Acerca del accidente isquémico transitorio (AIT)

Descripción general

Un accidente isquémico transitorio (AIT) es un episodio temporal con síntomas parecidos a un accidente cerebrovascular (ACV). Ocurre cuando el flujo de sangre a una parte del cerebro se interrumpe por poco tiempo y luego se restablece. A veces se le llama “mini ACV” porque suele durar menos de una hora.

Esta interrupción puede deberse a:

  • El estrechamiento de una arteria del cerebro por aterosclerosis (acumulación de placa en las arterias).
  • Un coágulo de sangre pequeño que viaja y bloquea una arteria del cerebro por poco tiempo.

Los síntomas del AIT suelen empezar de repente. Pueden incluir:

  • Entumecimiento o debilidad en la cara, el brazo o la pierna (en especial en un solo lado del cuerpo).
  • Problemas para ver con uno o ambos ojos.
  • Dificultad para caminar o mareo.
  • Confusión o dificultad para hablar o entender lo que se dice.
  • Pérdida del equilibrio y de la coordinación.

Los síntomas de un AIT son parecidos a los de un ACV, pero no duran tanto. La mayoría desaparece en una hora, aunque a veces pueden durar hasta 24 horas. No hay forma de saber si los síntomas se deben a un AIT o a un ACV agudo. Por eso, trate todos los síntomas tipo ACV como una emergencia. No espere a ver si se van. Se necesita una evaluación rápida dentro de los primeros 60 minutos para encontrar la causa y decidir el tratamiento adecuado.

Un AIT puede ser una señal de aviso de un ACV en el futuro. Después de un AIT existe riesgo de tener un ACV. Detectar y tratar el AIT es una forma eficaz de prevenir un ACV.

Causas y factores de riesgo

Un ataque isquémico transitorio (AIT) es un episodio temporal en el que el cerebro, la médula espinal o la retina (parte interna del ojo) no funcionan bien por falta de flujo de sangre. Este bloqueo puede deberse a un coágulo de sangre, a la aterosclerosis (acumulación de placa en las arterias) u otros factores que interrumpen la circulación. Es importante entender las causas y los factores de riesgo para prevenir episodios futuros.

Factores de riesgo no modificables (no se pueden cambiar):

  • Edad: el riesgo de AIT aumenta con los años.
  • Sexo: hombres y mujeres pueden tener AIT, aunque los hombres suelen tener más casos a edades más jóvenes.
  • Etnicidad: algunas poblaciones, como las personas negras, pueden tener mayor riesgo de AIT.
  • Antecedentes familiares: tener familiares con AIT o con accidente cerebrovascular (ACV) aumenta el riesgo.

Factores de riesgo modificables (se pueden cambiar o controlar):

Condiciones médicas:

  • Presión arterial alta (hipertensión)
  • Colesterol alto
  • Diabetes no controlada

Estilo de vida:

  • Fumar o usar tabaco
  • Falta de actividad física
  • Alimentación poco saludable
  • Obesidad o exceso de peso

Al entender las causas y atender los factores de riesgo modificables del AIT, usted puede reducir su riesgo y prevenir episodios futuros. Adopte un estilo de vida saludable: haga actividad física con regularidad, lleve una alimentación equilibrada, no fume, controle enfermedades crónicas como la presión alta y la diabetes, y busque atención médica si tiene síntomas que le preocupan.

Síntomas

Un ataque isquémico transitorio (AIT) es un tipo de ataque cerebral que dura solo unos minutos. Ocurre cuando se interrumpe por poco tiempo el flujo de sangre a una parte del cerebro. Los síntomas tempranos más comunes de un AIT incluyen:

  • Entumecimiento o debilidad en la cara, el brazo o la pierna, sobre todo de un lado del cuerpo
  • Problemas para ver en uno o en ambos ojos
  • Dificultad para caminar, mareo
  • Confusión o dificultad para hablar o para entender lo que le dicen
  • Dolor de cabeza fuerte sin causa conocida
  • Desmayo
  • Pérdida del conocimiento
  • Hemiplejia (parálisis de un lado del cuerpo)
  • Pérdida del equilibrio y de la coordinación

Estos síntomas suelen aparecer de repente y pueden parecerse a los de un ataque cerebral. Sin embargo, a diferencia de un ataque cerebral, los síntomas de un AIT no duran tanto. La mayoría desaparecen en una hora, aunque pueden durar hasta 24 horas.

Es fundamental buscar atención médica de inmediato si usted presenta cualquier síntoma parecido a un ataque cerebral, porque es difícil distinguir entre un AIT y un ataque cerebral que está ocurriendo sin una evaluación médica.

Diagnóstico

Para diagnosticar un ataque isquémico transitorio (AIT), los médicos suelen hacer varias evaluaciones, pruebas y procedimientos. Estos incluyen:

  • Tomografía computarizada (TC): usa rayos X y una computadora para crear imágenes detalladas del cerebro. Ayuda a ver si hay anomalías o señales de daño en el cerebro.
  • Resonancia magnética (RM): similar a la TC, la RM usa imanes potentes y ondas de radio para producir imágenes detalladas del cerebro. Puede dar información más precisa sobre los vasos sanguíneos y los tejidos del cerebro.
  • Angiografía cerebral: consiste en inyectar un colorante de contraste en los vasos sanguíneos del cerebro y tomar imágenes con rayos X. Ayuda a ver bloqueos o estrechamientos en los vasos que podrían haber causado el AIT.
  • Ultrasonido Doppler transcraneal: es una prueba no invasiva que usa ondas de sonido para medir el flujo de sangre en las arterias del cerebro. Puede ayudar a detectar anomalías o cambios en el flujo relacionados con un AIT.

Además de estas evaluaciones, pruebas y procedimientos comunes, hay otros que pueden ayudar a determinar la etapa o la gravedad de un AIT. Estos pueden incluir:

  • Ecocardiograma transesofágico (ETE): es un tipo especial de ecocardiograma. Se introduce un tubo flexible con un transductor de ultrasonido por el esófago para obtener imágenes detalladas del corazón. Ayuda a identificar posibles fuentes de coágulos que pudieron causar el AIT.
  • Electrocardiograma (ECG): registra la actividad eléctrica del corazón. Puede detectar irregularidades o anomalías del ritmo cardíaco que pueden contribuir a un AIT.
  • Pruebas de hipercoagulabilidad: son análisis de sangre que evalúan qué tan fácil se coagula la sangre. Pueden identificar problemas que aumenten el riesgo de coágulos y de AIT.

Es importante saber que estas evaluaciones, pruebas y procedimientos los realizan profesionales de la salud para diagnosticar los AIT de forma correcta y determinar su gravedad. Si usted presenta síntomas que sugieren un AIT, busque atención médica de inmediato para una evaluación y tratamiento adecuados.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento de un ataque isquémico transitorio (AIT) son:

  • Hacer un diagnóstico clínico con la mayor certeza posible
  • Definir la causa del AIT
  • Evaluar el riesgo de un accidente cerebrovascular (ACV) después
  • Poner en marcha un plan para prevenir eventos futuros

Para lograr estos objetivos, se recomiendan varias opciones de tratamiento:

Medicamentos:

  • Medicamentos antiplaquetarios: ayudan a evitar que se formen coágulos de sangre. Ejemplos: ácido acetilsalicílico y clopidogrel.
  • Anticoagulantes: reducen la capacidad de la sangre para coagular. Se usan sobre todo cuando hay un problema del corazón, como fibrilación auricular. Ejemplos: warfarina y anticoagulantes orales directos.
  • Control de la presión arterial (hipertensión): la presión alta es un factor de riesgo de ACV. Controlarla con cambios en el estilo de vida y medicamentos puede reducir el riesgo de AIT y ACV en el futuro.
  • Control del colesterol: el colesterol alto puede formar placa (depósitos de grasa) en las arterias y aumentar el riesgo de AIT y ACV. Pueden recomendarle medicamentos para bajar el colesterol, como las estatinas.
  • Control de la diabetes: si usted tiene diabetes, mantener el azúcar en la sangre bajo control ayuda a bajar el riesgo de AIT y ACV.

Procedimientos terapéuticos:

  • Endarterectomía carotídea: si una arteria carótida estrecha es la causa del AIT, se puede recomendar cirugía para quitar la placa y mejorar el flujo de sangre.
  • Colocación de stent carotídeo: este procedimiento coloca un stent (una malla pequeña) en la arteria carótida estrecha para mejorar el flujo de sangre.

Cambios en el estilo de vida:

  • Hacer ejercicio con regularidad
  • Mantener un peso saludable
  • Seguir una dieta balanceada, baja en grasas saturadas y rica en frutas y verduras
  • Evitar el consumo de tabaco y el exceso de alcohol

Recuerde: es fundamental trabajar con su profesional de la salud para definir el plan de tratamiento más adecuado según su situación. La dosis de los medicamentos puede variar por muchos factores, así que consulte a un profesional de la salud para recibir consejos personalizados. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Hable de ellos con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.

Evolución o complicaciones

Un ataque isquémico transitorio (AIT) es un tipo de accidente cerebrovascular que dura solo unos minutos. Ocurre cuando se interrumpe por poco tiempo el flujo de sangre a una parte del cerebro. Los síntomas del AIT, que por lo general aparecen de repente, se parecen a los de un accidente cerebrovascular, pero no duran tanto. La mayoría de los síntomas desaparecen en una hora, aunque pueden durar hasta 24 horas.

La evolución de un AIT puede variar según la persona. Algunas personas tienen un solo episodio y no vuelven a tener otro AIT ni un accidente cerebrovascular. Sin embargo, haber tenido un AIT aumenta el riesgo de accidentes cerebrovasculares en el futuro.

Complicaciones que suelen ocurrir después de un AIT:

  • Accidente cerebrovascular recurrente: el riesgo de tener otro accidente cerebrovascular es mucho más alto después de un AIT. Una evaluación y tratamiento médicos rápidos pueden ayudar a reducir este riesgo.
  • Problemas de memoria y de pensamiento: algunas personas pueden tener problemas de memoria o dificultad para pensar y razonar después de un AIT.
  • Discapacidad física: según el lugar y la gravedad del AIT, algunas personas pueden tener debilidad, adormecimiento o parálisis en un lado del cuerpo. Esto puede ser temporal o permanente.
  • Dificultades del habla y del lenguaje: un AIT puede afectar la comunicación, y hacer más difícil hablar o entender lo que dicen otras personas.
  • Efectos emocionales: pasar por un AIT puede ser angustiante y causar ansiedad, depresión o cambios en el ánimo.

Como se resume arriba, el tratamiento del AIT busca prevenir accidentes cerebrovasculares futuros y reducir las complicaciones. El tratamiento puede incluir medicamentos, cambios en el estilo de vida o procedimientos quirúrgicos. Las opciones pueden variar según su situación. Por eso, es importante que consulte con un profesional de la salud para recibir orientación personalizada. Esa persona evaluará su caso y le recomendará los tratamientos adecuados para sus necesidades.