Sobre el desmayo (síncope)

Descripción general

El síncope (desmayo) es una pérdida temporal del conocimiento. Sucede de forma súbita y la recuperación es rápida. Se produce cuando la presión arterial baja por un momento y llega menos sangre al cerebro.

Hay distintos tipos de síncope: cardíaco, reflejo y por hipotensión ortostática (baja de presión al ponerse de pie). Identificar la causa específica del síncope es clave para decidir el mejor tratamiento y reducir el riesgo de que vuelva a ocurrir.

Causas y factores de riesgo

El desmayo (síncope) puede deberse a varios factores. Entre ellos están: problemas del corazón, bajadas repentinas de la presión arterial, deshidratación, ritmos cardíacos irregulares (arritmias) o problemas neurológicos (del sistema nervioso).

Factores de riesgo que no se pueden cambiar

  • Mayor edad
  • Predisposición genética a ciertas enfermedades del corazón
  • Antecedentes de desmayo (síncope) en la familia
  • Ciertas enfermedades, como la enfermedad de Parkinson o la diabetes

Factores de riesgo que sí se pueden cambiar

  • Hábitos de alimentación poco saludables
  • Poca actividad física
  • Consumo excesivo de alcohol
  • Fumar
  • Altos niveles de estrés
Síntomas

Los síntomas tempranos del síncope suelen incluir

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A medida que el síncope progresa o se vuelve más grave, pueden aparecer más síntomas. Estos pueden incluir

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En algunos casos, el síncope puede ser un síntoma de problemas de salud ocultos, como tumores cerebrales, arritmias del corazón, ataques isquémicos transitorios (AIT), epilepsia, depresión, trastornos de ansiedad o enfermedad cardíaca con arritmias. Es esencial tener en cuenta estos síntomas y cómo avanzan para asegurar el diagnóstico y tratamiento adecuados del síncope.

Diagnóstico

Exámenes, pruebas y procedimientos que se usan con frecuencia para diagnosticar el síncope incluyen:

  • Historia médica: Su profesional de la salud le preguntará sobre sus síntomas, qué hacía cuando se desmayó, los medicamentos que toma y si tiene otras enfermedades.
  • Examen físico: Puede incluir revisar su pulso, su presión arterial y escuchar su corazón con el estetoscopio.
  • Electrocardiograma (ECG): Esta prueba mide la actividad eléctrica del corazón para detectar latidos o ritmos anormales.
  • Pruebas de laboratorio: Los análisis de sangre pueden ayudar a detectar problemas como diabetes, anemia o sustancias del corazón (marcadores cardíacos) relacionadas con el síncope.
  • Prueba de mesa basculante: En esta prueba, la sujetan a una mesa que se inclina a distintos ángulos mientras se vigilan su pulso y su presión arterial.

Exámenes, pruebas y procedimientos adicionales para determinar el grado o la gravedad del síncope pueden incluir:

  • Monitoreo rápido del ritmo del corazón con electrocardiograma (ECG) si se sospecha síncope por arritmia.
  • Ecocardiograma para problemas del corazón ya conocidos o enfermedad estructural del corazón (cambios en su forma o tamaño).
  • Masaje del seno carotídeo en personas mayores de 40 años (maniobra que presiona suavemente el cuello para ver cambios en el pulso).
  • Pruebas de sangre específicas, como troponina (proteína del corazón) si se sospecha falta de riego al corazón, o dímero D (para detectar coágulos en los pulmones).
  • Saturación de oxígeno y análisis de gases en sangre si se sospecha falta de oxígeno (hipoxia).
Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento del síncope (desmayo) son reducir o prevenir los episodios de desmayo y mejorar su calidad de vida.

  • Los cambios en el estilo de vida, como tomar más líquidos y hacer maniobras físicas de contrapresión (técnicas para apretar los músculos), buscan aumentar el flujo de sangre al cerebro y bajar la probabilidad de desmayo.
  • Medicamentos como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), los betabloqueadores, la midodrina, la fludrocortisona y la ivabradina ayudan a regular la presión arterial y la frecuencia cardíaca para prevenir desmayos.
  • Procedimientos terapéuticos como la implantación de un marcapasos o la modulación del sistema nervioso autónomo con ablación de ganglios cardíacos (un procedimiento para modificar los nervios del corazón) pueden usarse cuando los cambios en el estilo de vida y los medicamentos no son eficaces para controlar el síncope.
Evolución o complicaciones

El desmayo (síncope) es una pérdida temporal del conocimiento por menos flujo de sangre al cerebro. Puede empezar y avanzar a distintas velocidades. A veces ocurre de forma súbita, con pérdida rápida del conocimiento en unos 8 segundos. En otros casos, progresa lentamente durante varios minutos, con síntomas como pérdida de la visión antes de perder el conocimiento.

Las complicaciones del desmayo incluyen caídas, lesiones por las caídas y accidentes si sucede mientras usted conduce o manipula materiales peligrosos. Los episodios repetidos de desmayo pueden aumentar el riesgo de accidentes y afectar su desempeño en el trabajo.

El tratamiento del desmayo busca prevenir más episodios y tratar los problemas de salud que puedan causarlos. Puede incluir medicamentos para regular el ritmo del corazón o la presión arterial, cambios en el estilo de vida como tomar suficientes líquidos y evitar lo que le provoca el desmayo, y a veces la implantación de dispositivos como marcapasos. El tratamiento puede ayudar a reducir la frecuencia y la intensidad de los episodios de desmayo y a mejorar su calidad de vida.