Acerca de la displasia fibromuscular
La displasia fibromuscular (DFM) es una enfermedad de los vasos sanguíneos. Ocurre por un crecimiento anormal de células en las paredes de las arterias. Este crecimiento puede hacer que las arterias se estrechen o se abomben (se dilaten). Afecta sobre todo a las arterias carótidas (que llevan sangre al cerebro), y también a arterias dentro del cerebro y de los riñones.
La DFM puede causar varios síntomas, como presión arterial alta, mareo o vértigo (sensación de que todo gira), dolor de cabeza de larga duración, un abombamiento en un vaso del cerebro (aneurisma intracraneal), zumbido en los oídos, debilidad o adormecimiento en la cara, dolor de cuello y problemas de la vista.
La DFM es más común entre los 25 y 50 años y afecta más a mujeres que a hombres. La causa aún se desconoce.
El diagnóstico suele hacerse con estudios de imagen de los vasos sanguíneos, como la angiografía (radiografías especiales con un tinte para ver las arterias). El tratamiento depende de la gravedad y del lugar del problema. Puede incluir medicamentos o procedimientos quirúrgicos.
La displasia fibromuscular (DFM) es una afección en la que hay crecimiento anormal de células en las paredes de las arterias. Esto puede causar que las arterias se estrechen, formen abultamientos y tengan desgarros (roturas). Se desconoce la causa exacta de la DFM. Sin embargo, hay factores que pueden contribuir a su desarrollo:
Factores de riesgo de la DFM:
- Genética: Se ha demostrado una asociación entre la DFM y una variante del gen PHACTR1. Variantes en el gen PTGIR también pueden influir en su desarrollo.
- Sexo: La DFM se presenta con más frecuencia en mujeres que en hombres.
- Edad: Se observa con mayor frecuencia en personas de 25 a 50 años.
Es importante saber que estos factores pueden contribuir, pero no significan que usted vaya a tener la afección. Si le preocupa su riesgo de DFM u otra afección, hable con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados.
Los síntomas de la displasia fibromuscular (DFM) pueden variar según las arterias afectadas y la gravedad de la enfermedad. Estos son los síntomas más comunes:
- Presión arterial alta (hipertensión): suele ser el primer síntoma que se nota. Puede ocurrir por el estrechamiento o bloqueo de las arterias afectadas, lo que aumenta la resistencia al paso de la sangre.
- Dolor de cabeza: algunas personas con DFM tienen dolores de cabeza repetidos, que pueden ser leves o fuertes.
- Mareos o sensación de desmayo: el menor flujo de sangre al cerebro puede causar estas sensaciones.
- Zumbido en los oídos (tinnitus): es un sonido de zumbido o pitido en los oídos, que puede deberse a menos flujo de sangre al oído.
- Visión borrosa o cambios en la vista: cuando la DFM afecta las arterias que llevan sangre a los ojos, puede provocar alteraciones de la vista.
- Dolor u opresión en el pecho: en casos poco comunes, la DFM puede afectar las arterias que llevan sangre al corazón y causar dolor u opresión en el pecho.
Es importante saber que no todas las personas con DFM tendrán todos estos síntomas, y algunas no tendrán ninguno. Si usted cree que puede tener DFM o presenta síntomas que le preocupan, hable con un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.
Para diagnosticar la displasia fibromuscular (DFM), suelen realizarse los siguientes exámenes y procedimientos:
- Angiografía por tomografía computarizada (ATC): es una tomografía computarizada que se hace junto con la inyección de un medio de contraste (tinte) por una vena mediante un catéter, para ver sus vasos sanguíneos.
- Angiografía por resonancia magnética (ARM): por lo general se hace si la ATC no se puede realizar o no es recomendable para usted.
- Ecografía dúplex: es un método confiable para obtener imágenes de las arterias carótidas, vertebrales y renales. Su calidad puede variar según la experiencia de la persona que realiza la ecografía.
- Angiografía con catéter: es un procedimiento invasivo que ofrece la mayor definición de imagen de todos los estudios de imagen para la DFM.
Es importante consultar con su profesional de salud para decidir qué exámenes y procedimientos son adecuados para su situación.
Los objetivos del tratamiento de la displasia fibromuscular (DFM) son controlar los síntomas, prevenir complicaciones y mejorar su calidad de vida. Las opciones de tratamiento pueden incluir:
Medicamentos:
- Medicamentos para la presión arterial: ayudan a controlar la presión alta, que es común en la DFM. Actúan al relajar los vasos sanguíneos y reducir el trabajo del corazón.
Procedimientos:
- Angioplastia y colocación de stent: consiste en insertar un catéter con un globo en la arteria estrechada o bloqueada para abrirla. A veces se coloca un stent (tubo de malla) para mantener la arteria abierta.
- Cirugía de bypass de la arteria renal: en casos graves de DFM en la arteria renal (arteria que lleva sangre al riñón), se puede hacer una cirugía para desviar el flujo de sangre alrededor de la arteria bloqueada.
Cambios en la salud y hábitos:
- Modificaciones del estilo de vida: adoptar un estilo de vida saludable puede ayudar a manejar la DFM. Esto incluye llevar una alimentación equilibrada, hacer ejercicio con regularidad, dejar de fumar y manejar el estrés.
Es importante saber que el plan de tratamiento se personaliza según la gravedad y la ubicación de la DFM, además de otros factores. Para recibir recomendaciones específicas, consulte con su profesional de la salud.