Acerca del síndrome de taquicardia ortostática postural (POTS)
El síndrome de taquicardia ortostática postural (POTS) es una afección en la que suben los latidos del corazón al pasar de estar acostado a ponerse de pie. “Postural” se refiere al cambio de posición del cuerpo. “Ortostática” significa estar de pie. “Taquicardia” es cuando el corazón late rápido.
El POTS puede tener varias causas, como deshidratación, disminución del volumen de sangre, fiebre, anemia o falta de condición física. Es la forma más común de intolerancia ortostática (dificultad para tolerar estar de pie) y es más común en mujeres que en hombres.
La señal principal del POTS es que la frecuencia cardíaca aumenta en 30 latidos por minuto o más en los 10 minutos después de ponerse de pie. Esta afección puede causar síntomas en varias partes del cuerpo y afectar mucho la calidad de vida.
Es importante consultar con un profesional de la salud para un diagnóstico correcto y un manejo adecuado del POTS.
Las causas del síndrome de taquicardia ortostática postural (STOP) no se entienden por completo. Sin embargo, hay varios factores que pueden contribuir a su desarrollo:
- Problema del sistema nervioso autónomo: se cree que el STOP está relacionado con un problema en el sistema nervioso autónomo, que controla funciones automáticas del cuerpo como el ritmo del corazón y el control de la presión arterial.
- Volumen de sangre y circulación: algunos estudios sugieren que el STOP puede estar relacionado con un volumen de sangre reducido o con problemas en la circulación. Esto puede causar menos flujo de sangre al cerebro al ponerse de pie.
- STOP hiperadrenérgico: en algunos casos, el STOP se asocia con niveles altos de noradrenalina, una sustancia química que ayuda a regular el ritmo del corazón y la presión arterial.
Los factores de riesgo no modificables del STOP no se pueden cambiar ni controlar. Estos incluyen:
- Sexo: el STOP es más común en mujeres que en hombres, aunque no se entienden bien las razones de esta diferencia.
- Edad: el STOP puede presentarse a cualquier edad, pero a menudo comienza en la adolescencia o al inicio de la adultez.
Los factores de riesgo modificables, es decir, los que se pueden cambiar, no están bien definidos en los estudios. Sin embargo, algunos hábitos de vida pueden influir en la intensidad de los síntomas y en su control:
- Falta de condición física: no hacer actividad física con regularidad o permanecer en cama por mucho tiempo puede empeorar los síntomas del STOP. Seguir un programa de ejercicio regular con la guía de un profesional de la salud puede ayudar a mejorar los síntomas.
- Estrés y ansiedad: niveles altos de estrés y ansiedad pueden empeorar los síntomas del STOP. Las técnicas para manejar el estrés, como ejercicios de relajación o terapia, pueden ser útiles.
Es importante saber que estos factores de riesgo se basan en la investigación disponible y la experiencia de cada persona puede variar. Lo mejor es consultar con un profesional de la salud para recibir consejos y orientación personalizados.
Los síntomas más comunes al inicio del síndrome de taquicardia ortostática postural (POTS) incluyen:
- Mareo
- Palpitaciones (sentir los latidos del corazón)
- Visión borrosa
- Dificultad para concentrarse o pensar con claridad
- Cansancio
- Problemas para dormir
Si el POTS progresa o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas comunes:
- Dolor de cabeza
- Sensación de inestabilidad
- Presíncope (sensación de que puede desmayarse)
- Breve pérdida del conocimiento
- Opresión en el pecho
- Cambios en el color o la temperatura de la piel
- Sudoración excesiva
- Temblores frecuentes
Es importante saber que los síntomas del POTS varían entre personas, y no todas tendrán todos estos síntomas. Si presenta alguno de ellos, consulte con un profesional de la salud para obtener un diagnóstico correcto y el manejo adecuado.
Para diagnosticar el síndrome de taquicardia ortostática postural (POTS), los profesionales de la salud suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen físico: el profesional observa si cambian la frecuencia cardíaca (ritmo del corazón) y la presión arterial al pasar de estar acostado a ponerse de pie. También busca señales de problemas de circulación u otras afecciones que puedan causar síntomas parecidos.
- Análisis de laboratorio: se pueden recomendar análisis específicos, como una extracción de sangre, para buscar alteraciones o afecciones que puedan contribuir al POTS.
- Estudios de imagen: se pueden pedir estudios como radiografías o resonancia magnética (RM) para evaluar la estructura y la función de distintos sistemas del cuerpo.
- Procedimientos clínicos: según sus síntomas y las causas que se sospechen de POTS, se pueden hacer procedimientos como pruebas de audición o pruebas del sistema nervioso autónomo.
Para determinar la gravedad del POTS, los exámenes, pruebas y procedimientos adicionales pueden incluir:
- Prueba de la mesa basculante: en esta prueba se vigilan la frecuencia cardíaca y la presión arterial mientras usted está acostado en una mesa que luego se inclina hasta quedar en posición vertical. Ayuda a ver cómo responde el cuerpo a los cambios de posición.
- Prueba de esfuerzo con ejercicio: mide la frecuencia cardíaca y la presión arterial durante el ejercicio para evaluar la respuesta del corazón y detectar posibles problemas.
- Pruebas de función del sistema nervioso autónomo: esta serie de pruebas evalúa cómo funciona el sistema nervioso autónomo, que controla funciones involuntarias del cuerpo como el ritmo del corazón y la regulación de la presión arterial.
Recuerde que cada situación es única. Es esencial que consulte con su profesional de la salud para recibir recomendaciones personalizadas.
Los objetivos del tratamiento del síndrome de taquicardia postural ortostática (POTS) son aliviar los síntomas, mejorar la calidad de vida y aumentar la tolerancia ortostática (poder estar de pie sin síntomas). Las opciones de tratamiento para el POTS incluyen:
- Medicamentos:
- Fludrocortisona: Aumenta el volumen de sangre.
- Midodrina: Ayuda a mantener o subir la presión arterial.
- Betabloqueadores: Reducen los latidos rápidos del corazón (taquicardia).
- Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS): Pueden ayudar a manejar los síntomas.
- Terapias:
- Terapia cognitivo-conductual (TCC): Ayuda a manejar los síntomas y a sobrellevar la enfermedad.
- Entrenamiento físico: Puede mejorar los síntomas y la calidad de vida, pero la evidencia es limitada.
- Cambios en su salud y hábitos:
- Aumentar la ingesta de líquidos y sal: Ayuda a aumentar el volumen de sangre.
- Medias de compresión: Ayudan a prevenir desmayos.
- Maniobras isométricas de contrapresión (como tensar los músculos de brazos y piernas cuando sienta mareo): Ayudan a prevenir desmayos.
- Otros tratamientos:
- Soluciones salinas por vía intravenosa (IV): Se usan a corto plazo para aumentar el volumen de sangre.
Es importante saber que la efectividad de estos tratamientos puede variar entre personas. Puede necesitar una combinación de medicamentos y cambios en el estilo de vida. Consulte siempre con su profesional de la salud antes de empezar cualquier tratamiento nuevo.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud para saber la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.