Acerca del colesterol alto en niños y adolescentes
La hipercolesterolemia, también llamada colesterol alto, es cuando hay mucho colesterol en la sangre. El colesterol es un tipo de grasa. Es esencial para formar y mantener las células, las hormonas y algunas vitaminas. Pero cuando el colesterol está muy alto, aumenta el riesgo de problemas del corazón, como ataque al corazón y derrame cerebral.
En niños y adolescentes, la hipercolesterolemia puede deberse a una condición genética llamada hipercolesterolemia familiar (HF). La HF es un trastorno de herencia autosómica dominante (se hereda; si uno de los padres la tiene, puede pasar a los hijos). Se caracteriza por niveles muy altos de colesterol de lipoproteína de baja densidad (LDL, el “colesterol malo”) y por el desarrollo temprano de aterosclerosis y enfermedad cardiovascular. La aterosclerosis es el endurecimiento y la acumulación de placa en las arterias.
El diagnóstico temprano y el tratamiento intensivo son clave para prevenir complicaciones del corazón y de los vasos sanguíneos y la muerte prematura en niños y adolescentes con HF. Las opciones de tratamiento incluyen cambios en el estilo de vida y medicamentos para bajar el colesterol. Es importante consultar con un profesional de la salud para un diagnóstico y manejo adecuados.
El colesterol alto (hipercolesterolemia) en niños y adolescentes puede tener varias causas, entre ellas:
- Hipercolesterolemia familiar: es la causa genética más común en niños y adolescentes. Se hereda de uno o de ambos padres y produce niveles altos de colesterol LDL (el colesterol “malo”).
- Otros trastornos genéticos: algunos trastornos hereditarios, como la hiperlipidemia combinada familiar (niveles altos de grasas en la sangre) y la sitosterolemia (acumulación de sustancias de las plantas parecidas al colesterol), también pueden contribuir al colesterol alto.
- Causas secundarias: el colesterol alto puede ser secundario a otras enfermedades, como hipotiroidismo, enfermedad del riñón o del hígado.
Los factores de riesgo no modificables para el colesterol alto en niños y adolescentes son los que no se pueden cambiar. Incluyen:
- Antecedentes familiares: tener familiares con enfermedad del corazón a edad temprana o con colesterol alto aumenta el riesgo.
- Edad y sexo: los varones tienden a tener niveles de colesterol más altos que las niñas durante la niñez y la adolescencia.
Los factores de riesgo modificables son los que sí se pueden cambiar. Incluyen:
- Alimentación poco saludable: comer muchos alimentos con grasas saturadas, grasas trans y colesterol puede subir el colesterol.
- Poca actividad física: una vida sedentaria y hacer poco ejercicio puede afectar el colesterol de forma negativa.
- Sobrepeso u obesidad: tener exceso de peso se asocia con niveles más altos de colesterol.
- Fumar: fumar puede subir el colesterol.
Estos factores de riesgo se pueden sumar entre sí y aumentar el riesgo total de colesterol alto. Los cambios en el estilo de vida, como adoptar una alimentación saludable, hacer actividad física regular, mantener un peso sano y evitar fumar, son claves para controlar y prevenir el colesterol alto.
La hipercolesterolemia (colesterol alto) en niños y adolescentes a menudo no causa síntomas. La mayoría de los síntomas se deben a problemas de salud causados por el colesterol alto.
Síntomas asociados con niveles muy altos de colesterol incluyen:
- Bultos grasos en la piel llamados xantomas (depósitos de colesterol)
- Anillos gris‑blancos alrededor de la córnea (la parte transparente del ojo)
- Bultos amarillos en el párpado
Los síntomas del colesterol alto pueden no notarse hasta que aparece un problema de salud relacionado con el colesterol alto. Ejemplos:
- Enfermedad de las arterias coronarias (del corazón): dolor u opresión en el pecho
- Enfermedad vascular periférica (arterias de las piernas): molestia en las piernas
- Enfermedad de la arteria carótida (arterias del cuello): debilidad o entumecimiento en la cara, los brazos o las piernas; problemas repentinos de la vista; problemas repentinos del habla
Es importante saber que la hipercolesterolemia puede no causar síntomas en niños y adolescentes. Las pruebas de colesterol regulares y el seguimiento son clave para detectarla a tiempo y manejarla de forma adecuada.
Para diagnosticar la hipercolesterolemia (colesterol alto) en niños y adolescentes, se realizan con frecuencia estos exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen físico: El profesional de la salud buscará señales de un problema. Revisará el corazón al escucharlo con un estetoscopio y medirá la presión arterial y el pulso.
- Pruebas de laboratorio: Se pueden pedir análisis de sangre para medir el colesterol y el perfil de lípidos (grasas). Esta es la prueba más común para diagnosticar la hipercolesterolemia.
- Estudios de imagen: Pueden incluir rayos X o resonancia magnética (RM) para evaluar la salud cardiovascular (corazón y vasos sanguíneos).
Para conocer las causas y las posibles complicaciones de la hipercolesterolemia en niños y adolescentes, se pueden realizar exámenes, pruebas y procedimientos adicionales:
- Pruebas genéticas: Buscan cambios específicos en los genes relacionados con la hipercolesterolemia familiar.
- Estudios de imagen adicionales: Se pueden usar técnicas avanzadas como la tomografía computarizada (TC) o la angiografía coronaria (estudio con un tinte y rayos X de las arterias del corazón) para evaluar el grado de aterosclerosis, es decir, la acumulación de placa (grasa) en las arterias.
- Pruebas funcionales: Evalúan cómo funciona el sistema cardiovascular. Pueden incluir una prueba de esfuerzo (ejercicio para ver cómo trabaja el corazón) o un ecocardiograma (ultrasonido del corazón).
Es importante consultar a un profesional de la salud, quien puede recomendar los exámenes, pruebas y procedimientos más adecuados según la situación de cada persona.
El objetivo del tratamiento de la hipercolesterolemia (colesterol alto) en niños y adolescentes es bajar el colesterol de lipoproteínas de baja densidad (LDL). Este es el colesterol “malo” y se asocia con mayor riesgo de enfermedad cardiovascular (del corazón y los vasos sanguíneos).
Los tratamientos recomendados para la hipercolesterolemia en niños y adolescentes incluyen:
- Cambios en el estilo de vida: La alimentación y la actividad física son el primer paso. Se recomienda una alimentación saludable para el corazón, como la dieta mediterránea. Incluye frutas, verduras, granos integrales, lácteos bajos en grasa, legumbres, pescado y carnes magras. Es importante limitar las grasas saturadas y el colesterol.
- Ayudas nutricionales: En algunos casos, cuando los cambios en la alimentación no alcanzan la meta de colesterol LDL, se pueden recomendar esteroles o estanoles vegetales. Estas sustancias pueden ayudar a bajar el LDL.
- Medicamentos: Si los cambios en el estilo de vida y las ayudas nutricionales no son suficientes para lograr las metas, se pueden recetar medicamentos. Los medicamentos para bajar el colesterol que se usan en niños y adolescentes incluyen:
- Estatinas: Ayudan a reducir la producción de colesterol en el hígado.
- Ezetimiba: Es un medicamento que bloquea la absorción de colesterol en el intestino.
Recuerde consultar con un profesional de la salud antes de hacer cambios en el plan de tratamiento de su hijo o hija. La dosis de los medicamentos puede variar por muchos factores. Pregunte al profesional de la salud de su hijo o hija cuál es la dosis adecuada para su caso. Pueden ocurrir efectos secundarios. Consulte con el profesional de la salud de su hijo o hija o lea la información que viene con su medicamento para conocer los posibles efectos secundarios.