Acerca de la flebitis
La flebitis es la inflamación de una vena. Puede tener varias causas. Estas son algunas causas dentro del cuerpo que pueden provocar flebitis:
- Lesión o irritación del revestimiento de un vaso sanguíneo
- Coágulo de sangre dentro de la vena
- Colocación de un catéter por la vena (intravenoso)
- Aplicación por la vena de medicamentos que irritan
- Infección
- Lesión de tejidos blandos
- Traumatismo físico, como una cirugía o una fractura
- Estar mucho tiempo sin moverse, lo que hace que la sangre circule más lento
- Sangre con mayor tendencia a formar coágulos por medicamentos, cáncer, enfermedades del tejido conectivo o trastornos de coagulación heredados
Los factores de riesgo pueden ser no modificables o modificables.
Factores de riesgo no modificables:
- Antecedentes familiares de tromboembolismo venoso (TEV)
- Puntuación de Escala de Fisiología Aguda y Evaluación de Salud Crónica (APACHE) II, que indica qué tan grave está la enfermedad
Factores de riesgo modificables:
- Movilidad reducida
- Colocar un catéter intravenoso periférico en venas del dorso de la mano
- Sentir dolor durante la colocación del catéter
- Uso de ciertos medicamentos, como amoxicilina con ácido clavulánico y omeprazol
Estos factores de riesgo pueden variar según la persona y su situación. Para consejo y orientación personal, consulte con un profesional de la salud.
Los síntomas tempranos más comunes de la flebitis (inflamación de una vena) incluyen:
- Enrojecimiento y calor: La piel sobre la vena afectada puede verse roja o de otro color. También puede sentirse tibia o caliente al tacto.
- Dolor y sensibilidad: Suele haber dolor o sensibilidad a lo largo de la vena inflamada. Este dolor puede aumentar al tocar el área o al moverse.
- Hinchazón: Puede haber algo de hinchazón a lo largo de la vena o en la zona alrededor.
A medida que la flebitis avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer más síntomas:
- Endurecimiento de la vena: La vena afectada puede sentirse dura, como una cuerda, y verse más marcada bajo la piel.
- Cambios en la piel: La piel sobre la vena a veces puede tener picazón, estar irritada o cambiar de color.
- Enrojecimiento u oscurecimiento de la piel: Este síntoma puede ocurrir en la flebitis superficial.
- Rayas rojas visibles en la piel a lo largo de la vena: Esto puede ser una señal de flebitis superficial.
- Hinchazón, calor y cambio de color de la extremidad afectada: Estos síntomas pueden ocurrir en la flebitis en una vena profunda.
Es importante saber que no todas las personas con flebitis tendrán todos estos síntomas. Si sospecha que tiene flebitis, consulte a un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.
Para diagnosticar la flebitis, los profesionales de la salud suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Antecedentes médicos: Su profesional de la salud le preguntará sobre sus síntomas, sus antecedentes médicos, lesiones o cirugías recientes y cualquier factor de riesgo de trastornos de la coagulación de la sangre.
- Examen físico: Revisarán la zona afectada para ver si hay calor, dolor al tocarla, hinchazón, cambio de color de la piel y endurecimiento de la vena.
- Ultrasonido (ecografía): Esta prueba de imagen usa ondas sonoras para crear imágenes del flujo de sangre en las venas. Puede detectar bloqueos o coágulos en las venas profundas de la extremidad afectada.
- Prueba de sangre de dímero D: Esta prueba mide los niveles de dímero D, una sustancia que se libera cuando un coágulo se deshace. Un resultado negativo indica que es poco probable que haya un coágulo.
Exámenes, pruebas y procedimientos adicionales para determinar la etapa o la gravedad de la flebitis pueden incluir:
- Venografía: Se inyecta un tinte especial en una vena del pie y se toma una radiografía mientras el tinte sube por la pierna. Esto permite que su médico vea las venas profundas y verifique si hay un coágulo.
- Tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM): Estas pruebas de imagen pueden hacerse para ayudar a determinar si hay un coágulo en sus venas.
Es importante tener en cuenta que las pruebas específicas pueden variar según cada caso. Consulte con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados sobre el diagnóstico y la etapa de la flebitis.
Los objetivos del tratamiento de la flebitis son aliviar los síntomas, bajar la inflamación, prevenir complicaciones y favorecer la curación. Los tratamientos y estrategias recomendados incluyen:
- Medidas de autocuidado:
- Aplicar compresas tibias en el área afectada ayuda a reducir el dolor y la hinchazón.
- Elevar la pierna puede disminuir la hinchazón y el malestar.
- Descansar y limitar el movimiento del área afectada puede ayudar con el dolor y la inflamación.
- Tomar antiinflamatorios no esteroideos (AINE) como ibuprofeno o naproxeno puede reducir el dolor y la inflamación. Pregúntele a su médico cuál es la dosis adecuada para usted.
- Usar cremas con AINE (antiinflamatorias) puede dar alivio local del dolor y la hinchazón.
- Usar medias de compresión mejora la circulación y reduce la hinchazón.
- Hacer actividad física moderada, como caminar, mejora la circulación y ayuda a la curación.
- Tratamiento médico:
- En personas con mayor riesgo de formar coágulos de sangre, los profesionales de la salud pueden recetar medicamentos para evitar que la sangre forme coágulos (anticoagulantes).
- Tratar problemas de base como las várices o los trastornos de coagulación es importante para prevenir que vuelva a ocurrir.
- Estrategias de prevención:
- Hablar de sus factores de riesgo con su médico, especialmente antes de una cirugía.
- Levantarse y caminar lo antes posible después de una cirugía.
- Evitar un estilo de vida sedentario.
- Usar medias de compresión.
- Estirar las piernas y tomar suficiente agua durante los viajes.
- Seguir un programa para dejar de fumar si usted fuma.
- Mantener un peso saludable.
- Tomar los medicamentos tal como se lo indique su médico; estos pueden incluir medicinas para evitar coágulos (anticoagulantes).
Estos tratamientos buscan aliviar los síntomas, reducir la inflamación, prevenir la formación de coágulos, favorecer la curación y disminuir el riesgo de futuros episodios de flebitis. Recuerde consultar con su profesional de salud para recibir consejos personalizados.