Acerca de las malformaciones cavernosas

Descripción general
Las malformaciones cavernosas, también llamadas hemangiomas cavernosos o cavernomas, son bultos que se forman por grupos de vasos sanguíneos anormales. Tienen forma de frambuesa y están formadas por vasos sanguíneos ensanchados que crean cavidades llenas de sangre donde la sangre se mueve lentamente. Por lo general, están presentes desde el nacimiento y se calcula que afectan a cerca de 1 de cada 100 personas. Son más comunes en el cerebro y la médula espinal, pero también pueden presentarse en otras partes del cuerpo, como la piel, la retina, el hígado, las glándulas suprarrenales y el aparato digestivo. Con el tiempo, pueden cambiar de tamaño y de número; pueden medir desde varios milímetros hasta varios centímetros. Es importante saber que estas malformaciones no son cáncer y no se convierten en cáncer.
Causas y factores de riesgo

Las malformaciones cavernosas son grupos anormales de vasos sanguíneos en el cerebro o en la médula espinal. La causa exacta no se conoce bien, pero hay factores que pueden contribuir a que se formen.

Factores de riesgo de las malformaciones cavernosas:

  • Antecedentes familiares: Tener un familiar con malformaciones cavernosas aumenta el riesgo de desarrollarlas.
  • Mutaciones genéticas: Mutaciones heredadas en ciertos genes pueden aumentar la probabilidad de desarrollar malformaciones cavernosas.

Es importante saber que, aunque tener factores de riesgo puede aumentar la posibilidad de esta afección, no significa que usted vaya a tener una malformación cavernosa. Si le preocupa su riesgo, lo mejor es consultar con un profesional de la salud. Esa persona puede darle consejos personalizados según su situación.

Síntomas

Los síntomas iniciales más comunes de las malformaciones cavernosas (grupos anormales de vasos sanguíneos) incluyen:

  • Convulsiones
  • Dolores de cabeza
  • Sangrado
  • Derrame cerebral por sangrado
  • Habla lenta o poco clara
  • Visión doble
  • Problemas de equilibrio
  • Temblor
  • Problemas de memoria
  • Dificultad para concentrarse
  • Debilidad o entumecimiento en brazos o piernas

A medida que la afección avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas, como:

  • Parálisis
  • Hormigueo o sensación de ardor en brazos o piernas
  • Pérdida del control de la vejiga o del intestino
  • Párpados caídos
  • Dolor en los ojos
  • Problemas de visión por presión sobre el nervio óptico (el nervio de la vista)

Es importante saber que los síntomas pueden variar según el lugar y el tamaño de la malformación cavernosa. Además, no todas las personas con malformaciones cavernosas tendrán síntomas. Si sospecha que tiene malformaciones cavernosas o presenta síntomas que le preocupan, consulte a un profesional de la salud para recibir un diagnóstico preciso y la atención adecuada.

Diagnóstico

Para diagnosticar las malformaciones cavernosas (grupos anormales de vasos sanguíneos), se suelen hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Historia clínica y examen físico: El profesional de la salud le preguntará sobre su historia médica y sus síntomas, como dolores de cabeza, mareo o problemas de equilibrio, visión, o control del intestino o la vejiga. También buscará signos físicos, como sangrado, temblor o debilidad en un brazo o una pierna. Puede hacer otras pruebas para descartar otras afecciones con síntomas parecidos.
  • Análisis de laboratorio: Puede que le tomen muestras de sangre para buscar anomalías que podrían relacionarse con sus síntomas. También pueden hacer pruebas genéticas (del ADN).
  • Estudios de imagen: Se usan radiografías o imágenes por resonancia magnética (RM) para ver la malformación. Esta es la forma más común de diagnosticar una malformación cavernosa.

Es importante consultar con su profesional de la salud para decidir qué exámenes, pruebas y procedimientos son adecuados para su situación.

Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento de las malformaciones cavernosas son prevenir sangrados repetidos y sus complicaciones. Estas son las opciones de tratamiento y cómo ayudan a lograr estas metas:

  • Medicamentos: se usan para manejar síntomas específicos, como convulsiones o dolor de cabeza. Ayudan a controlar los síntomas y a mejorar su calidad de vida. Sin embargo, no tratan la malformación en sí.
  • Resección quirúrgica: es el tratamiento definitivo para las malformaciones cavernosas. Consiste en quitar la malformación por medio de una craneotomía tradicional (operación en la que se retira temporalmente una parte del cráneo) u otros métodos quirúrgicos. Este procedimiento busca eliminar la fuente del sangrado y bajar el riesgo de sangrados futuros.
  • Radiocirugía estereotáctica: por ejemplo, la radiocirugía Gamma Knife (GKS). Es una opción para personas con malformaciones cavernosas profundas o con alto riesgo quirúrgico. Usa haces de radiación dirigidos para apuntar a la malformación y reducir su tamaño. Así baja el riesgo de sangrado con el tiempo.

Es importante hablar de estas opciones con un profesional de la salud que se especialice en malformaciones cavernosas. Puede darle recomendaciones personalizadas según su situación. Se toman en cuenta factores como la ubicación de la lesión, el tamaño y el riesgo de sangrado para elegir el tratamiento más adecuado.

Si le recetan medicamentos para aliviar los síntomas, la dosis puede variar por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para usted. Pueden ocurrir efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer los posibles efectos secundarios.