nuevo, llamado injerto.
  • Cambios en sus hábitos de salud:
  • Corregir la postura: Mantener una buena postura puede ayudar a aliviar los síntomas al reducir la presión en la salida torácica. Esto incluye sentarse erguido, evitar encorvarse y hacer ejercicios que fortalezcan los músculos posturales.
  • Ejercicios de fortalecimiento: Ejercicios específicos para la parte alta de la espalda y los hombros pueden ayudar a mejorar la fuerza y la estabilidad en la zona afectada.
  • Ejercicios de estiramiento: Los estiramientos pueden aumentar la flexibilidad de los músculos del hombro y el cuello, y aliviar la tensión en la salida torácica.
  • Ajustes ergonómicos: Hacer cambios en su estación de trabajo o en actividades diarias para mantener una postura adecuada puede reducir la tensión en los hombros y el cuello.

Es importante saber que el tipo y la gravedad del SST determinan qué tratamientos se recomiendan. Por ejemplo, la fisioterapia suele ser el primer paso en el SST neurogénico (de los nervios), mientras que puede requerirse cirugía en el SST venoso (de las venas) o arterial (de las arterias).

Es importante trabajar de cerca con un profesional de la salud calificado para decidir el plan de tratamiento más adecuado según sus necesidades y circunstancias. Esta persona puede darle orientación y recomendaciones personalizadas para su caso.